Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Mágico encuentro entre dos hombres sensibles

Hoy presentan Cartas al rey de la cabina, en el ND/Ateneo

SEGUIR
PARA LA NACION
Viernes 12 de agosto de 2011
0

"Juan, fijate que estas Cartas al rey de la cabina ...", dice Luis Pescetti para comenzar sus lecturas en el espectáculo (publicado en CD y DVD) con el músico Juan Quintero. O sea que es al guitarrista a quien primero le cuenta de qué tratan esos textos que tomaron forma de libro en Cartas al rey de la cabina .

Hablan de una mujer joven de unos 19 o 20 años, enamorada de un muchacho mayor que se fue (¿huyó?) a trabajar en lo alto de la cabina de una grúa. A modo de primera respuesta a la joven enamorada, Quintero entona con su guitarra esa joya imbatible de Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla que es "Cartas de amor que se queman", con ese primer juego melódico en octavas que tanto le gustaban al Cuchi. Pero por más bello y oportuno, seguramente a más de un músico se le habría ocurrido ese tema para comenzar ese ida y vuelta de lecturas y canciones. Lo que hace de este encuentro algo totalmente único es la magnífica selección que viene después y que no deja a la música en el plano del soundtrack que colorea al relato, como mero acompañante de aquello que se va armando a partir de esas cartas. La canción es parte de la construcción de una nueva historia que surge a partir de ese puñado de cartas. Sí, decididamente, se puede escuchar track por track de manera aleatoria. Se pueden escuchar sólo las lecturas o se pueden seleccionar las canciones. La elección es maravillosa: Juan ha tomado músicas de amigos con los que trabajó (Carlos Aguirre, Edgardo Cardozo) y títulos de Joan Manuel Serrat, Jaime Roos, Javier Ruibal, Fernando Cabrera y Juan Luis Guerra, entre otros. Pero será casi irresistible, para quien comience a escuchar el disco o ver el DVD desde el principio, dejarse llevar –sin interrupciones ni cambios de pista– por la voz cálida de Luis y sus relatos amenos, y por esas excelentes canciones y sus exquisitas versiones que trae Juan y que llegan a cierta simbiosis con los textos. No dejarán pasar la oportunidad de contar la mutua sorpresa cuando descubrieron tantas semejanzas entre una carta que comienza en día de lluvia y la canción del Litoral "Peces de luz", escrita por Carlos Aguirre y Livia Vives. Tampoco faltará un final de explícita coincidencia cuando reaparece en la canción "Paloma", de Quintero, esa Paloma que es la voz de estas cartas al rey que está en lo alto de la grúa.

En escena

Fue fácil y natural para Juan Quintero y Luis Pescetti amalgamar textos y música
Fue fácil y natural para Juan Quintero y Luis Pescetti amalgamar textos y música. Foto: Graciela Calabrese

Todo esto es lo que podrá vivenciar quien se aventure esta noche, a las 21, al ND/Ateneo, teatro donde Pescetti y Quintero presentarán Cartas al Rey de la cabina , espectáculo que logra un equilibrio perfecto entre poesía y música, más allá de que el libro de Pescetti no sea de poemas. Es que no hay otra manera de recibir esa historia morosa y tierna de un amor no del todo correspondido. Son imágenes repletas de primeros planos, de mucha intimidad: "Querías estar solo..., era tanto ruido el amor", le dice Paloma –comprensiva y un poco resignada– a su enamorado, apenas empezando el relato, y es fácil quedarse enganchado en la cadencia de las palabras de Luis. Cadencia reconocible –aunque muy diferente– de ese otro autor que piensa en clave de niño y que es él mismo. Porque Pescetti esta noche actúa para los grandes. Su libro –que ya tiene varios meses de editado y muchos años de presentido– no tiene el humor abierto, liso, llano y musical con el que Pescetti se mete en el bolsillo a cuanto gurrumín se le pone en frente (sea en un escenario, en la radio, la tele o a través de un libro). Hay un humor suave y sosegado, que no hace más que robar sonrisas y acelerar latidos. Son sus cartas, las de Paloma, las que van llevando adelante el relato empujadas delicadamente por la música que eligió Quintero.

Paloma busca entender qué llevó a ese hombre a alejarse de su lado; entonces, lo busca, lo tienta y, finalmente, lo deja ir. Ese hombre le duele en el cuerpo y no sabe qué hacer con ese dolor; entonces, escribe. Y las palabras que le pone Pescetti a su Paloma son bellas, sensuales, cercanas, ingenuas como sólo pueden serlo las que pronuncia una casi niña que por primera vez sufre por amor.

Casi como el libro objeto –precioso, también, en su confección artesanal– del que nace este encuentro entre músico y narrador, el espectáculo que presentan esta noche no necesita de otros artilugios que los que naturalmente nacen de ellos. No necesitan mucho más que un micrófono y una guitarra para crear los climas y los paisajes por los que Paloma transita sus primeros pasos en el desamor.

PARA AGENDAR Cartas al rey de la cabina, espectáculo poético musical de Luis Pescetti y Juan Quintero. Teatro ND/Ateneo, Paraguay 918. Hoy, a las 21. Desde $ 50.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas