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El perfil

Marcos Peña, estrella en ascenso del firmamento Pro

Enfoques

Le dicen "el pibe maravilla" y el espaldarazo que le dio su jefe político tras el triunfo del domingo lo posiciona como una pieza clave en el armado presente y futuro del macrismo, un privilegio que le genera tantas adhesiones como envidias

A los 34 años, Marcos Peña es un joven con canas, y una pieza clave al lado de Mauricio Macri, con quien trabaja desde hace diez años, prácticamente desde que el entonces empresario decidió volcarse a la política.

Le dicen "el pibe maravilla" o "el monaguillo". Niño mimado del jefe porteño, su lugar de joven estrella en ascenso le genera a Marcos Peña tantas adhesiones como envidias. Pero sobre todo, el lugar estratégico que ocupa en el Ejecutivo porteño como secretario de Gobierno le permite manejar una gran cuota de influencia en la toma de decisiones adentro del macrismo.

Durante la campaña tuvo a su cargo, además de la estrategia política, la comunicación. Y quizá algo más importante: junto al gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba y el empresario Nicolás Caputo, con quienes trabaja codo a codo, fue el cerebro político que terminó de convencer a Macri de que había que bajarse de la pelea nacional y competir en la ciudad, bajo el argumento de que Pro corría el riesgo de perder en su propio terruño, si los candidatos eran Horacio Rodríguez Larreta o Gabriela Michetti, los dos postulantes que hasta hace dos meses atrás venían compitiendo fuerte por la sucesión.

La estrategia de bajarse de la pelea nacional fue duramente resistida por la mayoría de los ministros porteños, que apostaban a construir una fuerza alternativa para disputar las presidenciales, pero que él defendió casi en soledad, en el búnker de la Fundación Pensar.

Por todas estas cosas fue que el domingo 10 de julio, cuando el jefe de la ciudad le agradecía el apoyo a los casi 850 mil porteños que lo habían reelegido, Macri llamó a compartir el escenario del triunfo a quien, "a pesar de su juventud, es uno de los padres de Pro". Así lo presentó a Marcos Peña, su secretario de Gobierno, politólogo egresado de la Universidad Torcuato Di Tella, quien participó, ya en 2001, en el armado del partido de Macri, Compromiso para el Cambio.

Joven estratega

Mesurado, inteligente, poco conflictivo en la comunicación con sus pares y políticamente correcto -difícilmente a Marcos Peña se le escape en público un exabrupto, ni, mucho menos, una filtración sobre una interna palaciega-, sus características personales lo protegen de los odios enconados.

"A Marcos hay que reconocerle hoy el rol fundamental que tuvo en la campaña y la capacidad de haber leído muy bien al electorado porteño. El fue quien promovió la inclusión de la diversidad como valor, en el discurso, que además se expresó en la inclusión de una diversidad de colores en el amarillo característico de Pro", apunta Hernán Stella, un asesor comunicacional del gobierno porteño.

Sin embargo, y a pesar de esta súbita gloria bien ganada, durante el último año, el gabinete de Macri lo criticó mucho al joven estratega. Facturas políticas, que ahora se revirtieron ante el contundente triunfo sobre el kirchnerismo.

"Trabajaremos sobre el 50 por ciento de la gente que no nos votó. Queremos construir desde las diferencias, sin hacer anti-nada. Las elecciones del domingo demostraron que el voto ideológico es una minoría y que el kirchnerismo marcó su propio techo cuando quiso nacionalizar la elección porque la mayoría vota por la gestión. El domingo la mayoría votó a favor de la gestión de Mauricio. Un buen aprendizaje, también, para los presidenciales opositores: a quien haga antikirchnersimo le pasará lo mismo que al kirchnerismo porteño: terminará favoreciendo al adversario", explica este "padre de Pro" dos días después del triunfo, mientras en el ambiente político surgen dudas sobre el destino del ballotage.

Un alto funcionario del Ejecutivo porteño resume el corazón de las críticas que venía afrontando internamente el Joven Maravilla: "Se supone que la función de Marcos debería haber sido la de un Alberto Fernández, cuando estaba en el gobierno de Kirchner: alguien que te conecta con líderes opositores, promueve alianzas con distintos sectores y proyecta a tu candidato a un plano nacional. Sin embargo, tanto el discurso como la estrategia de Marcos y Durán [Barba] iban en sentido contrario: centrarse en la gestión, solucionar los problemas de los vecinos, etcétera. Ahora, con la victoria, la ondulación negativa en la consideración varió a la positiva".

Este déficit de una construcción política más ambiciosa, que muchos le achacaban, intentó paliarse con el ingreso de los dirigentes Humberto Schiavoni y Emilio Monzó para que se ocuparan del tejido territorial en un armado nacional.

"El día que Mauricio puso a disposición su candidatura nacional a Marcos se lo querían comer crudo", recuerda una espada macrista en la Legislatura, reconstruyendo el clima interno de hace apenas dos meses.

Otra zona de disputa fue y es la comunicación de Pro, un área que Peña tuvo a su cargo desde los comienzos de su relación política con Macri. Precisamente, desde el mismo momento en que la consultora Doris Capurro, con quien trabajaba (hoy identificada con el oficialismo K), lo acercó al hoy jefe de gobierno porteño, que entonces empezaba con la Fundación Creer y Crecer y que, por aquel momento, compartía con su socio Francisco De Narváez.

"Yo era amigo de Santi, el hijo de Doris, y ya había trabajado en Poder Ciudadano y Cippec -recuerda-. Ella fue quien me llevó a la fundación de Macri, donde también estaba otro que hoy es un acérrimo antimacrista, Juan Pablo Schiavi [actual secretario de Transporte de la Nación]".

La amistad con Gabriela Michetti

Por aquellos años, fue el hoy joven estrella quien conectó a Gabriela Michetti con Macri, cuando lo hizo participar de una de las "reuniones tupper" que propiciaban el encuentro de los dirigentes del partido con los ciudadanos en las casas. Reuniones en las que el ingeniero intentaba seducir y sumar. Michetti, que trabajaba entonces con el padre de Peña, fue una de esas ciudadanas con las que se encontró Macri, y luego creció tanto dentro del espacio político del ingeniero que llegó a formar su propio espacio -el "michettismo"- con ministros y funcionarios que se referenciaron en su liderazgo, como Guillermo Montenegro, Hernán Lombardi y el propio joven estrella de hoy. En la pelea interna entre Michetti y Horacio Larreta, Peña históricamente aparecía al lado de su amiga Gabriela, aunque ese esquema se habría resquebrajado en los últimos meses, cuando al secretario se lo vio actuar en perfecta sintonía con Macri, que siempre estuvo fuertemente dividido entre Larreta y Michetti. "Llegó un momento en que nadie sabía para quién operaba Marcos, por eso jocosamente algunos lo llaman el ?doble agente'", apuntan cerca de Rodríguez Larreta.

Pero él lo explica de otro modo: "Con Gabi tenemos hoy roles distintos. Al estar yo en el Ejecutivo y ella en Diputados, nuestras funciones al lado de Mauricio son distintas". Sin embargo, cerca de Michetti aseguran que a la ex vicejefa no le cayó nada bien que su amigo no le avisara antes que Macri había optado por María Eugenia Vidal como compañera de fórmula, una ministra ligada a su archienemigo Rodríguez Larreta.

Los pies en el barro

Pero, ¿qué tiene en la cabeza Marcos Peña, cuál es su ideología verdadera? El mundo del oficialismo y sus aliados, y muchos ciudadanos comunes creen que Pro aglutina el pensamiento neoliberal y que sus dirigentes son de derecha. El lo pone en sus propios términos: "No creo en las etiquetas y no creo que la política de este país pueda comprenderse a través de las etiquetas. Tengo la ideología Pro: pluralista, diverso, que se ocupa de cosas concretas, de la gestión, y nada dogmático". Pero, ¿y cuál es su proyecto de país? ¿Qué rol debería tener el Estado, ya que hablamos de cosas concretas? "Creo en un Estado fuerte, pero no de un modo dogmático e independientemente de cada circunstancia. A veces, puede prevalecer la intervención del Estado; otras veces, hay que dejar actuar al mercado. No me compro ningún libro cerrado. Podría decir que soy de centro o socialcristiano, pero esa sería otra etiqueta. Pro tiene en su seno a peronistas, radicales, independientes, pero no es nada de todo eso. Hemos conformado una nueva identidad", dice, y parece de verdad creer en eso.

Como sea, la capacidad de diálogo y la inteligencia son sus puntos fuertes, que aun la oposición porteña le reconoce.

"No es mal pibe; digamos que es lo mejorcito de Pro. El problema es que ellos [por Pro] son, hacia afuera, los reyes del republicanismo, pero cuando les pedís un acceso a la información de su propio gobierno, te dan lo mínimo indispensable", resume un importante legislador de la oposición.

Por su parte, el sindicalista Fabio Basteiro, jefe de la bancada de Proyecto Sur, lo describe así: "Es inteligente, no tengo una mala opinión sobre él, pero me parece que su excesiva corrección política lo lleva a no involucrarse en la conflictividad social que tiene la ciudad. Eso se vio muy claramente con el conflicto en el Parque Indoamericano, donde Marcos Peña aparecía como un correcto comentarista de los hechos. Pero para solucionar ese grado de exclusión hay que meter los pies en el barro".

Basteiro también cree ver "prejuicios" en el joven Pro hacia dirigentes de extracción sindical, como es su caso. "De hecho, siendo yo el jefe de la bancada opositora en el Parlamento, nunca me ha llamado para conversar".

Peña se piensa a sí mismo de otro modo: "Si algo me caracteriza es tender puentes, sobre todo con el universo que no nos vota. Por poner un ejemplo: mi familia política es del PO. Mi cuñado milita hoy a nivel universitario en el PO. Cuando yo entré en la familia de Luciana [su actual mujer], hace diez años, los prejuicios eran fuertes. Prejuicios que hoy están totalmente superados".

Efectivamente, lleva al lado de Macri la misma cantidad de tiempo que con su mujer, la periodista Luciana Mantero, mamá de su hijo, Lucas, de tres años. La pareja vive en un edificio, en Honduras y Salguero, y, algunas veces (¿por marketing o por placer?), él viaja en bicicleta a la jefatura de gobierno, en el microcentro. Además del bicing , en Pro dicen que le gusta jugar con la playstation, para relajarse, los fines de semana. Tiene otra pasión, por ahora archivada: la fotografía. Tanto que una nota publicada en la revista de La Nacion, de hace diez o doce años atrás, cuando aún le faltaba mucho para ser un operador estrella, fue ilustrada con las fotos que tomó en un viaje de mochilero que hizo después de terminar la Di Tella.

"Volveremos a la carga con la alternativa nacional. Pero por ahora, hay que ganar primero la ciudad", desliza mientras tanto "el joven maravilla", que promete ir por más.

© La Nacion

QUIÉN ES

Nombre y apellido: Marcos Peña

Edad : 34

El "pibe maravilla" : mesurado, políticamente correcto, inteligente y poco conflictivo. Conectó a Macri con Gabriela Michetti. Fueron suyas la idea de bajarse de la pelea nacional y la estrategia de comunicación de la última campaña.

Familia y estudios : Estudió en la escuela Champagnat y se recibió de politólogo en la Universidad Torcuato Di Tella. Casado con la periodista Luciana Mantero, es padre de Lucas, de 3 años..

Laura Di MarcoPara LA NACION
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