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Crecieron sin controles las obras que hacen las Madres

No se cumplieron requisitos de otras construcciones con dinero público; una empresa en la mira

Sábado 28 de mayo de 2011

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Hernán CappielloLA NACION

El escándalo por el plan de construcción de viviendas sociales de las Madres de Plaza de Mayo, que provocó la salida de Sergio Schoklender de esa entidad, tiene su origen en una operatoria económica en la que fondos nacionales fluyen con escasos controles e inadecuados respaldos documentales, lo que genera preocupación en funcionarios nacionales desde hace cuatro años.

Así lo reconocieron a LA NACION fuentes oficiales, que admiten que el tema causa especial inquietud en el Ministerio de Planificación, de donde salen los fondos que financian el plan Sueños Compartidos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El programa, que lleva construidas 5000 viviendas, ya manejó fondos por casi 300 millones de dólares.

Hubo obras que se realizaron sin licitación, otras con dudosos concursos, y se habría incurrido en irregularidades, como la entrega de fondos sin que se presentaran los certificados de obra correspondientes. En la construcción intervino la empresa Meldorek, que comparte domicilio fiscal con Schoklender y es la propietaria de dos aviones que suelen utilizar Schoklender y Hebe de Bonafini. Las viviendas, de unos 70 metros cuadrados, se cotizan a unos 1000 dólares el metro cuadrado.

El escándalo motivó el ataque político de la oposición. Mauricio Macri, en campaña, afirmó: "De las 1000 viviendas otorgadas por el gobierno nacional a la ciudad, todas fueron vía las Madres de Plaza de Mayo. Encontré contratos firmados sin garantías contractuales, todo muy informal, para hacer viviendas que habían cobrado en un 70% y habían hecho menos de un 30", y señaló que, ante los incumplimientos, "el gobierno nacional espontáneamente acudió a dar garantías".

La Coalición Cívica también fustigó a Schoklender por la compra, aún en parte impaga, de una quinta en José C. Paz. Lo denunció hace un año ante la Unidad de Información Financiera por supuesto lavado de dinero. Sostuvo que fue escriturada a menos valor que el de mercado y que la operación se hizo por cuenta y orden de una sociedad. El caso no pasó de allí, pero siguió adelante el juicio por el cobro de la deuda impaga contra Schoklender. La diputada Elsa Quiroz afirmó que la Justicia estaba a punto de rematarla.

El diputado radical Ricardo Gil Laavedra, por su parte, recordó: "Las fundaciones son entidades privadas, pero cuando, como en este caso, manejan cuantiosos recursos públicos, resulta imperioso conocer detalladamente el destino que les dan [a esos subsidios]".

"¿Cómo una fundación constituida para la defensa de los derechos humanos se va a transformar en una constructora?", se preguntó Macri

Junto a la Fundación, aparece en la realización de las obras la empresa Meldorek, que es la que levanta las plantas para fabricar los módulos premoldeados de telgopor y concreto con los que se construyen los barrios con fondos nacionales. Se hicieron en la ciudad de Buenos Aires, en Almirante Brown, Tigre, Chaco, Santiago del Estero y Bariloche.

Los problemas con el control de los fondos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo ya habían comenzado en el último año de la gestión de Jorge Telerman en la ciudad y los primeros de Mauricio Macri. Los barrios porteños eran financiados por la Corporación del Sur y la licitación la ganó la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo.

El presidente del Instituto de la Vivienda de la ciudad, el arquitecto Claudio Freidin, dejó el gobierno porteño con el cambio de signo político y en 2008 desembarcó en el gobierno nacional, donde hoy asesora al subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala. Es quien viene trabajando en el plan Sueños Compartidos junto con las Madres.

El sistema para que los fondos nacionales finacien las obras se basa en la presentación de certificados de obra contra los avances constructivos. Son los inspectores de los institutos de vivienda provinciales los que deben entregarlos para que puedan girarse nuevos fondos. Aquí se habría originado el descontrol inicial, según reconocieron funcionarios kirchneristas, ex funcionarios del gobierno y legisladores kirchneristas.

Personas cercanas a Freidin y de la subsecretaría de Fatala negaron que estas irregularidades pudieran tener lugar ahora. "Hay que separar a las Madres de Sergio Schoklender y sus manejos. Es imposible que se hayan entregado fondos sin la presentación de certificados de obra, que llevan la firma de todos los funcionarios y de un profesional que se hace responsable", señaló un funcionario de Planificación. Otra fuente más encumbrada señaló que, en todo caso, si hay irregularidades, la culpa es de las provincias, adonde es posible que se hayan girado fondos sin respaldo documental.

Hace un mes y medio que Fatala está buscando una salida para los problemas que le está generando la Fundación. "No fue Hebe de Bonafini la que le soltó la mano a Schoklender. La falta de apoyo vino de más arriba", dijo un funcionario.

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