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"Tuve mucho más de lo que pensaba"

A poco más de seis meses de su retiro, el Pato Abbondanzieri abandonó el bullicio porteño y hoy disfruta de la vida en su pueblo natal; recuerdos de un hombre exitoso que es feliz

Jueves 16 de junio de 2011

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Por Sebastián Torok Enviado especial

BOUQUET, Santa Fe.- El pavimento de la ruta arde. Los camiones, con acoplados atiborrados de granos, aceleran rumbo a Córdoba. El mediodía se derrama sobre los campos infinitos; alguna que otra casa se advierte a la distancia, entre arboledas. Después de 150 kilómetros desde Rosario, un cartel demuestra que se llegó al pueblo donde vive el Chueco y no precisamente Adrián Suar. Se trata de Roberto Abbondanzieri, el arquero más ganador de la historia de Boca [14 títulos], que se retiró en diciembre en Abu Dhabi, jugando en Inter de Porto Alegre el Mundial de Clubes, y hoy, cerca de cumplir 39 años, nada lo mueve de su chacra, con sus afectos, sus amigos de la infancia, sus perros, las jornadas de asado, chinchón y fernet con cola, la panadería de su primo [e intendente del pueblo], las noches estrelladas, la despreocupación por ponerle llave a todo, las calles de tierra y las bicicletas sin candado. Aquí, Abbondanzieri es más especial que un "ciudadano ilustre"; aquí es el hijo Carlos y Esther, la portera de la escuela; la pareja de Evangelina y el padre de Camila (19 años), Ernesto (15) y Felipe (10); es el integrante de la comisión de fútbol infantil del Club Atlético Bouquet; es feliz.

El 25 de junio, en el Argentino de Las Parejas, Santa fe, se hará la despedida del pato, con invitados y amigos de Jorge Valdano
El 25 de junio, en el Argentino de Las Parejas, Santa fe, se hará la despedida del pato, con invitados y amigos de Jorge Valdano. Foto: Fotos de Emiliano Lasalvia / Enviado especial

"Siga derecho, cruce la vía, después de la loma haga un dos o tres kilómetros, es la segunda chacra", apunta con amabilidad un hombre mayor y rostro curtido. La indicación no podría ser mejor. El camino de tierra conduce hasta una tranquera; del otro lado, Tito, un collie de pelo grisáceo, juguetea con el Pato y su hijo menor. "Hola, bienvenidos. ¿Llegaron bien o se perdieron?", saluda el ex arquero. A pocos metros, su padre, Carlos, hiperactivo más allá de sus 70 abriles, enciende un tractor Fhar 50 que tiene 60 años de antigüedad y parece ahogado. "Mucho tiempo antes del retiro ya planificaba mi vida acá. Estoy contento porque todo lo que más o menos tenía en mente a nivel futbolístico, lo cumplí. Y hoy estoy en el lugar donde quiero envejecer. Llegó el momento de disfrutar de la familia, porque la profesión de futbolista es linda, ganás dinero, pero es extenuante", reconoce, mientras ceba un mate. Y prosigue: "En el campo hago de todo, en época de cosecha o de siembra de trigo, pinto, arreglo los alambres. Que mis hijos se críen acá es una tranquilidad".

-Al principio, ¿fue traumático pasar de esta tranquilidad al bullicio de las grandes ciudades?

-Fue difícil, nunca me acostumbré a Buenos Aires, me costaba salir de casa, no iba ni a un shopping. Cada vez que podía me venía acá para descargarme, por más que tuviera libre sólo un día. Sobre todo me servía cuando tenía un partido malo. Y me ayudó para no confundirme en algunos momentos buenos de mi carrera, para seguir igual.

-¿En Boca hay muchas tentaciones?

-Y, sí? Si seguís el camino al que te lleva ese mundo, con todo lo que representa como club y en Buenos Aires, tranquilamente te podés confundir en cualquier aspecto, no respetar a la familia o hacer cualquier locura. Siempre respeté esas cositas, nunca me confundí, más allá de que por ahí tenés amigos entre comillas, que te pueden afectar. Mi esposa es la que me dirige siempre.

-¿Extrañás el fútbol?

-Extrañar?, por ahí me molesta más ir a una cancha y no poder estar adentro o en el vestuario. Pero sólo eso.

-¿Vas a ser técnico?

-No, no. Quizá siga ligado al fútbol, tal vez en algo junto con Martín (Palermo), pero como ayudante, nada más. Entrenador de arqueros tampoco me gusta. Pero es muy difícil, tendría que ser algo espectacular, que me digan "Tenemos que agarrar Boca". Tampoco hice el curso de técnico. No me siento técnico, no tengo la personalidad que a veces se necesita para tomar determinadas decisiones, soy una persona muy tranquila, muy buena, y por ahí me van a pasar por encima.

-¿Vas a ser intendente de Bouquet?

-Me lo ofrecieron cuando dejé el fútbol. Pero la política no me gusta, no nací para eso. Me encantaría hacer cosas, ayudar en un pueblo como el mío. No por tener un apellido voy a hacer política. No me sale. Querían que fuera para Santa Fe también, pero no, es una locura, no me convence.

-¿Qué pensás del actual Gobierno?

-Hizo cosas buenas y se equivocó en otras. No es un mal gobierno. Conociendo el tema del campo, el único error que cometieron es ése, no darle importancia no sólo al tema de la soja, sino a la ganadería, tambos? La Argentina se mueve por el tema del campo. Ese fue un error, del que después se restablecieron, pero ya no es lo mismo. Hay una tirantez entre el colono y el gobierno. No sé si hay alternativas, no hay una figura que pueda llegar a considerarse "el candidato que se necesita". Lo que yo haría es que se junten todos, pero es imposible. En su momento pensé que Macri haría todo lo posible para ser presidente, pero no sé si Mauricio está preparado para serlo. Le costó muchísimo gobernar la Ciudad. Hablo bastante con él y me dijo que le cuesta pero porque hay muchos palos. En Boca le pasó lo mismo y terminó haciéndolo mejor. Pero en un club no es lo mismo que en un gobierno.

-Volviendo al fútbol, ¿cuál fue el mejor consejo que recibiste?

-Tuve muchos. Pero el primero fue que si me iba a dedicar al fútbol tenía que perder toda la posibilidad de estar con mis amigos, no juntarme los sábados, que los fines de semana fueran para el fútbol. Me dolió porque perdía todo; ahora estoy con ellos, pero en su momento me molestó.

-¿Qué elogio te emocionó?

-Es difícil que me emocione. Todo va por dentro aunque me esté matando. Lo que más me quedó fue algo de mi familia, antes del Mundial de Alemania, me prepararon un video. Cuando uno está jugando no se da cuenta de muchas cosas.

-¿Y la crítica más cruel?

-Muchas. A mí me elogiaron y también me han bajado. Sólo una vez tuve un problema muy grande con un periodista, antes de ir al Mundial. A algunas cosas no le daba importancia, como lo que me dijeron Gatti y Maradona, pero nunca le respondí. No puedo salir a discutir con ellos.

-¿Tenías cábalas?

-Sí, usaba la misma remera con la foto de mis chicos o el mismo slip. Cuando venía ganando o no me hacían goles, los mismos guantes; o si perdía o me hacían un gol tonto, los cambiaba.

-Analizá el famoso mundo Boca.

-Es distinto a todo. Es un club tan grande que cada cosita que pasa en el plantel se potencia. Mi mayor problema era manejar la ansiedad, después lo toleré, pero era complicado. En posiciones límites pensaba cómo salir adelante, nunca fui a psicólogos en Boca. La única vez que lo hice fue antes de ir al Mundial con Marcelo Roffé, porque me pidió José (Pekerman) y me sirvió.

-Durante la época exitosa, ¿los resultados taparon problemas? Estuviste en planteles con gente pesada.

-Todo se agranda mucho, no son discusiones, sino formas de pensar. En un plantel es difícil que todo el mundo se lleve bien. Sí es cierto que cuando las cosas vienen bien no se habla de eso. Cositas siempre hay. En una familia también: entre diez personas hay quienes ni se hablan. ¿Cómo no vamos a tener problemas? Son mañanas, mañanas y mañanas; vas haciendo tu grupito y así. Yo me llevaba bien con todos.

-Pero la división entre Riquelme y Palermo fue perjudicial.

-No son amigos, como yo tampoco soy amigo de Riquelme, pero nos llevamos bien. La palabra amigo es muy fuerte, cada uno tiene su forma de ser y a veces puede ser complicado. Boca hoy está como en el 97, cuando llegué; el club parece estar deambulando. Las peleas internas de la comisión directiva no suman. Boca estuvo arriba de todo y hoy parece que se está desplomando.

-¿Qué hubiera pasado en un partido entre la mejor versión del Boca de Bianchi y este Barcelona?

-¡Ja! ¡Qué pregunta! Para nosotros hubiera sido dificilísimo, pero a Barcelona también se le hubiera complicado por cómo era tácticamente ese Boca. Carlos lo hubiera planificado con un 4-4-2, salvo que estuviera Román en su mejor manera, con mucha disciplina. Jugaríamos de la misma manera que lo hicimos con Milan y todas sus figuras, en 2003. Como imaginamos un solo partido, seguramente le podríamos haber ganado.

-¿Tenías alguna estrategia para las definiciones por penales?

-No, era tranquilidad, ver cómo venía a patear el rival, quién era, si era rústico o tenía calidad, y después veía videos o intuía. En la época de Bianchi lo teníamos a Carlitos Ischia, que estudiaba a los rivales y me iba cantando detrás del arco.

El Pato no deja de inmiscuirse en sus recuerdos. Elige la Copa Europeo-Sudamericana de 2003 y la definición de la Copa Sudamericana 2005 (pateó el último penal y lo festejó con su padre, que recién había sido operado del corazón), como dos de los momentos más fuertes de su campaña en el club xeneize. "Viví mucho en Boca. Por eso me dolió mucho la salida de Boca, fue algo injusto, de haber tenido un poco de respeto no hubiera pasado nada".

-¿Quién te faltó el respeto? ¿El Chueco Alves o los dirigentes?

-Un poco de los dos lados. El Chueco era el encargado del equipo y creo que se equivocó, como se lo dije a él. Pero me dio la posibilidad de irme y jugar la Copa Libertadores con Inter y ganarla, desde ese punto de vista estoy super agradecido, pero mi idea era retirarme en Boca. Yo hice un gran esfuerzo al volver de España a Boca en 2009. No me arrepiento porque es un club que siempre quise.

-¿La experiencia en Getafe?

-Fue lo que fui a buscar, es algo más en lo que tuve suerte. Quería descansar un poco de la cabeza. Era un club familiar.

-¿Y en Inter de Porto Alegre?

-Los brasileños lo viven de otra manera, les gusta mucho ver buen fútbol, hay respeto en las canchas, eso me llamó mucho la atención. Fue algo único. Llegué en febrero a Porto Alegre y a mitad de año levantamos la Libertadores, una locura.

-¿Salir lesionado ante Alemania en los cuartos del Mundial fue una de las mayores frustraciones?

-Sí, pero también disfruté esa experiencia. Aún hoy creo que Klose, el jugador que me sacó, no tuvo mala intención. Fue una jugada desafortunada. Fue un error mío por ahí haber salido tan desprotegido. Pero en ese Mundial me preparé como en los mejores partidos.

-¿Qué capítulo le faltó a tu carrera?

-Tuve mucho más de lo que pensaba. Llegar a Central fue todo un logro, hice las inferiores, llegué a primera, me hice hincha. Tenía todo ya. Cuando aparece lo de Boca, por Bilardo, que me conocía de las selecciones juveniles. Era otro mundo. Pero nunca imaginé las cosas que me pasaron, los títulos. Hoy disfruto de todo mi pasado.

el 25 del actual, en el Argentino de Las Parejas, Santa fe, se hará la despedida del pato, con invitados

futbol: El torneo Clausura

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fútbol: Entrevista

BOUQUET, Santa Fe.- El pavimento de la ruta arde. Los camiones, con acoplados atiborrados de granos, aceleran rumbo a Córdoba. El mediodía se derrama sobre los campos infinitos; alguna que otra casa se advierte a la distancia, entre arboledas. Después de 150 kilómetros desde Rosario, un cartel demuestra que se llegó al pueblo donde vive el Chueco y no precisamente Adrián Suar. Se trata de Roberto Abbondanzieri, el arquero más ganador de la historia de Boca [14 títulos], que se retiró en diciembre en Abu Dhabi, jugando en Inter de Porto Alegre el Mundial de Clubes, y hoy, cerca de cumplir 39 años, nada lo mueve de su chacra, con sus afectos, sus amigos de la infancia, sus perros, las jornadas de asado, chinchón y fernet con cola, la panadería de su primo [e intendente del pueblo], las noches estrelladas, la despreocupación por ponerle llave a todo, las calles de tierra y las bicicletas sin candado. Aquí, Abbondanzieri es más especial que un "ciudadano ilustre"; aquí es el hijo Carlos y Esther, la portera de la escuela; la pareja de Evangelina y el padre de Camila (19 años), Ernesto (15) y Felipe (10); es el integrante de la comisión de fútbol infantil del Club Atlético Bouquet; es feliz.

"Siga derecho, cruce la vía, después de la loma haga un dos o tres kilómetros, es la segunda chacra", apunta con amabilidad un hombre mayor y rostro curtido. La indicación no podría ser mejor. El camino de tierra conduce hasta una tranquera; del otro lado, Tito, un collie de pelo grisáceo, juguetea con el Pato y su hijo menor. "Hola, bienvenidos. ¿Llegaron bien o se perdieron?", saluda el ex arquero. A pocos metros, su padre, Carlos, hiperactivo más allá de sus 70 abriles, enciende un tractor Fhar 50 que tiene 60 años de antigüedad y parece ahogado. "Mucho tiempo antes del retiro ya planificaba mi vida acá. Estoy contento porque todo lo que más o menos tenía en mente a nivel futbolístico, lo cumplí. Y hoy estoy en el lugar donde quiero envejecer. Llegó el momento de disfrutar de la familia, porque la profesión de futbolista es linda, ganás dinero, pero es extenuante", reconoce, mientras ceba un mate. Y prosigue: "En el campo hago de todo, en época de cosecha o de siembra de trigo, pinto, arreglo los alambres. Que mis hijos se críen acá es una tranquilidad".

-¿Fue traumático pasar de esta tranquilidad al bullicio de las grandes ciudades?

-Fue difícil, nunca me acostumbré a Buenos Aires, me costaba salir de casa, no iba ni a un shopping. Cada vez que podía me venía acá para descargarme, por más que tuviera libre sólo un día. Sobre todo me servía cuando tenía un partido malo. Y me ayudó para no confundirme en algunos momentos buenos de mi carrera, para seguir igual.

-¿En Boca hay muchas tentaciones?

-Y, sí? Si seguís el camino al que te lleva ese mundo, con todo lo que representa como club y en Buenos Aires, tranquilamente te podés confundir en cualquier aspecto, no respetar a la familia o hacer cualquier locura. Siempre respeté esas cositas, nunca me confundí, más allá de que por ahí tenés amigos entre comillas, que te pueden afectar. Mi esposa es la que me dirige siempre.

-¿Extrañás el fútbol?

-Extrañar?, por ahí me molesta más ir a una cancha y no poder estar adentro o en el vestuario. -¿Vas a ser técnico?

-No, no. Quizá siga ligado al fútbol, tal vez en algo junto con Martín (Palermo), pero como ayudante, nada más. Entrenador de arqueros tampoco me gusta. Pero es muy difícil, tendría que ser algo espectacular, que me digan "Tenemos que agarrar Boca". Tampoco hice el curso de técnico. No me siento técnico, no tengo la personalidad que a veces se necesita para tomar determinadas decisiones, soy una persona muy tranquila, muy buena, y por ahí me van a pasar por encima.

-¿Vas a ser intendente de Bouquet?

-Me lo ofrecieron cuando dejé el fútbol. Pero la política no me gusta, no nací para eso. Me encantaría hacer cosas, ayudar en un pueblo como el mío. No por tener un apellido voy a hacer política. No me sale. Querían que fuera para Santa Fe también, pero no, es una locura, no me convence.

-¿Qué pensás del actual Gobierno?

-Hizo cosas buenas y se equivocó en otras. No es un mal gobierno. Conociendo el tema del campo, el único error que cometieron es ése, no darle importancia no sólo al tema de la soja, sino a la ganadería, tambos? La Argentina se mueve por el tema del campo. Ese fue un error, del que después se restablecieron, pero ya no es lo mismo. Hay una tirantez entre el colono y el gobierno. No sé si hay alternativas, no hay una figura que pueda llegar a considerarse "el candidato que se necesita". Lo que yo haría es que se junten todos, pero es imposible. En su momento pensé que Macri haría todo lo posible para ser presidente, pero no sé si Mauricio está preparado para serlo. Le costó muchísimo gobernar la Ciudad. Hablo bastante con él y me dijo que le cuesta pero porque hay muchos palos. En Boca le pasó lo mismo y terminó haciéndolo mejor. Pero en un club no es lo mismo que en un gobierno.

-Volviendo al fútbol, ¿cuál fue el mejor consejo que recibiste?

-Tuve muchos. Pero el primero fue que si me iba a dedicar al fútbol tenía que perder toda la posibilidad de estar con mis amigos, no juntarme los sábados, que los fines de semana fueran para el fútbol. Me dolió porque perdía todo; ahora estoy con ellos, pero en su momento me molestó.

-¿Qué elogio te emocionó?

-Es difícil que me emocione. Todo va por dentro aunque me esté matando. Lo que más me quedó fue algo de mi familia, antes del Mundial de Alemania, me prepararon un video. Cuando uno está jugando no se da cuenta de muchas cosas.

-¿Y la crítica más cruel?

-Muchas. A mí me elogiaron y también me han bajado. Sólo una vez tuve un problema muy grande con un periodista, antes de ir al Mundial. A algunas cosas no le daba importancia, como lo que me dijeron Gatti y Maradona, pero nunca le respondí. No puedo salir a discutir con ellos.

-¿Tenías cábalas?

-Sí, usaba la misma remera con la foto de mis chicos o el mismo slip. Cuando venía ganando o no me hacían goles, los mismos guantes; o si perdía o me hacían un gol tonto, los cambiaba.

-Analizá el famoso mundo Boca.

-Es distinto a todo. Es un club tan grande que cada cosita que pasa en el plantel se potencia. Mi mayor problema era manejar la ansiedad, después lo toleré, pero era complicado. En posiciones límites pensaba cómo salir adelante, nunca fui a psicólogos en Boca. La única vez que lo hice fue antes de ir al Mundial con Marcelo Roffé, porque me pidió José (Pekerman) y me sirvió.

-Durante la época exitosa, ¿los resultados taparon problemas? Estuviste en planteles con gente pesada.

-Todo se agranda mucho, no son discusiones, sino formas de pensar. En un plantel es difícil que todo el mundo se lleve bien. Sí es cierto que cuando las cosas vienen bien no se habla de eso. Cositas siempre hay. En una familia también: entre diez personas hay quienes ni se hablan. ¿Cómo no vamos a tener problemas? Son mañanas, mañanas y mañanas; vas haciendo tu grupito y así. Yo me llevaba bien con todos.

-Pero la división entre Riquelme y Palermo fue perjudicial.

-No son amigos, como yo tampoco soy amigo de Riquelme, pero nos llevamos bien. La palabra amigo es muy fuerte, cada uno tiene su forma de ser y a veces puede ser complicado. Boca hoy está como en el 97, cuando llegué; el club parece estar deambulando. Las peleas internas de la comisión directiva no suman. Boca estuvo arriba de todo y hoy parece que se está desplomando.

-¿Qué hubiera pasado en un partido entre la mejor versión del Boca de Bianchi y este Barcelona?

-¡Ja! ¡Qué pregunta! Para nosotros hubiera sido dificilísimo, pero a Barcelona también se le hubiera complicado por cómo era tácticamente ese Boca. Carlos lo hubiera planificado con un 4-4-2, salvo que estuviera Román en su mejor manera, con mucha disciplina. Jugaríamos de la misma manera que lo hicimos con Milan y todas sus figuras, en 2003. Como imaginamos un solo partido, seguramente le podríamos haber ganado.

-¿Tenías alguna estrategia para los penales?

-No, era tranquilidad, ver cómo venía a patear el rival, quién era, si era rústico o tenía calidad, y después veía videos o intuía. En la época de Bianchi lo teníamos a Carlitos Ischia, que estudiaba a los rivales y me iba cantando detrás del arco.

El Pato no deja de inmiscuirse en sus recuerdos. Elige la Copa Europeo-Sudamericana de 2003 y la definición de la Copa Sudamericana 2005 (pateó el último penal y lo festejó con su padre, que recién había sido operado del corazón), como dos de los momentos más fuertes de su campaña en el club xeneize. "Viví mucho en Boca. Por eso me dolió mucho la salida de Boca, fue algo injusto, de haber tenido un poco de respeto no hubiera pasado nada".

-¿Quién te faltó el respeto? ¿El Chueco Alves o los dirigentes?

-Un poco de los dos lados. El Chueco era el encargado del equipo y creo que se equivocó, como se lo dije a él. Pero me dio la posibilidad de irme y jugar la Copa Libertadores con Inter y ganarla, desde ese punto de vista estoy super agradecido, pero mi idea era retirarme en Boca. Yo hice un gran esfuerzo al volver de España a Boca en 2009. No me arrepiento porque es un club que siempre quise.

-¿Cómo fue la experiencia en Getafe?

-Fue lo que fui a buscar, es algo más en lo que tuve suerte. Quería descansar un poco de la cabeza. Era un club familiar.

-¿Y en Inter de Porto Alegre?

-Los brasileños lo viven de otra manera, les gusta mucho ver buen fútbol, hay respeto en las canchas, eso me llamó mucho la atención. Fue algo único. Llegué en febrero a Porto Alegre y a mitad de año levantamos la Libertadores, una locura.

-¿Salir lesionado ante Alemania en los cuartos del Mundial fue una de las mayores frustraciones?

-Sí, pero también disfruté esa experiencia. Aún hoy creo que Klose, el jugador que me sacó, no tuvo mala intención. Fue una jugada desafortunada. Fue un error mío por ahí haber salido tan desprotegido. Pero en ese Mundial me preparé como en los mejores partidos.

-¿Qué capítulo le faltó a tu carrera?

-Tuve mucho más de lo que pensaba. Llegar a Central fue todo un logro, hice las inferiores, llegué a primera, me hice hincha. Tenía todo ya. Cuando aparece lo de Boca, por Bilardo, que me conocía de las selecciones juveniles. Era otro mundo. Pero nunca imaginé las cosas que me pasaron, los títulos. Hoy disfruto de todo mi pasado.

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camisetas vistió profesionalmente Abbondanzieri en su carrera: Rosario Central, Boca, Getafe, Inter de Porto Alegre y la selección argentina

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