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Para que fluya el nacimiento

Por respeto al cuerpo, al parto y al bebe que está llegando, nada como la vuelta al parto natural

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PARA LA NACION
Martes 13 de septiembre de 2011
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Cuando las mujeres descubrimos que ya no éramos condenadas por haberle ofrecido al primer hombre la manzana que lo expulsó del paraíso empezamos a preguntarnos por nuestra identidad. Entre otras cosas, si en realidad queríamos ser madres y controlar la natalidad con sus modos y sus tiempos", reflexiona María Pichot, presidenta de la asociación Dando a Luz.

Respetar el cuerpo. "Queríamos ser madres, pero tener nuestros hijos de una forma acorde a cada persona. Otra pregunta que nos hicimos es por qué teníamos que vivir el parir como un castigo. Así entramos en el tema de los tres respetos: al cuerpo, al trabajo de parto y al nacimiento en sí", agrega. La tarea de Pichot tiene dos vertientes: una, a través de su ONG, su preocupación por la humanización del parto y del nacimiento; otra, su actividad como profesora de expresión corporal basada en su teoría de la salud en movimiento.

Reglamentos extraños. "Desde hace 50 años, los gobiernos empezaron a pensar que los partos creaban situaciones problemáticas y que la solución era institucionalizarlos. Así, con muy buena intención, la medicina fue desarrollando un control sobre el proceso del trabajo de parto que terminó siendo arbitrario. Con elementos para quitar el dolor y curar los procesos dolorosos, se pensó que si una receta estaba bien para una apendicitis podría aplicarse exitosamente a un parto. El parto era un proceso que había que apurar porque cuanto antes estuviera el chico afuera, mejor. Pero dar a luz es un hecho fisiológico, ¿y qué se puede reglamentar sobre un hecho fisiológico? Pero la fisiología es algo que tiene que ver con la intimidad de cada uno. Alarmadas, las mujeres comenzamos a darnos cuenta de que éramos avasalladas en nuestros tiempos fisiológicos", apunta la especialista.

Foto: Archivo

Vivir la maternidad. La salud es un derecho, pero la falta de información genera situaciones de injusticia que dificultan el ejercicio de ese derecho. Pichot agrega: "Todas somos merecedoras de una atención respetuosa para vivir la maternidad con confianza, dignidad y conocimiento de lo que está sucediendo. Hay que prepararlas para que entiendan cómo es su cuerpo; cómo son los tiempos reales de dar a luz, para no apurarlos y vivirlos como una experiencia profunda, única, espiritual. No como algo mecánico, casi industrial. Un parto es algo muy personal que empieza mucho tiempo antes. Por ejemplo, una buena vida sexual ayuda a un buen parto. El parto es algo sagrado porque tiene algo intocable, genera un diálogo que no puede describirse con palabras. Algo que permite que la madre abra su corazón a su bebe".

Síntoma. Como profesora de expresión y gimnasia consciente, Pichot trabaja sobre la parte sana de la persona, para que descubra más posibilidades de ser feliz. Pichot llama a su propuesta salud en movimiento, aunque cree que movimiento y quietud son dos caras de la misma moneda. "Oriente logró una síntesis interesante: el movimiento consciente, como el del tai chi chuan o el yoga. Suelen denominar a estas disciplinas meditación en movimiento. En realidad, todo lo que hacemos es una meditación si lo hacemos con un sentido profundo", explica. Y agrega que su misión es ayudar a encontrar llaves para abrir esas cajas donde se esconde la felicidad interior, para ser más feliz al alcanzar lo más profundo de uno mismo y encontrar una paz que a muchos les resulta desconocida. "Una serenidad que tiene mucho que ver con la percepción del cuerpo y la vitalidad que guarda nuestra respiración. Dos tesoros que cuando los reconocemos, nos ordenan", concluye María Pichot.

HUMANIZACIÓN Profesora nacional de Expresión Corporal egresada del IUNA, María Pichot también es especialista en gimnasia consciente, en Gestalt y embarazo, y preside la Asociación Civil Dando a Luz, organización no gubernamental que trabaja por la humanización del parto y el nacimiento. Más datos, www.dandoaluz.org.ar y www.saludenmovimiento.com

DE UTILIDAD Para todo el mundo –embarazadas o no–, un ejercicio que, según Pichot, es útil para los que buscan la realización personal dentro de sí mismos.

Con ropa cómoda, acostarse descalzo en el piso y soltar el peso del cuerpo dejando que el piso lo sostenga. Soltar el aire y dejar que la respiración se libere, haciéndose más amplia y profunda. Respirar sin apurar ni empujar, ir pasando el peso del cuerpo suavemente hasta quedar de costado. Así, rodar hacia los cuatro costados haciendo un suave pasaje del peso del cuerpo de un lado a otro y descansar.

Terminar el ejercicio desperezándose y levantándose lentamente; o, mejor, aprovechar para hacer una siesta sobre el piso.

LECTURAS

El cuerpo tiene sus razones (Teresa Bertherat)

Embarazo natural (Janet Balaskas)

La luz del yoga (BKS Iyengar)

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