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La romántica y el texto maldito

Después de casi 2 décadas, la actriz Laura Novoa vuelve a interpretar una obra de Pier Paolo Pasolini

Sábado 28 de mayo de 2011
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LA NACION
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El lunes pasado, Laura Novoa se quedó en la fiesta de entrega de los Martín Fierro hasta bien tarde. Se fue con las manos vacías, pero estuvo acompañado toda la larga transmisión por su padre, el actor Pepe Novoa. Ese gesto familiar en medio de las cámaras parece haber sido su real premio. Por lo menos, así lo transmite en la charla previa a la entrevista. Claro que, a medida que avanzaba la noche, se la pasó pensando que, al otro día, tenía que levantarse a las seis de la mañana para llegar a la filmación de la película basada en la vida de Estela de Carlotto y que, luego, tenía un ensayo de Calderón , la pieza del genial Pier Paolo Pasolini que se estrena hoy, en el Teatro Regio.

A principio de este año, Laura estaba reflexionando seriamente en sumarse a un espectáculo teatral comercial. "Trabajé mucho en el San Martín como en el Payró, pero no hice mucho teatro comercial. Pensaba abrir esa puerta. Pensaba, también, en ganar plata más contundentemente haciendo lo que amo", se sincera. Claro que antes de firmar el contrato, sonó el teléfono de su casa. Era Adelaida Mangani, la directora del Grupo de Titiriteros del San Martín y la encargada de la adaptación y puesta de Calderón . Adelaida ni sabía que ella ya había protagonizado ese texto en 1992, en el Payró, con dirección de Felisa Yeny. Lo cierto es que, en aquella oportunidad como ahora, hará de Rosaura porque la idea la tentó. "La obra me parece genial y es fantástico trabajar con el Grupo de Titiriteros. Si hay una obra ideal para hacer de esta forma, es ésta porque plantea un delirio sin llegar a ser una obra del absurdo", dice sentada en un sillón de su casa.

Aunque nunca había trabajado con titiriteros ni había participado de una puesta tan visual, parece que no le resulta lejano todo este mundo. "Acompañando a mi papá, mi primera marcha fue la de Teatro Abierto, en 1981. Lo que más recuerdo son unos enormes muñecos. Yo era muy chica y eso me impactó, me pareció una gloria. De chica, fui a ver casi todos los espectáculos del Grupo de Titiriteros. Por otra parte, formé parte de la última camada que estudió con Ariel Bufano, fundador del grupo, cuando daba clases en el Instituto Labardén", cuenta.

Amante de los trabajos de Philippe Genty, Bufano fue el hombre que marcó buena parte de su entramado artístico. Por eso, en cierto modo, este nuevo desafío tiene cierta organicidad interna. "Se trata de una obra muy dura, con momentos de una tristeza infinita y de una soledad que estremece. Sumado a esto, fue escrita por una persona torturada como fue Pasolini", dice sobre el autor que fue asesinado a golpes la madrugada del 2 de noviembre de 1975.

Aquella vez del Payró, el montaje la llevó a leer más en profundidad La vida es sueño , el texto de Calderón de la Barca en el cual se inserta el universo de Pasolini. Por otra parte, buceó en su historia y en su filmografía que incluye títulos como El Decamerón, Teorema y Saló o los 12 días de Sodoma . "Era otro momento político y en el final hasta había algo tramposo porque se jugaba con la ilusión de que todo está bien. Ahora, eso es imposible: está todo mal. Esta Rosaura está más solita y la presencia de los títeres suma a esa soledad. Las mujeres que interpreto están todas metidas en un realidad que no les pertenece. Sin embargo, aceptan lo que la sociedad les dice. Adelaida pega en lugares extraordinarios para contar la historia", narra sobre el trabajo.

-¿Cómo es sostenerle la mirada a un títere?

-No lo sé. Como actriz, soy un poco inconsciente. Un director decía que era una especie de soldado raso, creo que tiene razón. Es raro aunque no me resultó tan extraño. Con algunos títeres tuvimos un acercamiento intenso. Igual, a los títeres los sigo descubriendo a medida que pasan los días. Imaginate: recién ahora dejaron de ser una cabeza de telgopor", se ríe con ganas (o leve nerviosismo, vaya uno a saber).

Laura Novoa es una intérprete apasionada, de eso pocas dudas caben. "Yo creo en la magia del actor, creo que si uno eligió subirse a un escenario y un halo de luz te ilumina es porque tenés algo para decir -apunta-.Y eso que vas a decir puede ser sagrado, transformador de la realidad del otro."

-¿No es una visión muy romántica del actor?

-¡Sí! Totalmente. Me hago recargo, pero es lo que me mantiene. Lo sé, es totalmente romántico lo que digo. Es que creo que con esto de ser famoso y de lo popular la parte romántica del actor se pierde, la tinellización nos fue comiendo. Y eso es algo que no elijo, aunque respeto, como espectadora. Entonces, volver a lo sagrado es retomar el discurso de la actuación como algo sanador, como algo que cura el alma, que te puede permitir cambiar el humor. En realidad, me parece que para eso estamos.

-¿Y cómo se aplica esa visión cuando trabajás en propuestas con otro grado de dificultad que el que tiene el texto de Pasolini?

-Con honestidad.

Ella explica el concepto pero, en boca suya, lo terminante de su respuesta parece -justamente- una señal de honestidad.

PARA AGENDAR

Calderó n: con puesta de Adelaida Mangani. Teatro Regio (Córdoba 6058). Funciones: jueves a sábados, a las 20.30; y domingos, a las 19.30. Desde $25.

FALTA DE PAGO, UN MAL CRÓNICO

Seguramente, habrá explicaciones oficiales. Seguramente, esas explicaciones estarán ligadas a los largos, complicados y kafkianos procesos administrativos de la administración pública. Y, seguramente, una posible hipótesis es que los atrasos en la firma de los contratos tienen sus consecuencias. Lo cierto es que tanto Laura Novoa como Javier Drolas, los dos actores de esta puesta de Calderón que lleva tres meses de ensayos, estrenarán hoy la obra sin haber cobrado sus respectivos salarios.

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