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Bonfatti celebró con Binner una victoria de impacto nacional

Giustiniani reconoció rápido la derrota; Barletta, de la UCR, sorprendió al lograr el segundo lugar

Lunes 23 de mayo de 2011

ROSARIO (De una enviada especial).– En menos de dos cuadras de distancia el ánimo estaba en dos extremos opuestos. En el mítico bar El Cairo, búnker elegido por Antonio Bonfatti, el candidato apoyado por el gobernador socialista Hermes Binner, se respiraba victoria. A pocos metros, en el hotel Savoy, había almas en pena y antes de la medianoche ya no quedaba nadie.

Cerca de las 11, el senador socialista Rubén Giustiniani llamó por teléfono a su rival interno para felicitarlo y ofrecer su respaldo para la batalla en las generales. Minutos después, reconoció en público la "diferencia indescontable de votos".

Binner ya estaba en ese momento, recién llegado de Santa Fe, instalado en el subsuelo del bar que inspiró historias de Roberto Fontanarrosa. Allí funciona el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro) y el socialismo había desplegado un centro de cómputos propios, con seis computadoras que cargaban los datos que, a paso veloz, arrimaban los fiscales.

Espaldarazo

En una salita, con un televisor enfrente, seguía las tendencias Bonfatti y un grupo de colaboradores. Había optimismo. Su muestra los daba por encima en la interna y, si se confirma ese resultado, es un espaldarazo al gobernador que apostó a todo o nada.

Fiel a su estilo, Binner casi no se mostró. En su entorno, anoche daban por descontado que a partir de hoy se pondría al frente de un armado progresista en el nivel nacional, de cara a las elecciones de octubre. No obstante, no habría grandes anuncios en lo inmediato.

Bonfatti, su amigo y ministro de gobierno, arrancó de atrás la carrera electoral. Ayer fue a votar, tranquilo, cerca del mediodía, y después pasó por un Blockbuster a devolver una película que había visto con su mujer la noche anterior. Almorzó en La Estancia, una parrilla céntrica, junto con los candidatos a senador Miguel Lifschitz y a intendente Mónica Fein.

Desde temprano, el búnker del socialismo gobernante, a diferencia del resto, fue el que más congregó medios, dirigentes y militantes. Allí estuvo centrada la atención.

A las siete, apenas arribó Lifschitz, el actual jefe comunal de Rosario, desplegó una amplia sonrisa y sentenció: "Estoy contento porque Bonfatti ya es ganador. El aire triunfalista era inocultable.

Anoche, en Santa Fe, el radical Mario Barletta no reconocía aún un ganador. "Hay que esperar. Vamos a contar hasta el último voto. Es una elección cerrada", decía el candidato, mientras sus seguidores vitoreaban su triunfo camino a la gobernación.

Hasta ese momento, se había escrutado el 15 % del padrón. El postulante de la Unión Cívica Radical, que contó con el aval del candidato presidencial de su partido, Ricardo Alfonsín, aparecía segundo en los cómputos oficiales, con una pequeña brecha frente a Bonfatti.

Al correr el tiempo, la distancia se fue agrandando. Barletta se relajó y tomó un vino con un grupo de amigos y seguidores, en el bar del hotel Río Grande. La noche era larga y podía haber sorpresas.

Tullio: "Las demoras son razonables"

El director nacional Electoral, Alejandro Tullio, aseguró ayer que son "razonables" las demoras registradas en el recuento de los votos de la interna abierta realizada en Santa Fe con boleta única, ya que estaba "dentro de las previsiones". A la vez, Tullio aseguró que este sistema "no es ni mejor ni peor" que el utilizado anteriormente. "Es razonable el tiempo de demora" en el recuento, sostuvo anoche el funcionario nacional, ya que el sistema de boleta única "a diferencia del tradicional requiere cinco veces más esfuerzo" en el recuento. Así, Tullio elogió estos comicios al asegurar que la experiencia de la interna abierta.

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