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Mala onda, pero con mejor sueldo

Un estudio dice que los empleados antipáticos e individualistas cobran mayores sueldos

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LA NACION
Domingo 16 de octubre de 2011
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Dicen que lo cortés no quita lo valiente, pero parece que resta posibilidades de ingresos. "Los individuos poco sociales pueden ser considerados más competentes por su falta de afecto y calidez. Mientras que los más simpáticos suelen priorizar estar a buenas con sus compañeros y trabajar tranquilamente, los antipáticos se dedican con mayor dedicación a su carrera personal. Los duros, de hecho, dan lo mejor de sí en un ambiente a menudo muy egoísta como el del trabajo, mientras que los amables, entre concesiones, sonrisas y bromas se arriesgan a quedarse atrás", describe El Periódico.com, de Cataluña. Se basa en un estudio realizado por científicos sociales estadounidenses, franceses y canadienses, publicado originalmente en la revista Journal of Personality and Social Psycology. Allí se señala, como fruto de la investigación, que los empleados más agresivos y desagradables alcanzan a ganar sueldos hasta un 18% mayor que sus pares más simpáticos, altruistas y educados. Esta diferencia cuenta para los hombres, pero no es lo mismo con las mujeres, de las que se espera que no tengan aquellas características hostiles y la diferencia baja a sólo el 5%. Este trabajo relaciona directamente la diferencia de remuneración entre hombres y mujeres agresivas con la cuestión de género. En otras palabras se espera que cada sexo cumpla con un rol previamente fijado. Un hombre debe ser agresivo y hasta desagradable, y esto es lo correcto. Los mismos atributos, puestos en una mujer, no están bien vistos.

Los resultados de este trabajo multidisciplinario alientan a revisar todo el sistema de remuneraciones de la empresa, no ya vinculando sueldos con el mercado o evaluando la equidad interna, sino con las personalidades que ocupan cada posición. Es un punto de vista muy original, no previsto en los sistemas tradicionales de evaluación de puestos ni de desempeño. La ventaja de desarrollar este análisis es descubrir cuál es la cultura implícita de la organización. Si en verdad hay diferencias a favor de los agresivos y desagradables surge como conclusión que éstos son rasgos valorados y premiados. La pregunta siguiente es si es esto lo que se pretende del conjunto de personas que componen la empresa. En cualquier caso será importante hacerlo explícito y aceptar las consecuencias.

Cualquier simple manual de conducta social esperable condenará a personajes con aquellas características, pero no son los textos más adecuados en tanto se siga relacionando el posicionamiento en el mercado con la guerra. Algún ingenuo ambicioso o desesperado por incrementar sus ingresos tomará esta noticia como receta para mejorar su situación laboral. Ingresará a la mañana siguiente con rostro fiero y modales impetuosos. Los que ya se comportan de la manera que sugiere el estudio se sentirán justificados, con expectativas renovadas sobre su futuro. Quienes seleccionan personal tendrán en cuenta todo lo desagradable que pueda ser un individuo para augurar una carrera brillante, siempre y cuando sea un hombre. Con una mujer es distinto.

Difundir los resultados de este tipo de investigaciones provoca temor. Nunca se sabe dentro de qué esquema de personalidad caerá, reemplazando lo armónico y la buena relación por otras rudezas que terminan deteriorando la convivencia.

jorgemosqueira@gmail.com

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