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Histórico pedido palestino en la ONU

Abbas desafió a Israel y a Estados Unidos

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LA NACION
Sábado 24 de septiembre de 2011
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NUEVA YORK.– Ni el diluvio que cayó sobre esta ciudad pudo detener la historia. Con una apelación a la "conciencia del mundo frente a un pueblo que lleva décadas de humillación y que ha decidido decir ¡basta!", el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, pidió ayer formalmente la admisión de Palestina como Estado miembro pleno de derecho en las Naciones Unidas (ONU).

"¡La primavera palestina ha llegado!", exclamó Abbas al confirmar su pedido con una expresión que remite a la ola democrática que sacude el mundo árabe. La ovación con que lo saludó la asamblea, en un recinto desbordante como pocas veces, demostró que el entusiasmo –y los votos– están de su lado.

Se trata de un paso histórico que desafía internacionalmente a Israel y complica en extremo a la diplomacia de Estados Unidos, aliados históricos que se ven comprometidos por el paso de Abbas.

Abbas muestra una copia de la carta que le entregó a Ban
Abbas muestra una copia de la carta que le entregó a Ban. Foto: Reuters

En los hechos, el día de euforia que vivieron los palestinos se tradujo aquí en la puesta en marcha de un nuevo mecanismo diplomático para atender la demanda que -dijo Abbas- tienen "hace ya 63 años".

El Consejo de Seguridad, sobre el que pesa la amenaza de veto de Estados Unidos, evaluará pasado mañana el pedido, aunque eso no significa que lo voten ese día. De todas formas, es una celeridad inusitada que muestra nuevos vientos de entusiasmo en la burocracia del organismo.

"Yo vengo a decir la verdad en un recinto en el que mucha veces se escuchan mentiras" y que no siempre "tiene la mejor imagen de Israel", dijo, minutos después, el premier israelí, Benjamin Netanyahu, y pidió a la Asamblea que no vote el proyecto.

Lo hizo convencido de que lo contrario sería avalar "una reedición de las políticas de limpieza étnica" que alimentaron la matanza de judíos, y persuadido de que el rechazo es necesario para "garantizar la seguridad de Israel", al que describió como "un pequeño país, amante de la paz, que necesita ser protegido".

Abbas definió su pedido sobre un territorio con Jerusalén como capital y con "las fronteras de 1967", lo que incluye Cisjordania, Jerusalén este -en ambos lugares viven 500.000 colonos israelíes- y Gaza. "Es apenas el 22% del territorio que ocupaba Palestina cuando todo esto empezó", dijo.

En forma paralela, las potencias occidentales se esforzaron ayer por reflotar el mecanismo de negociaciones directas entre israelíes y palestinos. Aunque, por primera vez en mucho tiempo, esto ocurriría desde una posición de fuerza para la ANP.

"Urgimos a ambas partes a aprovechar esta ocasión para retomar el diálogo", apeló la secretaria de Estado Hillary Clinton. Se daba por seguro que ambas partes dirían que sí.

"Una cosa no quita la otra", corroboró a LA NACION un diplomático entusiasmado con las gestiones que, en tal sentido, viene haciendo el "Cuarteto para la Paz", que integran la ONU, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea. Empujado por la urgencia, pide negociar con miras a lograr definiciones antes de fin de año.

La novedad, sin embargo, es la apelación al Consejo de Seguridad. Allí los palestinos necesitan contar con una mayoría de nueve votos y ningún veto de los cinco países que, como miembros permanentes, pueden ejercerlo. Los palestinos aseguran contar ya con los avales de China, Rusia, Brasil, el Líbano y Sudáfrica (los tres últimos miembros no permanentes del Consejo). Saben, también, que están amenazados por el veto norteamericano, aunque no ignoran que Washington prefiere no usarlo. Existe conciencia en el Departamento de Estado que, de hacerlo efectivo, se arriesgan a una debacle de su política en Medio Oriente.

Evitar el choque total

Todo eso estaba en el ambiente cuando ayer empezaron los discursos. Apasionado y consciente de que, a los 76 años, entraba en la historia, Abbas, sucesor del carismático Yasser Arafat, jugó su mejor carta política intentando, al mismo tiempo, evitar el choque total con Israel.

Abbas aceptó la posibilidad de diálogo, con la única condición expresa de que se paralicen los asentamientos israelíes. Mostró flexibilidad, en cambio, para discutir otras cuestiones, como el regreso de los refugiados palestinos si Israel admite la existencia de Palestina como Estado.

"No queremos aislar a Israel ni deslegitimarlo, sólo queremos legitimar al pueblo palestino. Tiendo la mano a Israel para que aproveche esta ocasión. Estamos dispuestos a regresar inmediatamente a la mesa de negociaciones", añadió.

Cerró en medio de una ovación, elevando una copia de la nota con la que pidió el reconocimiento del Estado y con la reafirmación de que la paciencia se agotó. "Llegó la hora de decir basta", desafió.

A su turno, Netanyahu rechazó la propuesta por constituir una "amenaza" para Israel y puso en duda la viabilidad de Palestina como Estado mientras parte de su territorio esté en manos de "peligrosos extremistas que reciben misiles desde Irán".

En 1947, una resolución de la ONU dispuso la partición del territorio para la creación de los Estados de Israel y de Palestina. Una parte de la decisión se acató; la otra, referida a la creación del Estado palestino, no. Es ahora el mundo, o su representación en la asamblea, el que tiene la palabra.

¿QUÉ PUEDE SUCEDER TRAS EL RECLAMO PALESTINO?

SE RETOMAN LAS NEGOCIACIONES El milagro El milagro sería que los diplomáticos occidentales lograsen negociar un documento que pueda convencer a israelíes y palestinos de retomar el diálogo de paz después de casi un año. Ese documento tendría que abordar cuestiones tan espinosas como las fronteras de un Estado palestino y la voluntad de Israel de ser reconocido como un Estado judío, algo que los palestinos creen que menoscaba su derecho a regresar a los hogares que se encuentran ahora en Israel. Incluso si los diplomáticos se ponen de acuerdo sobre la declaración, no es seguro que ambas partes vuelvan a las negociaciones.

EL PEDIDO QUEDA EN EL LIMBO La confusión La confusión sería que el pedido palestino de ser Estado miembro quedara en el limbo del Consejo de Seguridad, mientras los diplomáticos intentan convencer a las partes de retomar las negociaciones. En caso de no lograrse una declaración conjunta de la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia acerca del pedido de Abbas, es posible que los palestinos redacten otra resolución destinada a la Asamblea General, donde una mayoría de votos podría darles estatus de Estado no miembro. Esto es probable que genere otra serie de negociaciones.

ESTALLA LA VIOLENCIA El desorden

El desastre ocurriría si estallara la violencia tras el pedido de Abbas. Algunos analistas temen que esto suceda, lo que tiraría al vacío los esfuerzos diplomáticos. "En el peor de los casos, podría estallar la violencia y la posibilidad de un acuerdo se volvería imposible", opinó el ex premier israelí, Ehud Olmert. Pero la Autoridad Palestina no quiere que esto suceda y la decisión de ir a la ONU parece un esfuerzo para ganar influencia sobre Israel, sin recurrir a la violencia. Los palestinos prometieron manifestaciones pacíficas y, hasta ahora, han cumplido.

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