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Confesiones de un taxista

La fogata de San Pedro y San Pablo

Información general

Por Carlos Guarella
Especial para lanacion.com

Hoy en esta nota se conjugan varias cosas, la amistad, la religiosidad, el homenaje y la cordialidad.

Todo comenzó mientras transitaba por nuestras calles, cerca de las doce horas del mediodía porteño, y escuchaba en la radio FM 92.7 el programa "Desde el Alma", que conduce Anselmo Marini, acompañado por Paula Stercsek.

En ese momento, se emitió al aire el tango "San Pedro y San Pablo" de los autores Julio Huasi e Ismaél Spitalnik, y que en su letra cita la fiesta popular que se realizaba los días 29 de junio, con la tradicional fogata en las calles de nuestra ciudad en horarios nocturnos.

Luego de escuchar atentamente el tango, volvieron a mi memoria los hechos que viví de chico en la calle Andrés Arguibel al 1400 (hoy Emilio Ravignani) del barrio de Palermo/Colegiales (conocido actualmente como Palermo Hollywood) y que fuera zona de quintas. Recordé que durante meses los purretes del barrio acopiábamos en algún baldío, ramas viejas, maderas en desuso y partes de muebles, que los vecinos habían desechado y el aporte de otros con ropas viejas. Todo esto esperando el día 29 de junio para hacer la fogata de San Pedro y San Pablo, en aquellas épocas los pibes del barrio le llamábamos "la fogarata".

Cuando llegaba el esperado día, en horas de la tardecita, se retiraba de la calle empedrada un adoquín. En el hueco se insertaba un tirante de madera largo, empalmado con otro para obtener una importante altura y ubicar en su extremo superior un muñeco tipo "espantapájaros", que estaba hecho con ramas y pajas, y rellenando la ropa vieja donada por los vecinos.

Luego se apoyaba sobre el tirante al denominado "Palo Mayor", todas las ramas y maderas que se habían juntado en el baldío, además de pedazos de sillas viejas y fragmentos de muebles. Finalmente, llegaba la noche y se rociaba todo con "kerosene" y se encendía el fuego, lo que hacía arder toda la pira.

 
Foto: Archivo 
 

Esta ceremonia se llevaba a cabo en todos los barrios y era posible ver a pocas cuadras de distancia otras fogatas que iluminaban el cielo de la ciudad. Los chicos y los mayores se agrupaban junto a la fogata aprovechando que su calor los abstraía por un rato del frío del invierno. En su entorno se producían momentos felices entre los vecinos con risas y cantos, mirando como se quemaba todo y fundamentalmente cuando las llamas alcanzaban al muñeco ubicado en lo alto de la fogata. Finalmente, cuando se quemaba todo y quedaban solamente las brasas, los participantes acercaban ramas secas o alambres, lo suficientemente largos para no quemarse, con papas, batatas o ajíes pinchados en los extremos para cocinarlos y luego comerlos entre ellos disfrutando de aquellas tertulias barriales.

Este recuerdo sirve para ilustrar a las nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de vivir aquellos momentos tan lindos, donde la camaradería entre vecinos era moneda corriente.

Quise averiguar cuál había sido el origen de las fogatas de San Pedro y San Pablo, entonces recurrí a mi amigo el padre Martín García Aguirre, que me brindó algunos detalles esclarecedores que aquí les transcribo.

El 29 de junio es una conmemoración en homenaje a San Pedro, primer papa de la Iglesia Católica y a San Pablo, el gran apóstol de los Gentiles, que fueron ejecutados alrededor del año 67 por orden de Nerón. Pedro crucificado cabeza abajo, según su deseo por considerar que era indigno de morir igual que su maestro y Pablo fue decapitado en la ciudad de Ostia.

El sentido purificador atribuido al fuego, se mezcla con el rito invernal de la fogata cercana al martirio de los santos mencionados. Por eso, se ubica en lo alto de la fogata un muñeco con figura humana que es quemado como expiación colectiva para rendir homenaje a los santos inocentes. Esta es una fiesta un poco pagana y un poco religiosa.

Es bueno reconocer que la famosa fogata de San Pedro y San Pablo, lograba la unidad de los integrantes del barrio en su participación. Hoy sólo vemos fogatas cuando algunos grupos queman cubiertas en calles o autopistas motivadas por alguna protesta y que como contraparte de las del 29 de junio, en lugar de unir, solo pretenden desmembrar a una sociedad.

Además de este lindo recuerdo, debo expresar que el haber citado al señor Anselmo Marini y a la señora Paula, al principio de la nota, también nos permite homenajear a los locutores que en el día de ayer 3 de Julio, han conmemorado su día profesional.

Desde esta columna mi reconocimiento a: Marita Monteleone, "Lalo" Mir, Diego Ripoll, Eduardo Aliverti, Antonio Carrizo, Arturo Quiñones, Beba Vignola, Rina Moran, Estela Montes y Nora Perlé, entre tantos otros profesionales del micrófono que me han distinguido con su amistad.

Además de todo esto, les cuento que hace unos días recibí un mail de "Maese" Gregorio, en el que él viene proponiendo desde hace varios años que el 3 de Julio sea denominado como "El día del Saludo", porque ya han transcurrido 182 días del año y restan otros 182 por delante, estamos justo en la mitad del año.

Me pareció una propuesta interesante y por eso la difundo, sobre todo en estas épocas de tanto individualismo, donde muy poca gente acostumbra a saludarse. Por ejemplo, cuántas veces al subir a un ascensor, un colectivo o también al ingresar a una sala de espera de algún consultorio, son muy pocos los que se saludan. Me adhiero a la propuesta de "Maese" y espero que los lectores propaguen esta idea y la pongan en práctica.

Y en la nota están las cosas que cité al principio: la amistad, al agruparse los vecinos del barrio junto a la fogata; la religiosidad, por la conmemoración de San Pedro y San Pablo; el homenaje a los queridos locutores en su día; y la cordialidad, en la propuesta de Maese Gregorio.

Será hasta nuestro próximo encuentro.

La respuesta de la semana anterior

Efectivamente el edificio mostrado es el que se encuentra en la manzana triangular de avenida Rivadavia, Hipólito Irigoyen y Muñiz, frente al Sagrado Corazón, a espaldas del Hospital de Odontología Dueñas, a metros de avenida La Plata.

¿Qué lugar de la Ciudad es?; deje su respuesta. El lunes próximo, se revelará la incógnita

 
Foto: Archivo 
 

* Carlos Guarella hace 15 años que es taxista y remisero. Su profesión original es Dibujante, Ilustrador y Diseñador Gráfico. Además es historietista y estudió con maestros del dibujo como Alberto Breccia y Hugo Pratt. También es Maestro Mayor de Obras. Trabajó muchos años como diseñador para importantes laboratorios medicinales, desarrollando literaturas, folletería y packaging. Integró la Asociación Argentina de Promotores Publicitarios y fue editor y director de la revista "Horas de Radio", un mensuario de 10.000 ejemplares que se vendía en todos los kioscos de Capital y GBA. Fue productor y conductor de varios programas radiales en distintas emisoras y columnista. Sus placeres: manejar automóviles; dibujar, escribir y la hacer radio. Tiene 66 años y el auto que maneja en la actualidad es un Chevrolet Corsa Wagon. Trabaja al volante 12 horas diarias. cware42@gmail.com

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