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Una testigo benefició a los Bártoli

Se trata de una doméstica de la familia, quien dijo que Irene Hurtig no estaba en la escena del crimen

Viernes 10 de junio de 2011
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LA NACION
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Fue la testigo que en su momento puso en duda la coartada de Carlos Carrascosa, marido de María Marta García Belsunce. Catalina Vargas, empleada doméstica, estuvo ayer a punto de terminar presa por falso testimonio. Su relato tuvo tropiezos y su memoria parecía frágil. Pero una de las pocas aseveraciones que recordó sin fisuras benefició a Irene Hurtig, media hermana de la víctima, a quien sacó de la escena del crimen, ocurrido en el country Carmel el 27 de octubre de 2002 .

Sin embargo, pocas horas después, Eduardo Vera, ex vigilador de Carmel, afirmó que la media hermana de García Belsunce estuvo en la casa donde acababan de asesinar a María Marta García Belsunce cuando la masajista Beatriz Michelini aún esperaba en la puerta del country para ingresar.

Vera y Vargas declararon ayer como testigos ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de San Isidro, a cargo del debate por el encubrimiento del homicidio de García Belsunce.

Vargas es una empleada doméstica que trabajó en la casa de los Bártoli, también situada en Carmel, el fin de semana del homicidio. Es una persona que no sabe leer y ni escribir. Ayer, durante su relato, dijo varias veces "no recuerdo" y por momentos parecía no entender las preguntas de los jueces, los fiscales y los abogados defensores.

Sólo tuvo dos momentos en que los recuerdos parecieron no haberse perdido en el tiempo. Uno cuando sostuvo que el 27 de octubre de 2002, al término del partido River-Boca, ella escuchó el top de las 18 en la radio, fue al living de la casa a levantar las tazas de café , a acomodar los almohadones y observó que allí "no había nadie".

Esta afirmación siempre se contrapuso con la versión de Carrascosa y Bártoli, respecto a que después del superclásico se quedaron en el living viendo el segundo partido entre Independiente y Rosario Central, y que sólo cuando el equipo de Avellaneda convirtió el primer gol, el viudo se retiró a su casa.

Para la fiscalía, este horario siempre fue clave, porque indicaría que a la hora en que asesinaban a María Marta -entre las 18.20 y las 19- Carrascosa y Bártoli no estaban en el lugar donde ellos dijeron estar.

Vargas continuó su relato y recordó algo que no dijo en sus tres primeras declaraciones. Sostuvo que mientras limpiaba el living sonó el teléfono y que alguien atendió. Instantes, escuchó que Hurtig, a los gritos, decía que había que pedir una ambulancia.

"Escuché a la señora que decía: «Llamen a la ambulancia», desde el living. Yo escuchaba que iba rápido y por el lado del pasillo. No sé a quién se lo decía", sostuvo Vargas. Y agregó que salieron "disparando", en alusión que alguien salió de la casa.

Esta parte del relato beneficia al matrimonio Bártoli, porque coincidiría con la versión de la familia respecto a que Carrascosa, al llegar a su casa y encontrar a su mujer en la bañera, llamó a esa casa para pedir ayuda y sus cuñados salieron rumbo a la casa.

"¿Cómo se explica que ahora introduzca este elemento? ¿Usted mintió?, le preguntó la presidenta del tribunal, la jueza María Elena Márquez, a lo que la testigo contestó: "No, lo que pasa es que me olvido".

La jueza insistió: "Lo que está diciendo acá, ¿lo está inventando?". Vargas respondió con miedo: "La llamada existió".

"Tengo 24 años en la función judicial. Soy un funcionario público y si estoy frente a un delito debo denunciarlo. ¿Por qué usted no dijo esto en las cuatro o cinco oportunidades que ya declaró?", le preguntó el juez Alberto Ortolani.

Vargas, algo nerviosa y confundida, como a lo largo de todo el interrogatorio, dijo: "No me lo habrán preguntado". Finalmente, la dejaron ir sin acusarla de falso testimonio.

Después declaró Vera. Primero, sin dudar, dijo que Michelini llegó poco antes de las 19 al country, que estuvo esperando entre 15 y 20 minutos antes de entrar en la casa de Carrascosa y que en la guardia recibieron una llamada de Hurtig en la que decía que su hermana había tenido un accidente.

Este testimonio beneficia a Michelini y perjudica a Hurtig, porque a las 19.07 Carrascosa llamó a OSDE para pedir una ambulancia y en esa llamada, de fondo, hay una voz femenina que afirma "tenela", "tocala", "cerrá la puerta", "sí, está muerta".

Después, Vera dudó de su propia afirmación. Pero cuando le recordaron su declaración anterior volvió sobre sus pasos y repitió que Michelini estaba en el estacionamiento cuando llamaron de la casa de Carrascosa.

Cuando terminó de declarar Vera, Michael Taylor, ahijado de García Belsunce y de Carrascosa, denunció que Vera, mientras contestaba, se hacía señas con los abogados de Michelini, Roberto Ribas y Eduardo Ludueña.

Cuando terminó Vera, declaró Diego Piazza, vecino del country, que en 2002 era estudiante de medicina. Recordó que socorrió a García Belsunce y después un médico de una de las ambulancias le dijo que la víctima tenía tres agujeros, fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica.

"No me fui tranquilo, Me fui con la sensación de que era raro lo que había pasado", afirmó Piazza.

DIXIT

"Escuché a la señora [Irene Hurtig] que decía: «Llamen a la ambulancia», y que iba rápido por el pasillo"

CATALINA VARGASDoméstica de la familia Bártoli

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