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De Máxima a Zaffaroni: así es la fundación que denunció al juez

Política

La Alameda, que investiga el trabajo ilegal en talleres textiles, denunció a la mujer de Mauricio Macri, a Aníbal Fernández y comprometió a funcionarios kirchneristas por prostíbulos en Santa Cruz; la acusación que le hizo cambiar el vestuario a la princesa de Holanda

Por   | LA NACION

 
 

¿Qué tienen en común Eugenio Zaffaroni, Máxima Zorreguieta, Jorge Bergoglio y Juliana Awada? La Alameda. Una fundación que denuncia el trabajo clandestino en talleres textiles, la explotación infantil y redes de tratas de personas. En los últimos diez años sus investigaciones requirieron de la atención de estas personalidades.

La reciente denuncia que involucra a Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia, fue la más resonante. La entidad pidió que la Justicia investigue al ministro por tener a su nombre seis departamentos donde se ejerce la prostitución.

En una década de funcionamiento, La Alameda no sólo cuenta cientos de denuncias. Unas 200 personas trabajan a diario en el centro ubicado frente al Parque Avellaneda, la mayoría inmigrantes de nacionalidad boliviana.

En diálogo con LA NACION, Gustavo Vera, presidente de la fundación, afirma que el trabajo es, para todos, ad honorem: "Los únicos que cobran son los trabajadores textiles, que recaudan con la ropa que ellos mismos fabrican. Los demás, lo hacemos gratis".

Vera, docente de la escuela nº 10 de Villa Lugano, sostiene que sufrieron 18 atentados desde que se asentaron en el bar abandonado de la esquina de Lacarra y Directorio. "Nos quemaron el local, nos dispararon grupos skinhead , nos hicieron todas", dice.

Los primeros pasos de La Alameda no estuvieron exentos de polémica. Desde 2002, la asociación trabajó en ese espacio tomado. Luego de enfrentamientos con los vecinos, de peleas legales y negociaciones políticas, el espacio fue expropiado en 2007.

La problemática que sufrían los inmigrantes ilegales en el barrio incentivó las primeras investigaciones. Por tal motivo, la entidad hurgó sobre las condiciones laborales en los talleres textiles clandestinos.

Hicieron escarches, denuncias judiciales y acusaciones mediáticas contra las grandes marcas de indumentaria que contrataban talleres clandestinos para la confección de prendas. Sus acusados fueron desde Kosiuko a Awada. De Máxima Zorreguieta a Aníbal Fernández, entre otros.

  • Sus reclamos impactaron hasta en el vestuario de la corona europea. La princesa de Holanda decidió dejar de vestirse con su diseñadora favorita, Graciela Naum, que fue acusada de utilizar mano de obra esclava.
  • También denunciaron la esposa de Mauricio Macri, Juliana Awada. Su marca de indumentaria, que lleva su apellido, fue acusada por utilizar material confeccionado por obreros que trabajaban en condiciones precarias de hacinamiento.
  • Las investigaciones llegaron hasta tierras patagónicas. A raíz de una denuncia de la fundación, fueron clausurados 25 prostíbulos ubicados en la zona roja conocida como "Las Casitas" de Río Gallegos, Santa Cruz, un caso que comprometió a funcionarios cercanos al kirchnerismo.

Con el tiempo, La Alameda creció. Formó una cooperativa compuesta por ex trabajadores de talleres clandestinos y lanzó dos marcas propias: No Chains y Mundo Alameda, que llegaron hasta las clases más acomodadas con locales en Palermo.

La mayoría son mujeres que participan de las tareas de confección, diseño, moldería, corte y estampado, mientras sus hijos asisten a la escuela. "Es la actividad que se autofinancia y que además paga los servicios del local", dice Vera.

La reinserción laboral de los costureros que trabajan en condiciones de hacinamiento también los acercó al mundo gremial. "Los capacitamos y los incentivamos para que participen. Hay varias empresas importantes en las que tenemos mucho peso en la comisión interna", reconoce Vera.

En lo comunitario, La Alameda tiene un comedor que alimenta a 120 personas, una biblioteca popular con más de 5000 libros y diversos talleres educativos.

Vera sostiene que el presupuesto de la fundación es "modesto" y aclara que "lo poco" que tiene lo utilizan para hacer cámaras ocultas. ¿Cómo se financian? "Hacemos festivales culturales y, cada tanto hay alguna donación puntal. No requerimos mucha estructura", afirma.

En 2008, una denuncia puso en jaque a la fundación: acusaron a las fuerzas de seguridad de "liberar y proteger" la zona aledaña al Departamento Central de Policía para que sea utilizada por una red de trata de personas. En ese momento recogió un apoyo clave. Bergoglio encabezó una misa contra la trata de personas y el trabajo esclavo de la que participó La Alameda.

"Tenemos una excelente relación con Bergoglio. Para nosotros fue muy importante que nos bancara públicamente porque habíamos hecho una denuncia muy fuerte", comenta. El máximo responsable de la Iglesia en la Argentina visitó en más de una oportunidad el local de La Alameda y, en su último paso, bautizó a los hijos de los costureros.

Sectores afines al kirchnerismo señalaron el vínculo con el cardenal como el eje de la polémica que involucra a Zaffaroni. Sin embargo, Vera lo desestimó: "Cuando fuimos contra Juliana Awada éramos los campeones nacionales y populares. Después, cuando denunciamos trata de personas en «Las casitas de Río Gallegos» éramos los hombres de Magnetto. Son típicas chicanas políticas".

El presidente de la entidad aclara que no tildaron al magistrado de "proxeneta", sino que piden que se investigue su responsabilidad. "Sus declaraciones no son convincentes hasta que no denuncie al apoderado y a la inmobiliaria. Lo que corresponde para un hombre de derecho como Zaffaroni»", lanzó.

Y reafirmó la postura de La Alameda: "Tenemos compañeros muy cercanos al kirchnerismo, pero todos tenemos claro que cuando nos encontramos con trabajo esclavo y trata de personas no nos importa quién está detrás"..

Acusación contra La Alameda
Carlos Slepoy, abogado querellante en España en los juicios contra represores argentinos, acusó a Carlos Ganora, integrante de La Alameda, de defender al represor Alfredo Silingo. "Ganora vino a España como defensor de Silingo. El juez Garzón le permitió estar presente en las jornadas que finalmente terminaron con la detención", dijo Slepoy en el programa de radio de Víctor Hugo Morales. En ese proceso, Zaffaroni habría participado como colaborador en un documento que inculpaba al represor. Y vinculó esa participación con la acusación contra el juez de la Corte Suprema.

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