Pregunta la lectora Marta Molina, desde Mar del Plata y por correo electrónico, el 8/8: "¿Hay palabras «malditas» en nuestro idioma? Le pregunto esto porque si existe esa categoría, pongamos en ellas a «cónyuge».
"Ya no basta -continúa- con que le agreguen una «u» en la última sílaba y muchos pronuncien *cónyugue; ahora hay además hablantes (más bien, redactores) que parecen decididos a quitarle la tilde: ¿leeremos pronto *conyugue , también? Me refiero al artículo «Frente a la viudez, dos reacciones»", publicado en el diario el 6/8, en el que, curiosamente, esta palabra no lleva ni una sola vez su tilde correspondiente en la primera sílaba.
Para alivio de la lectora, cónyuge sigue escribiéndose como siempre. Pruebas al canto, así se define en el Diccionario de la lengua española en línea (artículo enmendado): " Cónyuge. (Del lat. coniux, -gis ). 1. com. Persona unida a otra en matrimonio". Aunque hay que reconocer que el original calificativo de "maldita" les va bien a algunas otras palabras. Por ejemplo, quien esto escribe recuerda (porque el tema persiste) la intervención de otra lectora, el 12/12/5 en "Diálogo semanal con los lectores", sobre la palabra utensilio . Escribía entonces Victoria Massa de Bulit Goñi: "Desde el punto de vista fonético, la gente suele usarla como si se escribiera con doble ele, y pronuncia «utensiyo». Es sorprendente, porque se trata de los mismos hablantes que se vacunan contra la «polio», compran «folios» para guardar un documento, tienen un «idilio», cuando encuentran con quién, y leen La dama de las camelias . Pero los problemas no acaban aquí; pasan al lenguaje escrito y así leemos, en las etiquetas autoadhesivas de un moderno bazar, «utensillo», y en la sucursal de un conocido supermercado carteles que nos indican dónde encontrar los «utencillos» ( sic )".
Un viejo conocido
Nuestro precioso idioma lo seguirá siendo en la medida en que todos nos preocupemos por hablarlo y escribirlo de la mejor manera posible.
Por eso, el lector Osvaldo Gandolfo vuelve sobre el adjetivo bizarro (¿otra palabra "maldita"?) Escribe el 18/7: "Comparto plenamente la indignación de sus lectores acerca de la «nueva» acepción de bizarro . Para mí, desde la escuela primaria, que tiene el sentido opuesto, cuando me enseñaron a cantar «[...] y llena de orgullo y bizarría / a San Lorenzo se dirigió inmortal». A lo mejor soy un poco nostalgioso, pero ocurre que no estaría mal que los hoy entusiastas usuarios del término conocieran la letra de «A mi bandera». No creo que la conozcan".
Gandolfo no es el único que piensa así. También en Fundéu consideraron necesario referirse a ese significado en un artículo que se llama " Bizarro no significa raro , sino valiente ". Dice Fundéu el 4/8: "La palabra bizarro tiene dos acepciones tradicionales en español: por un lado, «valiente», y por el otro, «generoso, espléndido, gallardo, lucido». Sin embargo, en muchos medios de comunicación se ha extendido su uso con el sentido de «raro, extraño, estrambótico o sórdido», que proviene de las acepciones francesa e inglesa del término bizarre .
"Así, se pueden encontrar noticias como «Su atractivo bizarro, sus extraños estilismos y sus gestos inimitables hacen a Johnny Depp ser único» o «Un bizarro accidente estuvo a punto de costar la vida a Steven McCormack, un camionero neozelandés».
"En los ejemplos anteriores podrían haberse utilizado otros adjetivos más acordes con la tradición española: «Su atractivo extravagante, sus extraños estilismos y sus gestos inimitables hacen a Johnny Depp ser único» o «Un extraño accidente estuvo a punto de costar la vida a Steven McCormack, un camionero neozelandés»".
¿Qué será, entonces, del próximo XII Festival de Cine de Terror, fantástico y bizarro Buenos Aires Rojo Sangre? ¿Conservará ese nombre que, por otra parte, caracteriza a todos los festivales de películas de terror en el mundo? Quizás a sus organizadores no les importe estar al margen, porque aman, por definición, lo marginal.
© La Nacion
lineadirecta@lanacion.com.ar
Twitter: @gramelgar.
