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El búnker de Cristina: éxtasis de una paliza rotunda

El amplio margen por el que se impuso la Presidenta adelantó los festejos; postales de una tarde de euforia

Lunes 15 de agosto de 2011 • 08:23
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LA NACION
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"América nos da 46. No Visión 7. Tiene que ser verdad. Ahí tenés a la mierda oficialista", dijo eufórica la señora de pelo rojo brillante. "¿Posta? Pellizcame", le contestó un hombre de saco marrón desde el otro lado de la valla. Ella había conseguido un lugar privilegiado y no pensaba abandonarlo. Poco importaba quedar casi aplastada contra la reja que separaba a la militancia "común" de una suerte de "fosa VIP" reservada para funcionarios y dirigentes.

En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Cristina Kirchner votó en Santa Cruz. Foto: LA NACION / Maxie Amena
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: lanacion.com / Guadalupe Aizaga
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Anibal Greco
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
En el búnker oficialista festejaron que la Presidenta logró un primer lugar holgado. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga

Faltaban pocos minutos para las 21. El "pasillo de los importantes", como lo bautizó la señora pelirroja, empezaba a poblarse de caras conocidas. Entre los "comunes" la mayoría hablaba de que sería una noche larga y de que Cristina tardaría un buen rato más en salir. Todas las caras, mezcla de distensión y euforia contenida, ya celebraban una victoria que se volvería aplastante con el paso de las horas.

El búnker del Frente para la Victoria fue un desfile de kirchnerismo cristinista. Los jóvenes de La Cámpora, quedaron a cargo de la "organización" (sobre todo la custodia de los ingresos) y Hebe de Bonafini, del brazo de Abel Fatala, fue de las primeras en llegar. Estuvieron desde temprano Estela de Carlotto, Luis D’Elía, Dante Gullo, Emilio Pérsico, Edgardo Depetri, Diana Conti, Patricia Vaca Narvaja y los infaltables Juan Cabandié y Andrés "El Cuervo" Larroque. Hugo Moyano acusó una oportunísima enfermedad que hasta le impidió votar. Héctor Recalde fue el máximo referente del sindicalismo.

También dieron el presente artistas afines al kirchnerismo, que ya son un clásico de las reuniones públicas del oficialismo como Víctor Laplace, Andrea del Boca, Gustavo Garzón, Fernán Mirás y Arturo Bonín.

Contra todos los pronósticos, la fiesta estalló mucho antes de lo esperado. La Cámpora y la Juventud Peronista saltaban desde temprano en la calle. Adentro, el discurso de Daniel Scioli, que llegó desde La Plata a través de las pantallas distribuidas en todo el salón, desató la locura.

El "Néstor no se murió" se mezcló con las dedicatorias "a Duhalde que lo mira por TV", el "Cristina corazón" y la reconvertida ofrenda de "acá tenés los pibes para la revolución". El gabinete en pleno esperaba al costado del escenario. De fondo, sonaban Los Redondos.

Eran las 21.26 cuando la tradicional lluvia de papelitos celestes y blancos cayó tupida desde el techo. Allí estaba por fin Cristina. Entre radiante y emocionada. Su hija Florencia la miraba desde el costado, flanqueada por Juan Manuel Abal Medina y Florencio Randazzo. En la primera fila del VIP escuchaban su madre, Ofelia Wilheim, y su hermana Giselle.

El discurso duró poco más de 20 minutos. Combinó loas a la reforma política y la ley de medios con el recuerdo de Néstor Kirchner, el saludo a su hijo Máximo y a su nuera, que perdió un embarazo hace pocos días, y una apelación final al "triunfo del amor".

Habló la Cristina conciliadora, la que llamó a "superar diferencias", pero también a "escuchar lo que la sociedad dice a través de las urnas". Antes de terminar, invitó a su hija a acompañarla en el atril y aludió a la victoria como un "homenaje" a Néstor Kirchner. Cantó la marcha peronista y hasta atajó las banderas que le tiraban desde abajo del escenario.

Volvieron a caer papelitos. La fiesta fue total. Desde los parlantes, sorprendió Fito Paéz, cantando "Dar es dar". Pegado, sonó "Avanti morocha". "Gracias morocha, gracias", repetía a los gritos la señora pelirroja. "No hay nada que hacerle, hay que andar con el kit militante en la cartera", dijo antes de abandonar su preciado lugar entre los barrotes. Afuera, la esperaban más festejos. El cierre de una noche inolvidable.

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