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Se defiende mal y ataca peor

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LA NACION
Viernes 08 de julio de 2011
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La Argentina no marca en ataque. En defensa, además de los errores en los gestos técnicos, queda siempre expuesta a que los rivales encaren mano a mano con los centrales y con muchos metros por recorrer. ¿Por qué? Porque el equipo toca y avanza, abre los laterales (aunque no los usa bien) y cada robo en la mitad de la cancha es un pelotazo entre los dos centrales, como la chance que tuvo Falcao en el segundo tiempo. En el parado defensivo no hay presión en bloque, no se enciman las marcas, sobre todo Milito; Mascherano queda por delante de la línea de la pelota y está obligado a parar las acciones con foul; los laterales quedan a 50 metros de Romero y los volantes no relevan a tiempo. Colombia tuvo muchos ataques de 2 vs. 2, de 3 vs. 3 y de 4 vs. 4. Argentina, en ese retroceso de mano a mano, espera, pero en algún momento (por lo menos a la altura del área) debería presionar al que tiene el balón. En las pelotas paradas sigue con poca altura.

En ataque, la situación es más compleja porque si estuviera bien, se podría dar el lujo de ganar 2-1 o 3-2, pero no: la selección no tiene cambio de ritmo. Va muy rápido o muy lento. Lavezzi tira la pelota para adelante y corre 50 metros sobre la banda; Tevez arranca con potencia, pero termina chocando y encerrado entre tres rivales; Messi cae en la tentación de hacer "su" jugada. Como es el mejor, puede dejar en el camino a uno, dos, tres, pero en el cuarto pierde, y debe superar esa cantidad de adversarios en el uno contra uno porque lejos de ser el 9 de Batista, termina siendo el cuarto N° 5, aunque algo más adelantado que Banega, Mascherano y Cambiasso. Y si el rival es inteligente y lo presiona por delante y por detrás, como hizo también Bolivia, lo puede neutralizar. Ninguno de los delanteros buscó sociedades. Ni entre ellos ni usando a los laterales (generándoles el espacio y obligándolos a picar con la descarga) o a los volantes. Además de Batista, los delanteros también son responsables de intentar siempre la individual y no tirar paredes, buscar un juego más corto y de movimiento, de desmarque. El cambio de ritmo se lo dan a cualquier equipo los que no tienen la pelota. El que la tiene, por más que sea Messi, está "bajo vigilancia"; es decir, marcado, presionado. La sorpresa la da otro, siempre. Como hace Augusto Fernández en Vélez, como hace el propio Adrián Ramos en Colombia. Él rompió el achique de Costa Rica en la victoria 1-0, y también ante la Argentina apareció por sorpresa por ese sector, en el punto penal (a los 20 minutos del primer tiempo); enrocando su posición con Falcao, que dejó de ser 9 para asistir desde la izquierda. En esa jugada, Colombia mostró un recurso que Argentina tiene, pero no utiliza. Porque arrancó la acción desde la derecha, fue al centro, siguió en la izquierda para terminar otra vez por el centro. Lavezzi cambió el ritmo cuando recibió un pase en cortada de Messi y el arquero le desvió el tiro; otro fue Banega, habilitando igual a Tevez, pero fueron excepciones.

Messi, Tevez o Agüero (o quien sea) se la juegan solos, no responden a una táctica. El equipo argentino no tiene movilidad, el pique vertical que rompe líneas, los desmarques para adelante. Y tampoco hay lógica desde los relevos. ¿Por qué Higuaín, en un momento que Argentina buscaba con centros, fue wing derecho? ¿No debería ser al revés? Algunas veces partió como N° 9, pero generaba el desmarque y terminaba? pegado a la raya. No fue por adentro. ¿Por qué, entre tanto barullo, Pastore nunca es una alternativa? Di María debería estar por méritos y por algo más importante: él solo tiene un promedio entre siete y diez remates al arco por partido, igual a los que suele sumar todo un equipo.

La síntesis, mostrando las falencias en ataque y en defensa de la Argentina, estuvo en el seguimiento y control de Carlos Sánchez sobre Messi y de las pelotas que Falcao, pese a ser N° 9, le robó desde atrás a Mascherano. El problema es grande porque hace tiempo muestra estos errores y las soluciones no aparecen. Ni durante los partidos ni de un encuentro a otro.

(*) Egresado de la Escuela Nicolás Avellaneda

cleblebidjian@lanacion.com.ar


4 Situaciones de gol claras tuvo apenas la Argentina en los dos partidos de la Copa América. Por los intérpretes que tiene, debería generar mucho más. En defensa, al revés: recibió un promedio general de 8,5 remates y aproximaciones de Bolivia (7) y Colombia (10).
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