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Hey ho!

Berlín para ramoneros

Espectáculos

Aunque la Argentina sea el país con más fans de los Ramones por metro cuadrado, el único museo del mundo dedicado a la banda está en Mitte, el barrio alemán

Por   | Para LA NACION

BERLIN (especial).- La calle es plácida, las tiendas de buen gusto. Diseño, moda y turistas abundan en Mitte, un barrio cool más de la übercool Berlín, y es imposible no preguntarse: "¿Qué hacen los Ramones aquí?" Sí, la mítica banda neoyorquina, fundadora del punk rock, la que nunca llegó al tope de las ventas pero se recuerda como una de las más influyentes de las últimas cuatro décadas, está en Mitte. En Kausnickstrasse, número 23, donde se lee: Ramones Museum Berlin .

Al pisar este pequeño museo, uno de los 170 de la capital alemana, uno siente que está adentrándose en una máquina del tiempo. O en una burbuja en la que el oxígeno es la energía de la leyenda Ramones. Como dijo el músico Rob Zombie en el documental End of the century , donde se diseca la historia del grupo, los años pasaban y los Ramones seguían siempre igual, tocando igual, e igualmente sin hablarse mucho. En el Ramones Museum uno se encuentra con los Ramones como siempre fueron, geniales.

Son más de 500 piezas que emocionan a los fans: pósteres, fotos, ropas, discos, originales y/o firmados que cuentan, con especial cariño por Joey, la historia de la banda desde 1974 (con su primer concierto en el CBGB, el 16 de agosto) hasta su disolución, el 6 de agosto de 1996. La entrada cuesta 3,50 euros, y se entrega junto con un pin estilo Ramones que da derecho a seguir entrando toda la vida.

La historia que se cuenta, cronológica, echa algo de luz sobre ciertas particularidades de la banda, como su maldición de no conseguir ser nunca un éxito de ventas, pero sí una banda de culto desde América hasta Asia.

Una idea estúpida

El arquitecto de este templo único en el mundo es Flo Hayler, de 38 años, periodista musical y fan de los Fast Four desde los 14 años. En 1990 empezó su colección con una entrada, una remera, un póster, y ya no pudo parar. Hasta que en 2005, por sugerencia de su novia -que no aguantaba más no tener espacio en casa con tanta memorabilia- abrió un museo en un sótano, durante los fines de semana, y no cobraba entrada. Dos años después, debido al aumento del alquiler, lo cerró. Y lo volvió a abrir, en plan más profesional, en 2008, en Mitte -aunque el barrio no le parezca hoy a Hayler ni la sombra de lo que fue en los años 90-.

"Al principio fue sólo una idea estúpida, sin ningún concepto. Pero decidí organizar mi colección. Creía que los Ramones merecían un museo. En Berlín hay museos de todo, de las salchichas alemanas, de videojuegos., somos un poco locos, ¿no?", se ríe.

Aparte de lo que había gastado comprando por Internet o gracias a los contactos que tenía de gente cercana a los Ramones, Hayler decidió que el museo podría hacerse al mejor estilo hágalo usted mismo , con menos dinero y más pasión. Así, dejó claro que era un fan abriendo un museo en homenaje al grupo favorito de millones de personas en el mundo. Es decir, quería, de ser posible, no pagar por las piezas.

El resultado: entre las más de 500 piezas expuestas hoy, un 80 por ciento son suyas y el resto fue regalado para  la causa . Un ejemplo son las 70 fotos nunca vistas que pertenecían a Danny Fields, manager del grupo entre 1975 y 1980. Son imágenes emblemáticas de los primeros tiempos de uno de los mayores fenómenos de la juventud en Occidente, que encontraría un eco intenso una década después en América latina, especialmente en la Argentina y Brasil, donde los Ramones se sentían los mismísimos Beatles.

"Si no hubiera sido por el apoyo desinteresado de tantas personas, el museo no sería tan cool, y muchas cosas seguirían hasta hoy en alguna caja en un sótano", explica Hayler mientras recorre el museo. Después de pasear por el lugar, donde también se hacen recitales de cualquier estilo musical, siempre que rindan homenaje al grupo, es imposible no quedarse atrapado por la vieja cuestión ramoneana: si se odiaban tanto entre ellos, ¿cómo siguieron durante 22 años y con tanta disposición?

Para Hayler, que fue a más de 100 conciertos entre Europa y Estados Unidos y estuvo con los Ramones incontables veces, tanto odio tiene un poco de mito. "Ramones duró tanto tiempo porque tenían que sobrevivir, y también creo que Joey y Johnny murieron de cáncer porque se odiaban . Pero, por otro lado, nunca los vi peleándose realmente, nunca vi ninguna clase de agresividad. Los vi charlando, e  incluso divirtiéndose. Joey, sí, era más reservado. Los otros -Johnny, Marky y CJ- salían más con los fans", cuenta. Los Ramones iban todos los años a Berlín y, casualidad histórica, tuvieron un concierto memorable dos semanas después de la caída del Muro.

El problema romántico

Sobre la agria relación entre Joey, el vocalista freak-dulce, y Johnny, el guitarra que comandaba la banda con rigor militar, incluso Hayler y sus tesoros tienen pocas pistas. Lo que se sabe es que Linda Danielle, al principio novia de Joey y después mujer de Johnny, fue realmente la gota que colmó el vaso de una relación rara entre los músicos desde el principio de la banda. Hayler sitúa entre 1980 y 1983 el momento en que Joey fue reemplazado por Johnny en el corazón de la rubia, que, para colmo romántico, fue la primera y última chica de quien el vocalista se enamoró perdidamente.

"Pero nadie realmente sabe qué pasó. Lo que sí se sabe es que la relación de Joey y Johnny fue una combinación de cosas que no cuadraban. Johnny quería siempre volver a las raíces del punk y Joey, explorar cosas nuevas. Johnny era de derecha, Joey de izquierda. Y claro que el noviazgo con Linda sólo empeoró todo; de hecho, esto afectaría cualquier relación, de cualquier persona -opina-. De todas formas, la relación entre Linda y Johnny no fue frívola para nada. Ellos realmente se enamoraron y estuvieron juntos hasta el final."

ACTUALIZACIÓN
De los cuatro originales, sólo Tommy sigue vivo, y continúa siendo músico. Joey murió en 2001, de cáncer linfático, a los 49 años. Dee Dee tuvo una sobredosis de heroína en 2002. Johnny tuvo cáncer de próstata y murió en 2004.

De los que se fueron sumando, Marky y CJ siguen siendo músicos, y Richie, golfista..

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