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La reelección de Carlos Menem en 1995

Política

"Los argentinos quieren seguir con este modelo"; lo dijo Carlos Menem en mayo de 1995, antes de la primera reelección de la democracia post dictadura

Por   | LA NACION

Hoy, que los argentinos enfrentan las urnas con algunos elementos comunes, vale la pena recordar cómo había sido el clima previo a los comicios y aquel festejo menemista. Al igual que este año, la campaña no había subido demasiado la temperatura. No obstante, los vaivenes de las encuestas acercaban y alejaban la posibilidad del ballotage y eso introducía el suspenso.

"A triunfar", era la prédica del ex presidente. Tras la reforma constitucional, para ganar en primera vuelta, Menem debía conseguir más de 45% o superar los 40% y mantener una diferencia de más de 10 puntos con el segundo.

Con ese clima, mencionar un ballotage era visto como una herejía en la Casa Rosada. Es que, en la recta final, el riojano crecía en las encuestas, pero el principal oponente (el Frepaso con la fórmula José Octavio Bordón-Carlos 'Chacho' Alvarez), lo hacía de una manera más pronunciada. Mucho más atrás se ubicaban la UCR, encabezada por Horacio Massaccesi, y el Modin, con Aldo Rico.

Finalmente, el resultado de las urnas fue contundente y superó los pronósticos: Menem ganó con el 49% (cifra mayor a la conseguida en su primer triunfo) y aventajó por casi 20 puntos a la fórmula de Bordón, que no pudo llegar al 30%.

La reelección era el sueño que acariciaba el riojano desde que llegó a la primera magistratura. Esa prerrogativa, como lo hizo en los 50 Juan Domingo Perón, se la arrancó a la UCR. Fue el Pacto de Olivos un acuerdo condicionado, en el que Raúl Alfonsín intentó imponer límites al presidencialismo, asumiendo como "mal menor" un nuevo período presidencial, aunque recortado a 4 años. Para conseguir ese trofeo de perpetuación, Menem cedió. Y ganó. Entre 1998 y 1999 el ex presidente ensayó una alquimia para un tercer período, pero quedó en el camino no por la resistencia de la oposición, sino porque desde el propio Peronismo Eduardo Duhalde no lo permitió.

El escenario

Al igual que hoy, a comienzos de 1995, el escenario político rompía con el bipartidismo tradicional entre el PJ y la UCR. El Pacto de Olivos había provocado el descontento de varios peronistas y radicales que iniciaron el éxodo hacia la experiencia del Frepaso, que emergió como primera fuerza opositora.

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Carlos Ruckauf (candidato a vice de Menem) y Bordón, ex compañeros en el peronismo, ahora se enfrentaban en las urnas. Con un radicalismo en retroceso, Raúl Alfonsín anunciaba que se retiraba de la jefatura de la UCR para escribir libros.

En esa época, Menem contaba con soldados fieles y sectores "ultra" que le pedían que se quede, como mínimo, "hasta el año 2500".

La recta final

Se trató una campaña sin el fervor de los actos masivos y con la televisión como escenario principal. También allí los spots cobraron protagonismo y se llevaron numerosos segundos de aire. En medios del exterior, la contienda era descripta como "apática, superficial previsible y sin debates".

El riojano, convencido de lograr otro período, intercalaba los actos proselitistas con partidos de golf y se mostraba distendido. En los días previos a los comicios pasó por la mesa de Mirtha Legrand y le dijo "yo te amo" en árabe a Susana Giménez.

No obstante, con el fantasma de las encuestas en el aire, el lunes previo a las elecciones en los pasillos de la Casa Rosada no descartaban una segunda vuelta. "Dios quiera que, por la Argentina, no suceda eso", declaró Ruckauf por entonces.

En público, Menem no dudaba que se quedaría con el mando. "Ni en sueños habrá ballotage", manifestó y dispuso emplazar su búnker en la mismísima Casa Rosada, acondicionada con comida y champagne para cientos de invitados.

Champagne en la Rosada

Ese domingo 14 de mayo, cuando los argentinos asistieron a votar, la reelección quedó fuera de toda duda. Políticos funcionarios, deportistas y personajes del espectáculo se congregaron entonces en Balcarce 50 para festejar el triunfo justicialista.

Entre los asistentes podía ubicarse a Diego Maradona, Guillermo Coppola y Carlos Navarro Montoya. Los invitados degustaron lomitos en el patio de las Palmeras, sonó la marcha peronista y hubo baños químicos para las más de 1700 personas que se acercaron a la Plaza.

Pasadas las 23, Bordón reconoció la derrota. Tres minutos antes de la medianoche Menem salió al balcón de la Casa Rosada a saludar al público. Luego, brindó una conferencia de prensa y, tras un discurso en el que se comprometió a "pulverizar la desocupación", partió a los canales de televisión. "Le ganamos a los medios", brindó con su periodista preferido, Bernardo Neustadt, poco después.

El 8 de julio de ese año, en el Congreso, el presidente reelecto dio el discurso inaugural de su segundo mandato. Sin quitarse la banda ni ceder el mando presidencial, iniciaba otros cuatro años en el poder..

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