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Diseñar el verde

Paisajistas de trayectoria cuentan algunos secretos sobre cómo organizar espacios con diversidad de especies en el entorno de las chacras

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PARA LA NACION
Sábado 27 de agosto de 2011
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La vista se posa en entornos coloridos, donde el verde reina y serena el espíritu. Esos parques o jardines cuidados revelan el trabajo de especialistas que han imaginado y luego diseñado espacios adecuados en torno de casas de campo como las que frecuentemente se construyen en áreas bien alejadas de la ciudad, con fuerte acento rural. Paisajistas como Clara Billoch, Martina Barzi, Josefina Casares, Cristian Obarrio y Augusto Oneto, expertos en transformar en auténticos paisajes ese mundo verde y saludable han acumulado suficiente experiencia como para dejar trascender algunos de los secretos y objetivos esenciales que se proponen cuando diseñan estos paisajes donde todo gira en torno de lo rural que ofrecen las chacras. "Es cierto que el concepto de la chacra actual (desde que comenzó el auge de estos proyectos a mediados de la década del 90) se asocia con el ocio y no con la producción. Antiguamente se dividían las tierras para vivir y trabajar en esos ámbitos, como Bosque Alegre, donde hoy existe un museo", explica el arquitecto y urbanista Carlos Moreno.

Clara Billoch, técnica en floricultura desde hace 25 años, aporta datos interesantes. "Cuando se realiza el diseño de una chacra (a partir de una hectárea en adelante) parece que el trabajo tiene principio, pero no fin. El diseño se organiza sobre la base de las prioridades de los propietarios y el paisajista los asesora según el presupuesto determinado y las plantas que elijan." En cuanto a los precios, lo que más influye es el tamaño del terreno y la edad de las plantas y los árboles que se compran. El costo del diseño en una chacra ronda hoy entre 10.000 y 40.000 pesos sin contar el material.

"Si los nuevos propietarios adquieren una chacra que tiene variedad de árboles, entonces mi consejo es mantener el espacio tal como es y no realizar modificaciones hasta que no residan en ese lugar. Primero hay que vivir y sentirse parte del ámbito elegido. Luego hay que estudiar la orientación donde construirán la casa y comprender cómo protegerse de los vientos. Y si está orientada al sur qué se puede hacer para que su influencia impida el crecimiento de las plantas. Es necesario armar unas visuales fuera del terreno, que favorezcan el espacio elegido y cuáles no", agrega Billoch, que dicta clases en el Estudio de John Brooks Pampa Infinita, en el centro cultural Las Moradas. Además editó el libro Un año en el jardín.

Foto: SHUTTERSTOCK

La experta advierte que hay que elegir árboles que aporten sombra y que crezcan rápido, como sauces, álamos o fresnos. En las chacras de fin de semana tienen mayor presencia los árboles y arbustos que los canteros típicos de los jardines. "En tres años recién se puede ver todo más armado -explica Billoch-, pero depende de la instalación original. El problema es que la gente quiere todo el escenario listo de manera inmediata. Las áreas verdes necesitan dedicación; hay que plantearse si se cuenta con jardineros ya que su trabajo es clave para el mantenimiento apropiado de la huerta." Billoch (que permitió a esta cronista conocer su chacra en Tortugas) tiene entre sus un árboles uno de mostaza y diversas especies raras comestibles como taco de reina, acusay, pak choi y lechuga hoja de roble. "Para mí, la función del paisajista responsable es la de administrar de manera correcta el presupuesto con el que cuenta y enseñar a la gente a conocer las mejores plantas para ese lugar. Cada uno tiene que encontrar lo que más le atrae, pero que también lo que se ajuste a las posibilidades de su bolsillo. Creo que hoy los argentinos estamos cada vez más involucrados con los espacios verdes", concluye Billoch.

Decisión meditada

"La persona que emprende el diseño paisajístico de una chacra primero tiene que conocer, sentir y estudiar el lugar. También tratar de entender el paisaje antes de decidir lo que piensa sembrar y cuáles serán sus resultados", cuenta Josefina Casares, que junto con su socia Martina Barzi llevan 20 años con su estudio y 10 con la Escuela John Brooks, Pampa Infinita, en Estancias del Pilar.

"Lo primero que se debe saber es para qué se adquiere ese terreno, cómo está integrada esa familia, sus requisitos, si quiere tener animales, una huerta y si busca más un proyecto campestre que de jardín", detalla Martina Barzi en el taller de John Brooks que dictan juntas.

Organizar el paisaje de una chacra es una especialidad como tantas otras y con frecuencia suele ponerse el foco como si se tratara del jardín en ese entorno. El diseño de una chacra se tiene que incorporar en el terreno que lo rodea, que ofrece espacios extensos y clima campestre.

"El problema que hay que afrontar con las chacras es el mantenimiento. En general, los propietarios no viven allí -advierte Casares- y en los primeros años es fundamental el riego para las plantas recién sembradas y a la vez protegerlas de las hormigas y liebres."

Con relación al tiempo que lleva desarrollar el paisajismo de una chacra, las expertas dicen que en gran parte depende  del propietario, el tiempo que le dedicará y cómo aprecia y disfruta de sus bondades. Es interesante cómo mientras algunos esperan ver los resultados de forma inmediata, otros disfrutan del proceso del proyecto del paisajismo en el terreno.

Entre las tendencias que se practican hoy figura la de utilizar el pasto para dar forma modificando las superficies de corte y dejar lugares más parecidos a las praderas de modo de aprovechar el corral de los caballos como parte del diseño de la chacra.

Costos y estilos

"A mí en general me consultan acerca de cómo forestar y saber de qué manera se tendrá que mantener el diseño del terreno. Creo que es fundamental definir niveles y volúmenes, y mostrarles cómo serán esos resultados", explica Cristian Obarrio, paisajista, que trabaja junto con Joaquín Pérez Corral. Obarrio desarrolló chacras de fin de semana en La Benquerencia, en San Miguel del Monte y también en Luján.

Agrega: "En las chacras del Medal Country Club, en la ruta 34 junto a Pilar, se realizó una inversión de  300.000 dólares en forestación adicional con árboles de gran tamaño como álamos, alcanfores, fresnos, plátanos y robles, entre otros. Y estamos desarrollando el proyecto Aymuray en Mendoza, que es una combinación de chacras de 5000 m2, con las montañas de fondo y la cancha de golf diseñada por Gary Player. Hoy existe una tendencia a desarrollar diversos pastizales en los terrenos extensos de una chacra o casa de campo. Así se pueden disfrutar los senderos para recorrer y a la vez reduce el costo de mantenimiento de grandes jardines y el ecosistema tiene vida propia. También diseñar una pradera es agradable para las chacras, porque es una pastura crecida para que coman los animales cerca de la casa, que puede ser de alfalfa, trigo o de una gramínea de la zona". Obarrio comenta que suele encontrar las mejores plantas en las diversas chacras de San Pedro.

"Tratamos de plantear el paisajismo junto con los arquitectos, según el máster plan antes de que empiecen las obras. Además buscamos instalar la mayor parte de plantas nativas de la zona porque tienen mejor crecimiento y menor consumo de agua, y así fomentar el ecosistema del lugar", dice Pérez Corral para quien la inversión en el riego y el mantenimiento posterior es fundamental.

Respecto de los costos de las plantas cuenta: "Un árbol cuesta aproximadamente entre 100 y 120 pesos por año de crecimiento, entonces uno de siete llega a 700 pesos. Pero también depende de la especie. Una palmera cuesta desde 15.000 pesos. El ceibo, aguaribay y tipa conviene comprarlos más desarrollados.

"En el momento de elegir las especies, las preferencias de los propietarios no sólo se asocian con el gusto por determinados árboles o arbustos. Hay mucha influencia de experiencias en otros ámbitos similares en la casa de sus familiares o amigos y esperan trasladarlos a sus nuevos espacios. Otro tema es complementar las áreas verdes con esculturas, lagunas o espejos de agua", concluyen Obarrio y Pérez Corral.

"Para quienes diseñamos paisajes, una chacra es un caso particular de parquización, que posee ciertas características diferenciales respecto de un simple parque o jardín. La chacra crea un ámbito paisajístico diferente y permite desarrollar otras actividades, como cultivar frutales, crear una huerta, criar animales o practicar equitación", opina Augusto Oneto, dedicado al desarrollo de paisajes y cascos de estancias en diversas partes del país como, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, Río Negro y Entre Ríos, y Punta del Este y Salto, en Uruguay.

Respecto del origen de las chacras en la Argentina dice: "Gracias a la restauración del arquitecto Mario Buschiazzo en 1941, por ejemplo, hoy se puede visitar la chacra del Bosque Alegre de Juan Martín de Pueyrredón en la Barranca de San Isidro, realizada en 1790. Aunque en la actualidad la chacra tradicional hoy se reemplaza por emprendimientos donde prevalecen los barrios de chacras en zonas como Lobos, Luján y Cañuelas, entre otros.

Los diseños más recientes también consideran todos los aspectos relacionados con lo sustentable, que se interpreta con el uso cuidadoso del consumo de agua para riego y la incorporación en los parques de especies nativas o autóctonas que se adaptan naturalmente al suelo y clima de la región.

"Por ejemplo, los llamados xeriscapes , que son paisajes para zonas de bajas precipitaciones, se están usando también en chacras de la región pampeana con la visión de paisaje sustentable que no consuma el recurso agua y se mantenga en las condiciones naturales del lugar", explica Oneto.

"Una forma de diseño adoptada por algunos profesionales hoy es el neominimalismo , que emplea muy pocos elementos y que surgió de los proyectos de arquitectos de las décadas de 1920 y 1930", dice el paisajista.

Explica Oneto que el costo para realizar una chacra depende de su extensión, de los requerimientos del cliente y del diseño propiamente dicho. El especialista diseñó chacras en Haras del Sur, donde se planteó un sector abierto en forma de prado con césped natural que permite visuales largas, semienvuelto por árboles que forman diversos lugares de sombra para distintas horas y actividades. Y alrededor de la casa principal se lo proyectó con mayor densidad y variedad de especies para crear visuales cercanas más amenas.

Según su opinión, "el principal desafío hoy es al mismo tiempo una limitación y un estímulo: encarar diseños para disfrutar, pero con profundo respeto por la tierra, el paisaje y la gente, con conciencia de que la intervención en el medio ambiente repercute en el ecosistema", concluye.

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