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La reputación o la libertad, el dilema de Strauss-Kahn

Si admite el delito y se declara culpable, podría alcanzar un acuerdo favorable

Domingo 22 de mayo de 2011

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Rafael Mathus Ruiz Para LA NACION

NUEVA YORK.- En Estados Unidos, sólo cuatro de cada diez delitos sexuales son denunciados. E incluso cuando existe una denuncia, un arresto y una acusación, la mayoría de los casos nunca llegan a juicio, sino que terminan en un acuerdo entre el fiscal y la defensa.

El nuevo hogar de Strauss-Kahn, rodeado de policías y periodistas
El nuevo hogar de Strauss-Kahn, rodeado de policías y periodistas. Foto: AFP

Esta opción forma parte de las claves de la causa judicial que por estas horas analizan los abogados de Dominique Strauss-Kahn, acusado de haber intentado violar a una mucama del Sofitel, a medida que comienza a cobrar fuerza un dilema que podría definir el futuro de quien, una semana atrás, era uno de los favoritos para convertirse en el próximo presidente de Francia.

"El va a tener que tomar una decisión", apuntó a LA NACION Alan Dershowitz, profesor de la Universidad de Harvard, que ganó fama por su apelación en el caso de Claus von Bülow, el personaje inmortalizado en la pantalla grande por Jeremy Irons. "Debe decidir si quiere conservar su libertad o su reputación."

La primera opción implica negociar un acuerdo que en Estados Unidos se conoce como plea bargain . El acusado se declara culpable, y la fiscalía, a cambio, retira o reduce algunos de los cargos; ése es el corazón del trato. Para Dershowitz, es la mejor opción que tiene Strauss-Kahn para evitar volver a prisión. Claro que conlleva un costo: admitir un delito.

"El verdadero trabajo de los abogados es convencer a sus clientes de que se declaren culpables y traten de conseguir el mejor acuerdo. A diferencia de lo que pasa en la televisión, la mayoría de los acusados no quiere arriesgarse en un juicio", explicó Eugene O'Donnell, del John Jay College of Criminal Justice. Con todo, él cree que Strauss-Kahn, a contramano de las estadísticas, buscará el juicio.

Llegada esa instancia, Dershowitz indicó que una de las claves será si el juez decide aceptar como evidencia las acusaciones hechas por la periodista francesa Tristane Banon, que dijo que Strauss-Kahn intentó violarla en 2002. Si el jurado ve un patrón de comportamiento, Dershowitz cree que Strauss-Kahn no tiene chances.

La evidencia física es otro elemento clave, aunque no es determinante. O'Donnell dijo que, si bien sirve para corroborar la historia de la víctima, ha habido condenas aun sin evidencia física. Hay, además, un puñado de pruebas aportadas por la tecnología: la cerradura electrónica de la puerta de la habitación del Sofitel; el recibo del restaurante donde Strauss-Kahn supuestamente almorzó con su hija; las llamadas telefónicas, y las cámaras del hotel.

La fiscalía ha dicho una y otra vez que tiene un caso sólido. Los expertos coinciden: hubo una denuncia rápida, se recolectaron pruebas, hay testigos, y la fiscalía argumentará que el intento de Strauss-Kahn de abandonar el país es una prueba de lo que se conoce como "conciencia de culpabilidad".

Benjamin Brafman, uno de los abogados que contrató el francés, tiene reputación de ser un excelente abogado de juicios, y no sólo por su habilidad para conectar con el jurado. "Es uno de los mejores interrogadores del país. Es capaz de llevar a un testigo a través de su testimonio de forma exigente, señalando las partes de la historia que son poco convincentes, exageradas, improbables o poco creíbles", sostuvo O'Donnell.

Difícil defensa

En un hipotético juicio, Brafman deberá interrogar a una mujer de 32 años, viuda, madre, inmigrante de un país de Africa, trabajadora, cuya denuncia es el corazón del caso, y que ya nombró un abogado, un indicativo, para Dershowitz, de que está lista para negociar un acuerdo con la defensa de Strauss-Kahn y la fiscalía.

"Creo que este caso va a terminar en un acuerdo más que en un juicio, porque es un caso muy, muy difícil de defender. El elemento clave es la víctima. Depende de su actitud. Si quiere salir rápido de esto con un millón de dólares, puede hacerlo. Si quiere verlo en prisión, puede hacerlo también", sintetizó Dershowitz.

Las estadísticas juegan en contra del francés. Si hay una acusación, hay un 58% de probabilidades de que haya una condena, según cifras de la Red Nacional de Abuso, Incesto y Violación (Rainn, según sus siglas en inglés).

En Nueva York, en 2009, dos de cada tres personas acusadas de un delito sexual que llevaron su caso hasta un juicio fueron condenadas.

De los pocos casos que se denunciaron, la gran mayoría no terminó en un juicio, sino en un acuerdo.

Para Diane Rosenfeld, profesora de Harvard y especialista en delitos sexuales, el problema es que la ley juega a favor de los atacantes.

"Es tremendamente difícil para una víctima de violación llevar un caso por lo que tiene que soportar. La defensa siempre trata de echarle la culpa a la víctima sembrando interrogantes, porque si pueden sembrar suficientes dudas sobre la víctima y su comportamiento, el acusado sale libre", estimó Rosenfeld.

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