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¡Acá no se fuma!

Un divertido musical, creado por Pepe Cibrián, con la histriónica Laura Manzini

Domingo 14 de agosto de 2011
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LA NACION
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Libro, letras y dirección general: Pepe Cibrián Campo y Aampoy / Intérprete: Laura Manzini / Asistente de dirección: Claudio Cabre / Vestuario: Alfredo Miranda / Escenografía: Santiago Zenobi / Luces: P. Cibrián Campoy y L. Manzini / Stage Manager: Silvio Bordón / Funciones: Sábados, a las 20.30 / Sala: Código Montesco, Gorriti 3956 / Duración: 60 MINUTOS. Nuestra opinión: Muy buena.

Si hay una propuesta para descostillar al público de la risa desde el comienzo hasta el final, ésa es ¡Acá no se fuma! Este delirio musical planeado por Pepe Cibrián Campoy y Laura Manzini, sin dudas, irá camino a convertirse en una de esas obras de culto que tienen siempre su sala repleta gracias al "de boca en boca".

Laura Manzini es una de las actrices más histriónicas que este cronista haya visto desde que es un espectador teatral que se afeita. Figura de varias obras de Cibrián como Calígula , Mágico burdel , George Sand , Aquí no podemos hacerlo y Las dulces niñas , evidencia en esta propuesta la estrecha relación que sostiene con el creador y lo mucho que se conocen. Cibrián escribió aquí un texto desopilante, con un gag tras otro y un conocimiento preciso de su artista. Es el anfitrión que logró un banquete con la capacidad histriónica y el talento de su actriz.

Manzini encarna a Pastora, personaje central, cuando ingresa en un grupo de ayuda a personas adictas a las técnicas de autoayuda. A partir de ahí, hablará sin parar desnudando sus desventuras, interactuando con invisibles personajes y logrando desde el principio que la imaginación del espectador crezca durante toda la obra, pero a carcajada limpia. Manzini también se convertirá en Brunegilda, la empleada de su madre, una mujer sola y desprotegida, en un monólogo brillante: tan gracioso como conmovedor. Y luego será Cristina, una madre rica, superficial y egoísta, hasta volver a esa desquiciada Pastora, tan exasperante como adorable.

Laura Manzini sabe cómo hacer reír y lograr que su obra circule entre lo mejor del stand-up y el unipersonal musical. A su vez, es portadora de una de las mejores voces del género e intercala un puñado de canciones cuyas letras continúan su texto hablado. Pero Manzini es inteligente y no hace alarde de su voz, sino que la pone en función de cada personaje y cada situación. En algunos de esos momentos, logra poner la piel de gallina. Como siempre, la puesta de luces de Cibrián Campoy -esta vez con la colaboración de la misma Manzini- es impecable.

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