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Se requieren cambios en la enseñanza y práctica de la Economía

PARA LA NACION
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Orlando J. Ferreres
Lunes 29 de agosto de 2011 • 01:19
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El estudio de la Economía, muy basada en matemáticas y con supuestos pocos fundamentados en la realidad ha dado lugar en los últimos 10 años a numerosas críticas sobre esta ciencia. Economía Política fue el nombre que en su origen designaba el estudio de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Con el paso de los años tendió a perder el segundo apellido y quedo solo con el primero, "Economía" a secas. En nuestro país, durante el gobierno militar, a la carrera de Lic. en Economía Política se le cambio el nombre, solo Lic. en Economía. La política estaba prohibida. El cambio de nombre, que ocurrió en todos los países, también reflejó una manera de pensar. Tanto los análisis académicos como también los aplicados han tratado de aislar las cuestiones económicas del resto de las otras variables, psicológicas, religiosas, políticas, morales y demás, concentrándose sus estudios exclusivamente en las variables económicas, pero el comportamiento humano es difícil de separar, de disecar de esa forma.

La forma de pensar aislada puede ser la razón por la que se cometen tantos errores de diagnóstico y lo que es peor de diseño de políticas basadas en teorías que son sólo tautologías, fórmulas que son siempre verdaderas pero que no agregan ningún conocimiento, (tautología en griego quiere decir "lo mismo"). En muchos casos los análisis son un desarrollo derivado de los supuestos pero éstos tienen poca o ninguna conexión con la realidad. Estos supuestos no están bien fundamentados con un importante análisis de los hechos representados por cifras de alta calidad, tanto de corta como de larga duración.

En los últimos 200 años hemos tenido el aporte de grandes economistas que nos ayudaron a entender el mundo y a cambiar el mismo. A. Smith, D. Ricardo, J. S. Mills, C. Marx, C. Menger, W. Jevons, A. Marshall, J. Robinson, J. M. Keynes, J. Schumpeter, M. Friedman, P. Samuelson y tantos otros que han brindado contribuciones relevantes al entendimiento de los problemas económicos.

Pero en el mundo actual se siguen estudiando simplificadamente muchos temas económicos que son difíciles de capturar con esa mirada unidimensional. Por ejemplo, en la conducta humana hay muchas motivaciones pero en economía se las ignora, considerando que "todo lo demás permanece constante" o supuestos como que "los gustos son estables" y muchas más asunciones equivalentes. Del libro de José Blejer "La Psicología de la Conducta" (Eudeba, 1963, página 296) podemos extraer el diagrama de niveles de integración, que nos permite analizar el problema.

Un análisis del comportamiento humano puede referirse solo al nivel físico-químico, es decir, el substrato de aquello que constituyen los materiales con los que está formado el hombre.

También el análisis puede dirigirse al nivel biológico, es decir, a estudiar como se combinan los distintos componentes del nivel anterior y su dinámica a la que se le agregan nuevos elementos como puede ser su ADN o su código de formación genética entre otros.

El nivel de análisis humano propiamente dicho es el que podríamos llamar el de las ciencias sociales. En este análisis podemos observar diferentes dimensiones, económica, jurídica, sociológica, psicológica y otras. Lamentablemente no podemos estudiar todas las dimensiones juntas, por lo cual debemos integrarlas a posteriori, lo que es una gran limitación de la ciencia. Pero aún es peor creerse que con el estudio de una dimensión, por ejemplo, la económica, se pueden capturar leyes del comportamiento humano sin conocer nada de las otras dimensiones y simplemente suponer que no influyen otros aspectos en ningún sentido, que lo que estudian todas las otras ciencias no actúa en la dimensión económica. Para superar esta limitación se ha sugerido un diálogo interdisciplinario, pero no ha dado los frutos esperados.

Se requiere producir un cambio radical en la enseñanza de la Economía, pues siendo una ciencia orientada a resolver problemas concretos, está dedicada en gran parte a discutir largamente sobre hechos irrelevantes aunque con mucha pomposidad y poco o ningún provecho concreto, salvo el de ganar concursos en la vida académica autocontenida. Esto ocurre en el momento en que el mundo se desploma por la crisis de las subprime, que ningún economista advirtió a tiempo, o por la deuda excesiva, o la falta de recuperación económica, o el desempleo, o los efectos de la globalización sobre el mundo entero, o los nuevos liderazgos y la decadencia de otros, o si hay que pensar más en el desarrollo político de un país pues sin el mismo el desarrollo económico nunca va a ocurrir aun cuando el territorio cuente con recursos naturales y humanos. Quizá este comportamiento nos hace recordar a aquellos teólogos que en Bizancio discutían sobre "cuantos ángeles pueden entrar en una cabeza de alfiler", en tanto que por la ventana abierta ya se veía a los sarracenos invadir la ciudad arrasando todo lo construido e incluso a ellos mismos en pocos minutos más.

Que se requiere un cambio en la manera de enfocar los estudios de Economía, no lo decimos solamente nosotros, sino que de otra manera también lo dice el Presidente de la International Economic Association (IAE), Masahiko Aoki, en su discurso ante los miembros de la entidad en 2008, publicado en marzo de 2009 (Traducción libre mía): "En la ultima década han aparecido estudios sobre experimental economics, behavioural economics, psychological and epistemic game theory entre otras novedades,… que han hecho reexaminar algunas de las premisas fundamentales que el economista había aceptado tradicionalmente. Se ha puesto más atención en el rol de varias categorías sociales como el sistema de creencias, la información social, las normas, las leyes y las instituciones. Estas nuevas tendencias emergentes implican dos importantes cambios metodológicos en el análisis de los problemas económicos. Primero un approach trans-diciplinario, es decir que se requiere un diálogo más integrativo y sustantivo y se debe superar el diálogo inter-diciplinario que, en definitiva, no es mas que un mero intercambio basado en charlar y escuchar. Y segundo, todos estos cambios temáticos y metodológicos van a requerir un cambio importante orientado a un approach comparativo".

En resumen, sin descartar nada de lo que la inteligencia del mundo ha brindado al desarrollo histórico de la Economía Política, actualmente se requiere un cambio de enfoque más abarcativo de las diferentes dimensiones humanas para entender las realidades económicas. Como decía Khan, puede ser más certero un pronóstico efectuado por un periodista que tiene en cuenta diversos factores de la realidad (políticos, económicos, históricos, culturales, religiosos) que el efectuado por un especialista en economía, basado solo en consideraciones económicas y relaciones entre las variables solo de su disciplina. Se requiere pues un trabajo transdisciplinario para entender al mundo económico en su complejidad y poder diseñar mejores medidas de política económica orientadas a resolver problemas concretos del mundo actual. Las implicancias del diagrama de Blejer, que interroga acerca de cómo integrar las diferentes dimensiones humanas para sacar conclusiones válidas para las diferentes ciencias sociales, es un gran desafío para nuestra época.

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