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Siria: la crisis se complica

Miércoles 12 de octubre de 2011 • 03:44
PARA LA NACION
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El 4 pasado, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no logró aprobar un proyecto de resolución que había sido presentado por sus miembros europeos, que proponía otorgar 30 días al presidente de Siria , Bacher al-Assad, para que pusiera fin a la violencia inhumana desatada contra su propio pueblo. Si ello no ocurría, el proyecto anunciaba que el Consejo iba a evaluar la posible imposición al régimen de Siria de sanciones multilaterales. Así se procuraba proteger al pueblo sirio, cuyas protestas -que llevan ya casi siete meses- desataron una violenta represión por parte del gobierno sirio, que ya ha costado unas 2900 vidas, generado miles de heridos y detenidos, así como perjuicios económicos de gran magnitud. La propuesta europea parecía razonable, aunque quizás tardía.

No obstante, fue vetada conjuntamente por China y Rusia, que la calificaron de pertenecer a una "filosofía de confrontación", prefiriendo ambos que el Consejo no "interfiriera" en esta ocasión. Los nueve votos a favor que obtuvo el proyecto resultaron entonces vanos. Entre ellos, cabe destacar, estuvieron los votos de los dos miembros africanos del Consejo: Nigeria y Gabón.

La frustrante dupla de "vetos tácticos" reconoce algunos antecedentes que es oportuno recordar. El primero corresponde a 2008, cuando ambos países vetaron la imposición de sanciones al peor dictador de Africa: Robert Mugabe, desde hace décadas una suerte de presidente vitalicio de Zimbabwe. El segundo es del año anterior, cuando en 2007 se vetara un proyecto de resolución de condena a la Junta Militar de Myanmar, la ex Burma.

¿Debemos sorprendernos por lo sucedido? No. Ni China, ni Rusia, países autoritarios, pueden "tirar la primera piedra" contra el régimen de Assad. Además, ambos países son notorios proveedores de armas al gobierno de Assad.

"No. Ni China, ni Rusia, países autoritarios, pueden "tirar la primera piedra" contra el régimen de Assad"

Cabe también llamar la atención acerca de los votos "concertados" de los BRICs que no tienen asientos permanentes en el Consejo, pero que los procuran como objetivo nacional. Esto es, de Brasil, India y Sudáfirca. Todos ellos se abstuvieron, dando así la espalda al pueblo de Siria y abjurando de alguna manera respecto de sus principios en materia de democracia y derechos humanos, lo que no es un dato menor. Actuaron como si la "primavera árabe" no fuese una realidad. Cabe apuntar que otros dos miembros no permanentes del Consejo también se abstuvieron: Guatemala y el Líbano. Lo de Guatemala es sorpresivo; lo del Líbano era casi obvio, la mano de Hezbollah no podía actuar de otra manera.

Para el pueblo de Siria, seguramente una fea sensación de abandono.Para el régimen dictatorial de Damasco y el clan Assad, un extraño "espaldarazo", con consecuencias inmediatas.

Envalentonar al régimen de Assad era peligroso. Pocos días después de lo ocurrido en Naciones Unidas, el asesinato del líder "kurdo" local, Mashaal Tammo, fundador del Movimiento Kurdo del Futuro, llevó a la crisis siria a una nueva y más peligrosa dimensión. Una minoría, bien organizada y disciplinada, se ha vuelto en su contra. Por el momento, el intento de enfrentar así a los árabes con los "kurdos", distrayendo la atención, no ha tenido acojida.

Los "kurdos" componen el 10% de la población de Siria. Sus protestas ya estallaron en el noreste del país y en la propia Damasco. La respuesta de Assad fue como cabía esperar, más de lo mismo: muerte a los civiles inocentes. En el entierro mismo de Tammo se asesinó a cinco personas que habían concurido a despedirlo. Al día siguiente, al continuar las protestas "kurdas", se asesinó a diecisiete personas más.

Mientras todo esto ocurre, Turquía, hasta no hace mucho cercana a Siria, sigue emitiendo condenas contra el régimen de Assad y su irresponsable despliegue de muerte y violencia. Hoy ya no le vende armas a Siria y está por anunciar, según los medios locales, un paquete de sanciones nacionales al gobierno sirio. Por ser vecino, no puede simplemente darle la espalda a una realidad de horror. La crisis siria se ha profundizado y complicado en extremo.

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