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Signos de resignación en la Casa Rosada

Cerca de la Presidenta suponen que su candidato no podrá remontar la ventaja y ya analizan cambios en el kirchnerismo porteño

Domingo 31 de julio de 2011
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LA NACION
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Con resignación, el Gobierno aguarda el último round de la pelea porteña con un único y módico objetivo: digerir rápido el resultado electoral –que sabe adverso– y desplegar un giro táctico en el territorio capitalino de cara a las elecciones primarias que se realizarán dentro de dos semanas.

"Lo ideal era llegar a 40. Y decir, todo esto que juntamos, es de Cristina. Habrá que ver a qué cifra nos arrimamos", graficó un ministro a LA NACION. El número no es antojadizo. Está apenas encima del 39 por ciento que cosechó Daniel Filmus cuando enfrentó, también en una instancia de ballottage, a Mauricio Macri en 2007.

Se dará hoy un revival de aquella batalla, con una diferencia clave: hace cuatro años, Balcarce 50 otorgó un apoyo más visible a su delfín y, de hecho, la propia Cristina Kirchner –entonces, senadora e inminente candidata presidencial– asistió al comando del hotel Panamericano la noche en que el legislador entró en la segunda vuelta. Esta vez, la Presidenta sólo se mostró con Filmus las veces que lo invitó a actos de gestión.

Hasta ayer, ningún ministro había recibido la orden de asistir al búnker kirchnerista que, finalmente, se emplazará en Venezuela al 300, en la sede del Suterh, el sindicato de encargados de edificios. Se desechó el complejo NH Tango que escogieron para la elección anterior y también la alternativa del hotel Meliá, anunciada a mitad de semana. La razón del cambio fue económica y revela, acaso, el medido respaldo oficial a la cruzada porteña: el dinero alcanzaba para alquilar un lugar de lujo o para publicar una solicitada de respaldo a Filmus en Clarín, según confiaron a LA NACION desde el comando K. Se inclinaron por la segunda opción.

La última reunión con su equipo fue anteayer, en el Centro Asturiano, con un almuerzo generoso en mariscos y, sobre el final, un emotivo brindis con champagne. Filmus agradeció especialmente el acompañamiento de su vice, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que lagrimeó ante el gesto. Estaban el presidente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos; los gremialistas Víctor Santa María y Andrés Rodríguez; el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fucks, y el camporista Iván Heyn.

El senador transitó un camino hacia el ballottage minado con bombas propias. Debió lidiar con los ácidos dichos de Fito Páez , las críticas de los intelectuales de Carta Abierta , reproches internos de su tropa y la retirada de La Cámpora en el tramo final.

Más allá de las especulaciones, nunca estuvo en los planes de la Presidenta bajar la postulación de Filmus. "En el kirchnerismo no se renuncia a nada", sostuvo un funcionario del ala dura que, además, despega la serie de resultados provinciales desfavorables de las elecciones nacionales. Esa lógica chocó con el análisis más pragmático de los peronistas clásicos: preferían evitar otro traspié porteño después de las palizas de la primera vuelta en Capital y de Santa Fe.

En la Casa Rosada, ya está en marcha el operativo para el día después de los comicios, según dijeron a LA NACION fuentes oficiales. El objetivo es dar vuelta de página y minimizar el efecto de la derrota con una veloz avanzada diferente –en nombres, ejes, actos y estética proselitista– en la ciudad. No quedarán excluidos de esa jugada ni Filmus ni Tomada, pero sí la Presidenta buscará una renovación y un golpe de efecto.

La finalidad de este plan es apuntalar rápido la lista de diputados nacionales del Frente para la Victoria que encabeza Roberto Feletti, viceministro de Economía y hombre del riñón de Amado Boudou, el compañero de fórmula de Cristina Kirchner. El Gobierno trabajará para que el funcionario de confianza del vice tenga una performance razonable en un territorio esquivo.

A pesar de que había más plazo, el kirchnerismo en la Capital completó el jueves la entrega de documentación y trámites necesarios requeridos por la justicia electoral. Todo el proceso lo monitoreó el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Y está encaminada la pata publicitaria y creativa que comandará, en forma unificada, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. Se echará a rodar, claro, después del veredicto de hoy.

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