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Al verdadero fútbol le quieren cortar las piernas

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LA NACION
Miércoles 27 de julio de 2011 • 23:50
Cristina, Maradona y Grondona, en pleno Fútbol para Todos
Cristina, Maradona y Grondona, en pleno Fútbol para Todos. Foto: Archivo
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 El nuevo formato de torneo de fútbol de primera división ideado por la AFA no es más que una muestra del destino que pueden tener en la Argentina los subsidios estatales a sectores económicos. Para la AFA el más efectivo método de seguir subiendo sus ingresos es, precisamente, conseguir que el socio "bobo", el Estado, siga poniendo dinero a pérdida en un negocio que, de otro modo, es incapaz de seguir generando fondos que financien desmanejos colosales, como el de River Plate. Que será un torneo con menos competencia, que habrá muchos equipos "jugando a nada", protestan algunos seguidores del fútbol. Pero no es de extrañarse. Cuando el Estado interviene para proteger negocios y sectores ¿Cómo lo haría si no es eliminando o reduciendo al mínimo la competencia?

Como ha dicho el vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, con este esquema se pretende lograr que no dejen de jugar en el torneo con más público televisivo los equipos con más seguidores.

" Cuando el Estado interviene para proteger negocios y sectores ¿Cómo lo haría si no es eliminando o reduciendo al mínimo la competencia? "
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"Sin televisión no hay fútbol, la televisión paga, compite y se pone de acuerdo al contenido y al valor de ese contenido. Esta televisión tiene voz y por lo tanto también tiene determinación", dijo. Pero el dueño de la televisación del fútbol es hoy el Estado, que deberá aumentar al menos al doble lo que paga.

¿Qué quiere el Gobierno que está buscando un nuevo período? La mayor cantidad de gente contenta, que no sufra con el descenso de su equipo. Y que no desaparezcan de la pantalla del Fútbol para Todos los equipos que tienen más hinchada.

"Cualquier empresa que paga quiere ver a los mejores protagonistas, asegurarse que la novela o el unitario está protagonizado por los mejores porque paga para eso, y no está solo condicionada a un resultado deportivo", dijo, en una frase que muestra lo que las protecciones estatales significan como desnaturalización de la competencia. Resulta ser que en una competencia deportiva, "los mejores" no se definen compitiendo. En el fútbol de primera la competencia casi ha desaparecido y lo que hay es un negocio entre el Estado y la AFA. River, Gimnasia, Rosario Central, Huracán, siguen siendo "los mejores", aunque otros equipos los hayan superado. Boca no debe preocuparse por el promedio en el torneo que está por comenzar. Cualquiera sean sus resultados, el Gobierno ya decidió que es parte de "los mejores".

"No se piensa en el hincha, no se piensa en el espectáculo", se quejan algunos. Tienen razón y desde la lógica del negocio es natural que así sea. Una vez más, cuando una empresa o una corporación como la AFA viven de un subsidio, lo que deben hacer para mejorar su negocio es mejorar lo más posible los mecanismos para hacerse de más subsidios.

" En el fútbol de primera la competencia casi ha desaparecido y lo que hay es un negocio entre el Estado y la AFA "
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Si un prestador de un servicio en competencia vive de lo que factura debe esforzarse lo más posible en contentar a sus usuarios para que sigan prefiriéndolo, como le pasa a cualquier empresario que pone en escena una obra de teatro por su cuenta y riesgo. Pero si lo subsidian por hacer simplemente funciones, sin importar la calidad, sin una medición de resultado, hará lo que Cherquis Bialo, con elogiable sinceridad ha dicho: contentar al que paga.

Si el Fútbol para Todos tiene o no audiencia, no es un problema de la AFA, sino de quien paga la cuenta.

Se dice que se perjudica a los equipos que se reforzaron, que hicieron las cosas bien, que lograron buenos resultados, que mostraron ser eficientes para manejarse administrativa y competitivamente. No es sorprendente, cuando el estado interviene mal protege a los ineficientes, premia a los que no invirtieron y castiga a los más capaces.

El negocio futbolístico estaba en problemas cuando el Estado acudió a salvarlo. Las limitaciones impuestas por medidas de seguridad al número de espectadores son un techo a la facturación por entradas. La torta publicitaria parecía no dar para más y la crisis europea es también un límite a la posibilidad de generar millonarios recursos con la venta de jugadores. Tampoco había demasiadas posibilidades de aumentar mucho los abonos de las transmisiones codificadas. ¿La solución? El auxilio del Estado, el único capaz de hacer un negocio espantoso dilapidando fondos públicos con tal de cumplir sus objetivos políticos.

Cristina Kirchner dijo cuando lo anunció que el Fútbol para Todos sería superavitario y que el excedente se destinaría por partes iguales a la AFA y al deporte olímpico. Quienes la asesoraron para que se expresara así le hicieron hacer un papelón. Nunca hubo un peso de excedentes y el deporte olímpico fue asistido con un impuesto a los teléfonos celulares.

Es curioso, pero en Europa y en los Estados Unidos hay gran debate político porque se acusa a los gobiernos de gastar grandes sumas de dinero de los contribuyentes para salvar a bancos, compañías de seguros e inclusos a países enteros que habían administrado mal. Pero en la Argentina, sin debate alguno, se destinan miles de millones para salvar a clubes de fútbol de sus fracasos institucionales, financieros y deportivos.

¿Cuál es la justificación de un plan de rescate con fondos públicos sin contrapartida de correcciones para un club como River, transformado en un infierno por sus barra bravas?

En los Estados Unidos el presidente Barak Obama ha sufrido un enorme costo político porque siguieron cobrando jugosos salarios y premios los dirigentes de muchas de las instituciones financieras fracasadas por sus propios desmanejos y salvadas por el Estado. ¿Por qué el gobierno argentino pone fortunas y se dispone a poner más en una actividad donde hay remuneraciones millonarias y desmanejos financieros escandalosos que funden hasta a los clubes más poderosos?

El Gobierno abre así una caja de sorpresas interminables. ¿Cuál sería ahora el argumento para negarle a los hincha de San Lorenzo que exigen que con fondos del Estado se le devuelva al club una cancha en Boedo como la que perdió por los desmanejos de otros años?

Todo el dinero que se pone en el fútbol es dinero que no está para la salud, la educación, la seguridad y la Justicia. La protección del Estado a sectores económicos es, frecuentemente, desprotección a los ciudadanos de a pie.

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