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Polémica en la Ciudad / En el Parque Tres de Febrero

Descontrol en la zona roja de Palermo

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Miles de personas recorren de noche el sitio donde los travestis ofrecen sexo; los autos invaden los espacios verdes sin que nadie lo impida

Las largas filas de autos serpentean en los bosques del parque Tres de Febrero como en una procesión nocturna, aunque el escenario y la situación nada tienen que ver con ello. El descontrol vehicular, con autos y camionetas que se suben al césped de la plazoleta Florencio Sánchez e invaden otros espacios verdes tras retirar los tocones de madera sin que nadie lo impida, guarda una razón: desde 2008 hasta hoy se duplicó la cantidad de travestis que ocupan la zona roja de la ciudad y ya son más de 180 los que cada día ofrecen sexo a cambio de dinero.

Lo hacen ante una demanda que puede alcanzar los 4000 visitantes por noche. Incluso algunos travestis extendieron los límites acordados y ya están a metros del lago de Regatas. Lo curioso es que los travestis ahora se dividen por sectores según la provincia de origen. Así, "las tucumanas", "las mendocinas", "las salteñas", "las pampeanas" y "las jujeñas", según se autotitulan, son rápidamente ubicables para el visitante frecuente que hace un circuito hasta encontrar lo que busca.

En medio del boom de la oferta de sexo en la zona roja, se advierten varias irregularidades en la zona: desde el 28 de julio de 2008, cuando el gobierno porteño trasladó desde el Rosedal a los travestis, quedaron dos de los tres baños químicos que había, en pésimo estado de higiene, según constató La Nacion.

Tampoco hay presencia policial en la zona, como se había prometido. Además, faltan muchos tocones de madera que impiden el acceso de los automóviles al césped y, por ende, el predio es utilizado para tener relaciones sexuales dentro de los vehículos y también fuera de ellos, en una zona arbolada cuya característica es, precisamente, la oscuridad. También la limpieza del lugar al día siguiente suele ser deficiente, ya que los numerosos caminantes matutinos se topan con preservativos usados desperdigados por el lugar.

"A nosotras nos prometieron varias cosas que no se cumplieron y no puede ser; por ejemplo, que hagan una vereda para que caminemos y que haya baños higiénicos en el lugar. Justamente hace pocas semanas nos reunimos con el director del parque Tres de Febrero para apurar estas mejoras", dijo a La Nacion Marcela Romero, presidenta de Asociación Travestis, Transexuales, Transgéneros de la Argentina (ATTA).

Se calcula que son más de 4000 las personas que cada noche recorren la zona roja, muchas en busca de sexo y otras, a modo de "turismo aventura", como definió Claudia Sánchez, un travesti que nació en Tucumán, que vive en el centro porteño y que dice que gana más de 6000 pesos por mes con esta actividad.

"Las chicas fashion estamos de este lado, y las del tren fantasma, del otro", bromea Claudia. En otras palabras, con tapados o sacones que luego se quitan para quedar desnudos, los travestis "mejor producidos", como ellos mismos se califican, están sobre la calle Valentín Alsina, frente al Lawn Tennis Club. Mientras que los que tienen "menos cirugías plásticas" se ubican sobre la calle interna cercana a la avenida Figueroa Alcorta. Las tarifas oscilan entre 50 y 100 pesos para tener sexo por el lapso de una hora.

"Es muchísima la gente que viene a la zona roja. Queremos que hagan las veredas y que pongan baños nuevos. Había un rumor de que querían mudarnos otra vez, pero todas estamos de acuerdo en que no aceptaremos otro lugar. Si eso pasa, volveremos a la calle Godoy Cruz", dice Agustina, un travesti nacido en Buenos Aires.

Según confiaron fuentes de la ciudad, los baños químicos de la zona roja no se limpian ni tampoco son de material porque serían utilizados como búnker ocasional para tener relaciones sexuales.

Desde temprano

En 2008, los travestis habían acordado ingresar en la zona roja después de las 21. Hoy, nadie controla esta restricción ni mucho menos se respeta: apenas cae el sol -incluso algunos están un rato antes de las 18, todavía de día- los travestis ya ganan posición en la zona roja. Y se cruzan con grandes y chicos que están en las paradas de colectivos de la línea 130, ya que asisten a algunos de los clubes cercanos.

Esta fue una de las razones que llevaron a las autoridades del Lawn Tennis Club, por ejemplo, a presentar en 2008 un recurso de amparo para impedir el arribo de los travestis a esa zona del parque, pero la entidad perdió esa lucha por una decisión política de la ciudad de no mudarlos a otro sitio desde el Rosedal.

Hoy, la queja fundamental que predomina entre los vecinos que hacen actividades físicas en los bosques es por la gran cantidad de preservativos que encuentran al día siguiente. Pero no es el único punto de conflicto. "El problema de la zona roja es que los travestis llegan antes de tiempo y, en algunos casos, se cruzan con los chicos", ejemplificó el vecino Ezequiel de Miguel a La Nacion..

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