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Periodistas y blogueros, en el infierno de la "narcoviolencia"

Domingo 23 de octubre de 2011
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México es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, según el informe de la ONG "Campaña por un Emblema de Prensa" presentado recientemente ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Hasta septiembre, doce comunicadores habían sido asesinados este año. La muerte de la bloguera María Elizabeth Macías, de 39 años, en Nuevo Laredo a finales de septiembre despertó también el temor de los usuarios de las redes sociales. Su cuerpo apareció descuartizado en una céntrica plaza de esa ciudad fronteriza del embravecido estado de Tamaulipas, donde el cartel del Golfo y Los Zetas libran una guerra sin cuartel por el control del territorio. María Elizabeth firmaba sus artículos sobre el narco bajo seudónimo. Hasta que un comando de Los Zetas acabó con su vida, con sus denuncias, y se mofó de ella en un siniestro mensaje depositado junto a sus restos. Nadie parece estar a salvo de la "narcoviolencia". Otros dos twitteros que solían denunciar ataques de los carteles fueron ejecutados antes en la misma ciudad y sus cuerpos aparecieron colgados en un puente.

Pero el acoso a la comunidad bloguera no llega sólo del crimen organizado, como recuerda la bloguera independiente española Judith Torrea, autora del libro Juárez en la sombra . "El gobierno de Veracruz encarceló recientemente a dos twitteros y los acusó de terroristas por alertar en la Red de una balacera en una escuela que resultó ser un error", comenta Torrea, que lleva catorce años cubriendo temas del narcotráfico en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso. "Los blogueros recibimos advertencias y amenazas para no informar no sólo de parte de los carteles sino también del gobierno y de las fuerzas de seguridad corruptas. La presión de las autoridades es cada vez mayor", denuncia. Torrea coincide con los expertos en que la estrategia para combatir al narcotráfico debe enfocarse en vigilar el lavado de dinero que financia a las organizaciones criminales y que ha convertido a políticos corruptos en millonarios. "El narcotráfico no es violento en sí mismo, sino que se convierte en violento con la pobreza y la desigualdad social en un determinado momento político, como en su día en Colombia y ahora en México", explica la bloguera, premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital. Y Juárez es un paradigma de esa desigualdad social y de la explotación laboral: "El narco ofrece chamba [trabajo], algo que las autoridades no han sabido o no han querido crear [...] En una ciudad donde en las colonias pobres no hay centros de secundaria, donde hay un 70 por ciento de calles sin pavimentar y un transporte público pésimo... el narco ofrece una chamba para no morir".

C.G.C

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