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Cuatro millones de asalariados, sin acceso a salud ni jubilación

El 34,1% de quienes tienen empleo está en negro; la situación es más grave en el Norte

Viernes 17 de junio de 2011
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LA NACION
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Al menos cuatro millones de personas que trabajan en relación de dependencia hacen tareas en negro y no tienen aportes para su futura jubilación. Se trata del 34,1% del total de asalariados. Estos, a su vez, son tres de cada cuatro, dentro del universo de quienes tienen una ocupación laboral.

El dato de "asalariados sin descuento jubilatorio" surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), difundida ayer. El índice mencionado corresponde al primer trimestre de este año y es levemente inferior al de igual período de 2010 (34,6%), aunque registró un incremento en comparación con los últimos tres meses de ese año, cuando fue del 33,7 por ciento.

La tasa de informalidad que surge de la encuesta está medida sólo respecto de quienes tienen un empleador. Según estudios oficiales y también privados de períodos previos, en el universo de quienes hacen tareas por cuenta propia, el problema de la falta de aportes es bastante mayor.

La situación sigue mostrando, como hace varios años, diferencias según la zona del país que se observe. En las provincias del Norte -donde hay ciudades que tienen poca cantidad de empleos, además de poblaciones con baja tasa de actividad-, la informalidad es más alta. El ranking es liderado por el Noroeste, con el 41,5%, en tanto que en el Nordeste el índice es del 39,5 por ciento. Las demás regiones muestran índices por debajo del promedio para los 31 centros urbanos considerados en la medición. En la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano, el 33,8% de los empleados no tiene aportes, en tanto que en Cuyo la tasa es del 34,4% y en la Patagonia, del 19,9 por ciento.

Si bien en los últimos años hubo una fuerte caída del índice, los niveles de informalidad aún vigentes irán repercutiendo en una baja de la tasa de cobertura del sistema jubilatorio. En los últimos años, la proporción de adultos mayores (mujeres de 60 años y más, y varones de 65 años y más) que cobran un ingreso se elevó, pero lo cierto es que eso no ocurrió por un plan sostenible en el tiempo, sino por la implementación -con idas y venidas sobre su alcance- de una moratoria por aportes impagos. Dado un marco normativo vigente desde los 90, esa moratoria les permitió a muchas personas acceder a beneficios debiendo aportes, o aun sin haber estado siquiera inscriptas.

Empleo y planes sociales

El indicador de asalariados sin aportes alcanzó a su máximo en 2004. Un factor que en ese momento influyó para que se elevara la tasa fue la expansión del plan social Jefas y Jefes de Hogar, ya que la encuesta del Indec consideraba ocupados a quienes lo cobraban, que en las estadísticas eran contados como empleados no registrados. Por los cambios en la asignación de planes sociales, ese factor ya no tiene peso, por lo que, además de la creación de empleos registrados, ese aspecto tuvo su influencia en la caída del índice de informalidad.

Aunque la encuesta pregunta a los asalariados si tienen en su trabajo descuento jubilatorio, lo cierto es que quienes carecen de ese ahorro previsional tampoco tienen acceso a otros beneficios previstos en la legislación laboral, como la cobertura de la obra social o la protección del seguro contra riesgos del trabajo.

El informe de la encuesta de hogares -que tuvo sus cuestionamientos aunque no está tan afectada en su credibilidad como otros datos del Indec-, muestra otros datos que en los últimos años marcaron tendencias. Uno de ellos es que la desocupación es un problema más grave en la población femenina y entre los jóvenes.

Mientras que entre los varones el desempleo es del 6,6% de los laboralmente activos, en la población femenina la tasa alcanza al 8,5 por ciento. Y entre las mujeres de 14 a 29 años, el índice se eleva al 16,6%, en tanto que para los varones que están en ese rango de edad la tasa llega al 12,4 por ciento.

La medición permitió estimar que el 8,2% de la población activa -en este caso, sin importar sexo ni edad- está subocupada, es decir que si bien tiene una ocupación, la jornada semanal no supera las 35 horas aun cuando la persona quisiera trabajar más. Por otro lado, hay un 30,6% de los activos (que es la población de ocupados más los desocupados) están sobreempleados, lo que significa que trabajan durante más de 45 horas por semana. Esa tasa es dos puntos más baja que la del trimestre previo.

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