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Marisa y Simón

Travesuras en clave de musical

Viernes 03 de junio de 2011
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l MARISA Y SIMON AUTOR: CLAUDIO MARTINEZ BEL COREOGRAFIA Y DIRECCION: SILVINA GRINBERG EDICION MUSICAL: MARIANO COSSA Y SILVINA GRINBERG ILUMINACION: MIGUEL ANGEL SOLOWEJ VESTUARIO: ANALIA MORALES ESCENOGRAFÍA: MARIO PASCULLO INTERPRETES: MARIA JOSE GABIN, CLAUDIO MARTINEZ BEL, SOFIA MARTINEZ, ANDRES MOLINA, BARBARA ALONSO, CELIA ARGÜELLO RENA, LUZ MARIA CONGIUSTI, MACARENA ORUETA, FERNANDO GANINO, FRANCO LA PIETRA, DANIEL NUÑEZ, JULIAN PUCHETA Y CRISTIAN VEGA. SALA: TEATRO CERVANTES, LIBERTAD 815. l FUNCIONES: SABADO Y DOMINGO A LAS 15. Nuestra opinión: muy buena

Un aula de escuela pública, que fácilmente se convierte en patio de recreo. Una maestra que ensaya la coreografía para el acto de fin de curso y un profesor de matemática que se siente más seguro entre sumas e hipotenusas. En el medio, un grado de finales de la primaria, en el que la división tajante entre mujeres y varones es el preámbulo de algún cruce de miradas en busca del encuentro.

La trama de Marisa y Simón , como sugiere ya el nombre de la obra, lleva a ese encuentro, motorizado por la danza, no sólo como situación argumental, sino ante todo como expresión gestual y corporal de la actitud hacia los demás, tanto como de la situación anímica de cada uno de los protagonistas. Todo ello, en clave de hipérbole cómica, propia de esa edad en que todo da pie para la burla, pero en la que a la vez están a flor de piel sentimientos de timidez, osadía, transgresión, enamoramiento, rivalidad y amistad. Simón quiere asumir el rol de partenaire de Marisa en la coreografía, pero teme la risa de sus compañeros, que insinúan con poco disimulo que hay algo más que una relación "profesional" entre ellos.

Paralela a la historia de los chicos, transcurre la de los maestros. La del profe que cree que jamás podrá bailar con una mujer, la de la docente que hace todo lo posible para que él se anime. María José Gabin y Claudio Martínez Bel les imprimen a sus personajes una impronta clownesca, subrayada por los temas que los presentan, compuestos por Mariano Cossa. La clase replica a modo de coro y ensamble, del que emergen Marisa y Simón, interpretados por Sofía Martínez y Andrés Molina.

Sobre elementos escenográficos de eficacia visual y certero apoyo a los movimientos coreográficos, avanza la comedia musical escrita por Martínez Bel y dirigida por Silvina Grinberg hacia un desenlace de plena exuberancia ochentosa, sobre temas de Michael Jackson y Billy Idol, pero con un touch contemporáneo y ese cedazo de humor inclaudicable que identifica la dinámica entre el fin de la infancia y el comienzo de la preadolescencia.

Se constituye así en una propuesta de saludable frescura para la cartelera infantil, escasa en alternativas para los chicos de los grados mayores de la escuela primaria, que encuentra en Marisa y Simón un musical que no es aniñado ni recurre a las formas más convencionales del género. Los cuerpos en movimiento son tan elocuentes como los textos, plenos de gags y movilizadores de la trama. El público adulto, por su parte, puede encontrar guiños a lo que vio en otros tiempos y escenarios, sin que por ello se soslaye a los chicos.

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