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La peligrosa batalla cultural del oficialismo

En otros formatos y otros modos de distribución, vuelven a instalarse las peores prácticas del viejo peronismo

Miércoles 21 de septiembre de 2011
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El Gobierno sigue convencido de que el Estado no es de todos los argentinos sino algo que le pertenece en exclusividad y que, en consecuencia, puede disponer de él como le plazca y sin rendir cuentas.

Una nueva evidencia de semejante distorsión se tuvo esta semana, cuando el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y el presidente de la agencia Télam, Martín García, firmaron un convenio de prestación de servicios para el programa Conectar Igualdad, por el cual alumnos y docentes de las escuelas públicas recibirán en tiempo real la información oficial que difunda esa agencia.

En cualquier caso el hecho entrañaría suma gravedad, pero mucho más hoy por hoy, cuando Télam se ha convertido, como nunca antes, en un grosero agente propagandístico del kirchnerismo, algo inaceptable habida cuenta de su condición de medio estatal, es decir, sostenido por todos los ciudadanos, simpaticen o no con el Gobierno.

La firma del citado convenio no parece ser fruto de la improvisación ni de un arrebato de esos funcionarios, sino algo que seguramente comenzó a gestarse en el mismo momento en que el Gobierno ideó el programa Conectar Igualdad, consistente, según la información oficial, en la distribución en todo el país de tres millones de netbooks a cada alumno y docente de educación secundaria de escuela pública, de educación especial y de institutos de formación docente. Dice la página oficial del programa: "Paralelamente se desarrollarán contenidos digitales que se utilicen en propuestas didácticas y se trabajará en los procesos de formación docente para transformar paradigmas, modelos y procesos de aprendizaje y enseñanza".

La decisión de que los poseedores de esos tres millones de netbooks cuya distribución se completará en 2012 reciban los contenidos de Télam tal vez tenga que ver con la idea de transformar paradigmas y modelos a los que alude la página de Conectar Igualdad.

No está de más recordar que en diciembre último, con motivo de la celebración de la Navidad, Télam publicó dos artículos en los que se comparaba implícitamente la figura de Néstor Kirchner con la de Jesucristo, a quien se trataba allí como a "un compañero peronista". Entonces, Martín García firmó un artículo titulado en el que describió a Jesús como "un hombre que osó decirle al César [una especie de Bush] que si el César decía que era hijo de Dios, él también [Cristo] era hijo de Dios y chau pichu". Y agregó que Jesús era un "líder" que "echó a los prestamistas del templo", "declaró la igualdad entre el hombre y la mujer", "amó a su enamorada, fue amado por ella y la hizo su compañera" y "prefirió dar su vida a transar con el poder o someterse al imperio y al establishment del statu quo".

No es la primera vez que Néstor Kirchner es igualado con algún modelo digno de ser imitado. Recordemos ese video difundido por el Instituto de Estudios y Formación Política del Partido Justicialista, Gestar, en el que se pretende igualar en sus virtudes y luchas por la "patria americana" a José de San Martín con el ex presidente, en lo que constituye cuando menos una aberración que desprecia la verdad y la historia.

¿Recibirán también contenidos como ése alumnos y docentes de escuelas públicas? Por lo pronto, hay derecho a pensar que cuando hizo y difundió semejante texto García contó con la aquiescencia de sus superiores. Y si no fue así en rigor, no se notó, pues el funcionario sigue en el cargo y, como se advierte ahora, con intenciones y vía libre para que la doctrina kirchnerista llegue a personas que aprenden en escuelas que son del Estado. Y no de gobierno alguno.

El citado no fue el único hecho preocupante que se advirtió en los últimos días en cuanto a la hegemonía de pensamiento que se pretende instalar: en la Universidad Nacional de José C. Paz, la tierra del ultrakirchnerista Mario Ishii, se enseñará que el kirchnerismo es "la etapa superior del peronismo".

Así lo cita uno de los puntos del programa de Historia Argentina y Latinoamericana que empezó a dictarse recientemente y que forma parte del Ciclo de Ambientación Universitaria, paso obligatorio para quienes quieran ser alumnos de esa universidad.

Por cierto, esta clase de prácticas está en sintonía con los ejemplos que la Presidenta brinda periódicamente cuando utiliza la residencia de Olivos o largos minutos de la cadena nacional, que también es del Estado, para actos partidarios.

Quienes han sido testigos del nacimiento del peronismo y de sus prácticas no pueden olvidar aquellos días en los cuales alumnos y docentes estaban compelidos a trabajar con libros que exaltaban las figuras de Perón y de Evita. La razón de mi vida, la autobiografía de Eva Perón, y ese otro libro en el cual los más pequeños ya no aprendían a leer con el clásico "Mamá me ama" sino con "Evita me ama" de alguna manera vuelven hoy a las escuelas públicas. En otros formatos, con otras formas de distribución y con otros nombres, pero vuelven, como si el tiempo no hubiese transcurrido.

Los afanes hegemónicos del Gobierno y el uso de espacios que son del Estado también están presentes en la avenida 9 de Julio. Vaya uno de Sur a Norte o de Norte a Sur, siempre chocará con la imponente imagen de Eva Perón que el Poder Ejecutivo dispuso instalar en las paredes del Ministerio de Desarrollo Social. Y fue la propia Cristina Fernández la que, con sus palabras el día de la inauguración, dejó al desnudo sus sueños: "Yo me acuerdo de que había estado en Cuba y en el homenaje a José Martí vi la imagen del Che. Allí me vino a la cabeza", dijo, para preguntarse luego por qué no había algo similar a la mujer "ícono" de la Argentina.

Más allá de lo que pueda pensarse y opinarse sobre Eva Perón, lo importante es que, por lo visto y oído, la Presidenta tal vez sintió que ella tiene en la Argentina las mismas atribuciones que Fidel Castro en Cuba.

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