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Piratas atentan contra el empleo

Monserrat Guitart Piguillem Para LA NACION

Domingo 17 de julio de 2011
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La noticia sorprendió a propios y extraños. Hasta el momento de explicar las causas se especulaba con una simple estrategia comercial. Pero las razones guardaban, en el fondo, una explicación aún más dolorosa: Musimundo, la gran cadena de música, que supo dejar su marca en los años 90, decidió fusionarse con Megatone, una red líder en rubro electrodomésticos, para contrarrestar los altos índices de piratería que eclosionan el negocio y que, entre otras cosas, llevaron también a la quiebra a otro grande del video como Blockbuster.

La piratería de música, películas, libros y otros soportes culturales hizo temblar la industria. Hasta tal punto que el 10 de diciembre de 2010 Blockbuster Argentina decidió alinearse con la central de Estados Unidos y presentar quiebra en el país. Con todas las pérdidas que eso representa.

Según un estudio elaborado por la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y publicado a comienzos de este año, los bienes sujetos a derechos de propiedad intelectual representan entre el 4 y el 11% del producto bruto interno (PBI) de los países del G8 y generan entre el 3 y el 8% de los puestos de trabajo en esos Estados. En Brasil, por caso, se calcula que su porcentaje en PBI es de 6,7%, mientras que para el conjunto de países del Mercosur el dato se sitúa en torno al 6% y representa cerca del 2% de las exportaciones de esos países.

A comienzos de este año, diversos sindicatos y representantes de las industrias europeas manifestaron que se podrían perder en la Unión Europea, en 2015, hasta 1,2 millones de puestos de trabajo si no se actúa contra la piratería digital y no hay cambios significativos en las políticas sobre propiedad intelectual, en especial en lo que respecta al intercambio de archivos por medio de descargas P2P y al streaming (acceso directo al contenido sin necesidad de descarga).

Nada de lo que se ve como natural de la evolución humana hubiera sido posible sin la participación de la iniciativa privada, del capital en riesgo, y del ánimo de lucro y de gloria que se encierran en cada invención, creación y emprendimiento. Hay que entender el juego y las reglas que lo visten, si no atentamos contra el crecimiento de las empresas, que son generadores de empleo de un país, como lo es Musimundo.

El trabajo es evolutivo y permite proyectarnos. Por eso tal vez la evaluación que debería hacer cada persona al copiar, intercambiar, comprar o mirar un producto pirata esté asociada al peligro que correrá por violar las leyes y al efecto dominó que provocará sobre las personas que elaboran el producto de consumo. Porque en ese caso una persona habrá infringido la ley y la otra se habrá quedado en la calle.

La piratería es un quiste incrustado en el corazón de las empresas. Y en el núcleo económico de un país, que indefectiblemente ve afectada su capacidad productiva por esta clase de acciones. Aún resta saber cómo se presentarán los próximos locales. Lo cierto es que Megatone, con la incorporación de Musimundo, deberá cambiar el diseño y el logo, y que juntos expondrán en bateas canciones, películas, televisores, productos de informática, heladeras y cocinas. La Biblia y el calefón de una misma realidad.

La autora es socia del estudio de abogados Carranza Torres y Asoc.

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