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Borges, la estrella del cine argentino

En el año del centenario de su nacimiento, dos directores argentinos, Javier Torre y Tristán Bauer, comenzaron sus películas sobre el escritor, que sumarán nuevos capítulos a la extensa y apasionada relación que mantuvo con el cine

Domingo 16 de mayo de 1999

Mientras los homenajes por el centenario del nacimiento de Jorge Luis Borges se multiplican, los realizadores Tristán Bauer y Javier Torre -embarcados en la filmación de sendas películas sobre el escritor- suman dos nuevos capítulos a la historia de la extensa relación entre el autor de "El Aleph" y el cine.

Borges fue desde su juventud un apasionado cinéfilo. Y su vínculo con el cine se manifestó en varias direcciones. No sólo reconoció la influencia de las películas de Joseph von Sternberg en sus primeros relatos de ficción, ni sus incomparables textos tentaron a varios realizadores locales y extranjeros. También desarrolló esa cinefilia en la escritura de algunos guiones y de críticas cinematográficas de notable agudeza publicadas en Sur y otras revistas literarias. Sus observaciones sobre diversos aspectos del lenguaje fílmico fueron tan exquisitas como sus comentarios sobre estrenos.

El cine, por su parte, se empeñó insistentemente en el traslado de la literatura de Borges a la pantalla. O en la recreación documental de la vida y obra del creador rioplatense. Intentos de suertes dispares y, a veces, decididamente desgraciados.

En esa crónica que, por otra parte, también da cuenta del siempre conflictivo diálogo entre el cine y la literatura, la cinematografía argentina está escribiendo dos flamantes páginas. Mientras el director Tristán Bauer se dispone a filmar "Borges", su colega Javier Torre completa el rodaje de "Estela Canto, un amor de Borges", cuyo argumento gira en torno de la relación amorosa que mantuvieron la escritora y traductora y el creador fallecido en Ginebra en 1986.

La actriz y modelo española Inés Sastre es la protagonista de este relato escrito por Javier Torre e inspirado en "Borges a contraluz", el libro de memorias de Estela Canto. Jean Pierre Noher personifica al escritor y también intervienen Inda Ledesma (Leonor Acevedo), Gigí Rua (Elvira de Alvear) y Claudio Gallardou.

Para la recreación de este argumento, que cuenta los vericuetos de un romance que se inició en 1944, Torre se apoyó en el asesoramiento bibliográfico e histórico de Alejandro Vaccaro, un estudioso de Borges.

Tristán Bauer, por su parte, está frente al inminente rodaje de una película que -según anticipa- se internará particularmente en la literatura y el pensamiento borgeano. Textos autobiográficos se cruzarán con otros pertenecientes a cuentos y poesías del autor de "La biblioteca de Babel", para dar cuerpo a un relato "donde se confunde lo biográfico y la ficción.

"La relación entre Borges y el cine ha sido tan laberíntica e inesperada como la de sus personajes con el tiempo", afirma Edgardo Cozarinsky en su libro "Borges y el cine". A comienzos de la década del 40, el joven escritor comenzó a dar testimonio de uno de los muchos aspectos de esa relación, al dedicarse a escribir guiones.

El primer trabajo de Borges como guionista fue "Suburbio", un proyecto de Lucas Demare nunca concretado, que tuvo como coguionistas a Ulises Petit de Murat y Manuel Peyrou. Junto a este último, a su amigo Adolfo Bioy Casares y a Eduardo Mallea, hizo poco tiempo después "Pago chico", una adaptación de la obra homónima de Roberto Payró, que tampoco alcanzó la pantalla.

Distinta fue la suerte de uno de los dos guiones que luego escribió en colaboración con Bioy Casares, "Los orilleros" y "El paraíso de los creyentes", publicados en 1955 por Editorial Losada. El primero de ellos llegó al cine en 1975, adaptado y dirigido por Ricardo Luna e interpretado - entre otros- por Rodolfo Bebán, Alberto Argibay y Milagros de la Vega.

Su cuento "Emma Zunz" fue la base de "Días de odio", el film de Leopoldo Torre Nilsson. Borges trabajó con el director en este libro cinematográfico y aunque no se negó a que su nombre figurase en los créditos, tampoco dejó de hacer público su disgusto en cuanto al largometraje. Cabe mencionar aquí que ese mismo cuento luego fue adaptado y dirigido -sin demasiado vuelo- para la televisión francesa por Alain Magrou, inspiró un telefilm colombiano y algunos cortometrajes.

Nuevamente con Bioy Casares, Borges creó el argumento de "Invasión" y participó en el libro cinematográfico de este film junto a su director, Hugo Santiago, autor de una película ahora idolatrada por los cinéfilos y los seguidores del escritor. Al mismo trío pertenece el guión de "Los otros", filmado en 1973 por Santiago, con capital y elenco franceses.

"Doviamo salvare Venezia" es el título de otro trabajo de Borges para el cine. En este caso se trata de un proyecto documental de 1986 -cuando muere el autor de "Ficciones"-, que se iba a producir en Italia.

Borges, según los otros

Los textos de Jorge Luis Borges dieron pie a varios cortos y largometrajes. Su figura y su pensamiento también. En esa frondosa filmografía _reflejo de otro aspecto de esa relación "tan laberíntica"- hay títulos como "Hombre de la esquina rosada", adaptación del cuento homónimo dirigida por René Mugica y elogiada por el escritor -en ese relato se basan, además, dos especiales de TV producidos en España-; las ya mencionadas versiones de "Emma Zunz"; la de "Tema del traidor y del héroe", que con el título de "La estrategia de la araña" llegó al cine de la mano del italiano Bernardo Bertolucci, y una de "El muerto", protagonizada por Thelma Biral y Juan José Camero, que realizó Héctor Olivera en 1975, partiendo de un libro cinematográfico que firmó con Fernando Ayala y que supervisó Juan Carlos Onetti.

Olivera volvió sobre la letra del escritor argentino en "El Evangelio según Marcos" -con Hugo Soto como protagonista-, que junto a "El Sur" -filmada por el español Carlos Saura en nuestro país_ integra la serie "Cuentos de Borges" coproducida por Televisión Española. En tanto que Carlos Hugo Christensen se inspiró muy libremente en "La intrusa" para concretar en 1980 el film homónimo, de cuyo voltaje erótico Borges se quejó en más de una entrevista.

A fines de los años ochenta, el argentino -radicado en París- Edgardo Cozarinsky filmó en la Patagonia "Gerreros y cautivas" -su adaptación de "Historia del guerrero y la cautiva"-, con Dominique Sanda, Federico Luppi, Leslie Caron y Gabriela Toscano, entre otros intérpretes.

Por el lado del documental, Ricardo Wullicher plantó su cámara frente al autor rioplatense para concretar "Borges para millones" y antes los franceses lograron un excelente acercamiento a su universo en "Reportaje a Borges". Mientras que desde el cortometraje, Luis Angel Bellaba se destaca con su "Borges" dentro de una numerosa producción nacional y extranjera.

"Borges", de Tristán Bauer, y "Estela Canto, un amor de Borges", de Javier Torre, acaban de incorporarse a este inventario fílmico que probablemente no tarde en modificarse, si se tiene en cuenta la seducción que el gigante de la literatura ejerce en el cine.

Julia Montesoro

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