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Estados Unidos busca nuevas armas contra la crisis

Economía

A partir de este último lunes -y luego de cuatro semanas de fuertes bajas- los mercados bursátiles revirtieron la tendencia, registrándose tres subas consecutivas dentro de una banda que va del 3% al 6%. Específicamente, en EE.UU., el índice S&P 500 mostró un incremento acumulado del orden del 5%.

Más allá de que estas altas volatilidades son características de mercados sujetos a crisis de confianza (por ejemplo, en el día de ayer, el oro se derrumbó un 5.3%; la mayor baja producida desde marzo del 2008), lo cierto es que las fuertes subas se vieron incentivadas por la "apuesta" de los inversores en el sentido de que en la próxima y tradicional reunión anual de la Fed -a realizarse el viernes próximo en Jackson Hole- su presidente Ben Bernanke anunciaría medidas concretas para detener la caída de los mercados y estimular la actividad económica del país del norte.

Los principales argumentos para esta "apuesta" han sido:

-En su última declaración oficial, la Fed ha explicitado que se encuentra en estado de alerta monitoreando -muy de cerca- la marcha de los indicadores económicos y que, de ser necesario, tomaría ". todas las medida que sean necesarias para consolidar la recuperación".

-A este respecto, lo cierto es que últimamente los datos publicados - tanto de EE. UU. como del resto de las economías avanzadas- no han sido muy alentadores.

-Finalmente, el año pasado -ante similar escenario de caída de mercados y dudas sobre la recuperación económica mundial- en esta misma reunión anual, Bernanke anunció la pronta implementación de una segunda etapa de "relajamiento monetario" (QE2); por un monto de 600 mil millones de dólares (en ese momento, un 25% del total del circulante). Esta política se llevó a cabo entre noviembre 2010 y junio 2011, período durante el cual los valores bursátiles de EE UU aumentaron casi un 30% y, al mismo tiempo, mejoraron sustancialmente los índices de confianza; tanto de los consumidores como de los empresarios.

Ahora bien: a esta altura de los acontecimientos, se hace necesario plantear dos cuestiones:

-¿Dispone aún la Fed de herramientas adecuadas como para atacar la actual crisis de confianza y, al mismo tiempo, dar un nuevo impulso a la actividad económica?

-Si este fuera el caso; ¿considerará que este es el momento adecuado para implementarlas?

Respecto a la primera pregunta, es claro que la respuesta es afirmativa. En efecto, aún se dispone de tres alternativas:

-Implementar una nueva etapa de relajamiento monetario ( QE 3).

-Eliminar la actual remuneración del 0.25%/0,50% que la Fed abona actualmente a los bancos por sus reservas libres (excedentes de capacidad prestable) depositadas en la Fed; a los efectos de incentivarlos a aumentar su oferta de crédito, tanto al sector privado como al público ( compra de bonos del Tesoro).

-Llevar a cabo la llamada estrategia "twist"; esto es: arbitrar su tenencia de bonos de corto por otros de largo plazo, con el objetivo de disminuir la tasa de interés de este último período y -consecuentemente- favorecer la inversión corporativa.

Por último, ¿considerará la Fed que éste es el momento adecuado? En verdad, la respuesta a esta crucial cuestión sólo la tienen sus autoridades. Sin embargo, de lo que no se puede dudar es que las expectativas de que -en la reunión de Jackson Hole- Bernanke anuncie la implementación de concretas acciones se están exacerbando minuto a minuto; impulsando, tal como se comentara al inicio de esta nota, una rápida suba de los mercados. A este respecto, la teoría indica que a mayor grado de expectativas acerca de la implementación de políticas anticíclicas, mayor será el impacto negativo de permanecer en la inacción. Confiamos en que las autoridades monetarias acudan a todo su conocimiento y experiencia para lograr un sano equilibrio entre las expectativas del mercado y la real necesidad de poner en marcha medidas para atacar de plano la crisis. Caso contrario, el desencanto de los mercados podría conducir a nuevas y, quizás, importantes bajas..

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