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El relanzamiento de Estudiantes

Estudiantes apela a repatriar ídolos del pasado cercano para volver a pelear el título con Russo como DT; ya se aseguró a Cellay y a Boselli; ahora busca a Angeleri y a José Sosa

Miércoles 20 de julio de 2011
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La vuelta a un viejo amor
La vuelta a un viejo amor. Foto: Archivo

Por Alejandro Casar González

Quizás haya pocos clubes en el fútbol argentino con una identidad tan definida como Estudiantes de La Plata. El equipo que tiene a Juan Sebastián Verón como emblema decidió hurgar en su propia historia para buscarle refuerzos al flamante entrenador, Miguel Ángel Russo. Por eso firmó Christian Cellay (Boca), y ayer se aseguró a Mauro Boselli (Wigan, de Inglaterra). Pretende, además, a Marcos Angeleri (Sunderland, de Inglaterra) y sueña con comprarle una parte del pase a José Sosa y poder repatriarlo. Todos ellos, salvo Russo, tienen en común haber protagonizado la última gran gesta del equipo Pincha a nivel internacional: obtener la Copa Libertadores 2009.

"Los que se van, siempre quieren volver", se escucha en los escritorios de la sede pincha . La frase se repite en el country de City Bell, donde el plantel se prepara para dar batalla en el Apertura. "La Plata es mi lugar en el mundo", confesó Christian Cellay, quien regresa a la institución (a préstamo) luego de su paso por Boca. El lateral agregó, sobre el magnetismo que ejerce el club: "Sabía que iba a volver, pero no tan rápido".

Algo parecido hizo Mauro Boselli, quien tuvo una última temporada olvidable. Pasó un semestre en Wigan y luego fue prestado a Genoa, de Italia. Al volver a Inglaterra supo que su futuro estaba lejos del Palacio de Buckingham. Pese a integrar la expedición de Wigan que hizo la pretemporada en Suecia, La Plata siempre estuvo cerca en su cabeza. Luego de arduas negociaciones -el delantero, goleador de la Copa Libertadores 2009, fue la adquisición récord en la historia de Wigan, que pagó 10 millones de dólares en 2010 para quedarse con sus servicios-, Estudiantes consiguió la cesión por un año a cambio de "alrededor de 200 mil euros", según confirmó un dirigente fuera de micrófono. De todas maneras, los números finos y definitivos se conocerán en la próxima reunión de comisión directiva, que se realizará la semana que viene. Ahora, el delantero aterrizará en Buenos Aires entre sábado y domingo y se espera que en los primeros días de la próxima semana se haga la revisión médica y esté a las órdenes de Russo.

Otros dos jugadores muy queridos por la hinchada, Angeleri y Sosa, desvelan a los dirigentes. El Principito es el principal objeto de deseo y, de hecho, el lunes se le hizo una fuerte oferta -aproximadamente 1,75 millones de euros- a Napoli por el 67% de la ficha del futbolista. En el club donde brilló Diego Maradona quedaron en responder, aunque la propuesta los sedujo. Sobre todo porque Sosa no será titular en el esquema del entrenador Walter Mazzarri. Además, la nueva oferta es superior en 250 mil euros al primer sondeo realizado por los dirigentes argentinos. En La Plata aguardan con ansiedad la respuesta de los napolitanos. "Traer al Principito sería la frutilla del postre", se entusiasman.

La llegada de Angeleri está un poco más fría. Sobre todo porque el lateral derecho está cubierto por Gabriel Mercado. De todas formas, su arribo no está descartado.

El ensamblaje del plantel que tendrá a disposición el DT Russo -otro que regresa a la institución donde se formó, debutó en primera división, jugó 418 partidos, anotó 11 goles y fue campeón en el Metropolitano 82 y el Nacional 83- no se termina en los viejos conocidos de la hinchada pincharrata . De hecho, Estudiantes podría jactarse de ser el equipo que más movió el mercado de pases. En cantidad y, sobre todo, en calidad.

Transferido Agustín Orion a Boca (a cambio de dos millones de dólares y la cesión de Cellay), la dirigencia se apuró para incorporar a uno de los mejores arqueros de la Copa América. El paraguayo Justo Villar -ex Newell's, proviene de Valladolid (España)- selló su vínculo por tres años con el club platense en el mismísimo búnker de su seleccionado. Desde Colombia, Estudiantes se trajo un proyecto (el delantero Duván Zapata, que se prepara para jugar el Mundial Sub 20 en su país) y una realidad (el volante por derecha, Carlos Carbonero, de 20 años y buena Copa Libertadores con Once Caldas).

Además, Estudiantes pagó US$ 140.000 para asegurarse el préstamo por un año de José Luis Fernández, un joven carrilero por izquierda proveniente de Benfica (Portugal). Hacia allí había partido a principios de año desde Racing, donde explotó en primera con Russo en el banco. Entrenador y futbolista volverán a encontrarse en la ciudad de las diagonales.

El enganche Facundo Coria -surgido en Vélez, campeón con Argentinos y vendido a Villarreal, de España- y el delantero Mauro Fernández -una apuesta, proviene de Guillermo Brown, de Puerto Madryn, recién ascendido a la B Nacional- completan el pack de refuerzos con los que Estudiantes tratará de volver a los primeros planos.

Este mix de nuevos futbolistas de contrastada identidad pincharrata con jugadores de buenas campañas en otros clubes (Villar, Coria) se completa con la segura presencia de Juan Sebastián Verón, quien se operó el tobillo izquierdo a fin del Clausura. El emblema y capitán no quiere perderse nada de una temporada en la que la apuesta de Estudiantes está clara desde el comienzo: volver a ser.

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