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Ayudan a combatir la desnutrición

Las fundaciones Conin y Haciendo Camino dan asistencia a menores en Santiago del Estero

Jueves 04 de agosto de 2011

Frente a los problemas de desnutrición infantil crónica y aguda en la periferia de la ciudad de Santiago del Estero, la ONG Haciendo Camino y la Fundación Conin abrieron un nuevo centro con el objetivo de luchar contra este flagelo a través de la educación y la promoción humana, enfocados especialmente en la figura de la madre.

El nuevo Centro Conin de Prevención de Desnutrición Infantil y Promoción Humana Santa Rosa de Lima, inspirado en la obra del médico Abel Albino, fue inaugurado en el barrio 8 de Abril, cercano a la capital santiagueña, aunque su trabajo en la zona empezó en agosto del año pasado con el aporte de las hermanas dominicas.

El primer centro se abrió en Añatuya, en 2009, y está proyectada la inauguración de uno más en los próximos meses en Monte Quemado, ciudad del norte de Santiago del Estero.

La misión de Haciendo Camino es mejorar la calidad de vida de niños y familias en riesgo socioeconómico, erradicar la desnutrición infantil y potencial y garantizar el acceso a la educación y la inclusión laboral.Para lograr estos objetivos buscan el compromiso de las madres y se enfocan en ellas como el sujeto para generar cambios de hábitos no sólo en la alimentación, sino también en la salud y la educación.

"En una primera etapa se convoca a las madres para que se acerquen a escuelas o centros donde se realiza un trabajo de campo para identificar a las familias en riesgo y a los chicos que presenten signos de desnutrición, como pueden ser el bajo peso y estatura", explicó a La Nacion Catalina Hornos, fundadora de Haciendo Camino.

Una real asistencia

Respecto de los chicos, se focaliza en niños hasta los cinco años, edad donde los daños psicofisiológicos por malnutrición se vuelven irreversibles. Más allá de la entrega de leche semanalmente a quien lo necesite, Haciendo Camino no provee comida, sino que busca una recuperación a largo plazo, "un verdadero cambio", en palabras de la fundadora.

"Por eso, además de dar a los chicos un tratamiento nutricional y estimulación temprana, se acompaña esto con la educación de la madre, para así recuperar el entorno en que viven, y la enseñanza de un oficio", dijo Hornos.

María Córdoba, estudiante de la Universidad Católica de Santiago del Estero que realiza una práctica en el barrio desde hace casi un mes, contó a La Nacion que los mayores problemas que se viven en la zona son el hacinamiento de las familias, la violencia familiar, la desnutrición y la deserción escolar.

"Las mamás que se acercan al centro unas tres veces por semana encuentran un espacio donde se sienten escuchadas y pueden participar en talleres de manualidades o cocina y donde pueden consultar profesionales como médicos o psicólogos", dijo. Para sumarse como padrinos de los chicos, contactarse con haciendocamino.org.ar

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