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Reunión argentina en Toronto

Hugo Santiago, el director de Invasión, en charla con otros realizadores locales

Jueves 15 de septiembre de 2011
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LA NACION
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TORONTO.- "Cada vez que me lo preguntan, digo que soy un porteño de París. Y lo digo bien en serio." Con esa rotunda declaración de principios, Hugo Santiago entusiasmó a todos los que participaban de un encuentro-debate dedicado a Buenos Aires en el cierre de otra jornada del Festival Internacional de Cine (TIFF 2011), que ya ingresa en su tramo final.

Cineasta de culto admirado por varias generaciones y artífice de Invasión (1969), uno de los títulos más influyentes del cine argentino en toda su historia, Santiago jerarquizó aún más el foro que tuvo lugar en la sala 3 del complejo central del festival (el imponente edificio TIFF Bell Lightbox), organizado como complemento de la sección paralela City to City, íntegramente dedicada este año al cine de Buenos Aires. El resto del panel estuvo integrado por los directores Pablo Trapero, Rodrigo Moreno, Nicolás Prividera y Tamae Garateguy; la programadora de City to City Kate Lawrie van de Ven, y la docente e investigadora Eva-Lynn Jagoe, especialista en literatura y cine latinoamericano de la Universidad de Toronto.

Poco antes del encuentro, en una charla con LA NACION, Santiago adelantó que espera "muy pronto" llevar adelante en Buenos Aires sus próximos dos proyectos cinematográficos. De ese modo, el realizador volverá a trabajar en su ciudad natal, en la que sólo dirigió dos cortos e Invasión, antes de radicarse en París, donde sigue residiendo.

El más ambicioso es Adiós , un film de larga elaboración (dijo que lleva trabajando en él los últimos tres o cuatro años) que completa una trilogía iniciada con Invasión y continuada en 1985 con Las veredas de Saturno . "Pero antes tengo pensado hacer una película más corta, menos ambiciosa, que se va a llamar El cielo del centauro , y que escribí durante los últimos tres meses con Mariano Llinás. Es algo que se dio naturalmente, porque la gente se junta. Y yo tengo muy buenos amigos entre la talentosa nueva camada del cine argentino", anticipó.

Santiago llegó hasta aquí para acompañar las exhibiciones de Invasión , incluida a modo de título retrospectivo dentro de City to City, que en su programa incluyó títulos recientes y de los últimos años, como Mundo grúa , El gato desaparece , El estudiante y Un mundo misterioso , entre otros.

Y no dejó de sentirse gratamente reconfortado por el grado de interés y la curiosidad que despierta una película rodada hace más de cuatro décadas, escrita por su director junto a Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, que relata en clave fantástica cómo se organiza la resistencia a un ataque contra los habitantes de una ciudad llamada Aquilea, que no es otra que Buenos Aires.

" Invasión fue restaurada y reestrenada en 2002, en París, después de que sufriera el robo de 12 bobinas, en 1978, por parte de un grupo comando. Fue un gran esfuerzo restaurarla, encontré los positivos, reconformé esos 40 minutos que faltaban y se hizo un nuevo negativo original. Y desde que volvió a verse completa, lo interesante es que el tiempo le va agregando nuevas lecturas. Tal vez la narrativa fantástica que tanto les debemos a Borges y a Bioy, porque todos fuimos hijos de ellos, no esté hoy tan de moda. Pero no hay que hacerse problema por eso. Ya va a volver", narró el realizador.

Satisfecho porque sigue recibiendo preguntas y porque nadie aprecia Invasión "como si fuese un objeto de museo", Santiago dijo que en Francia esa película llegó a verse y analizarse a partir de un sentido casi anticipatorio. "El estudioso Claude Mauriac, en un artículo muy comentado que salió a principios de los 80 en Le Monde , enumeró unos 20 hechos de esos últimos años, ocurridos no sólo en América latina, y dijo que todos ellos ya habían sido dichos y mostrados en una película de 1969 llamada Invasión . Y más tarde otros sugirieron que la película se anticipaba a la globalización", precisó.

El director sumó parte de esas reflexiones ("que en realidad sirven para llegar a mecanismos mucho más profundos", según sugirió) a un debate con el público que giró en torno a los distintos significados que adquiere Buenos Aires (reales, simbólicos o fantásticos) desde el cine argentino más reciente.

No faltó un divertido contrapunto que se disparó a partir de un equívoco sobre el significado y el sentido de Palermo Hollywood. Luego de unos minutos quedó en claro que no se trata del centro geográfico de la producción cinematográfica porteña.

El otro momento risueño llegó al final, cuando a la pregunta sobre algún punto de conexión que podría establecerse entre Hollywood y Buenos Aires, Trapero contestó: "Sería ideal que ellos aporten el dinero y nosotros, las películas".

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