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Profundización del eje latinoamericano

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LA NACION
Martes 25 de octubre de 2011
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Por los primeros gestos que emitió en su discurso triunfal y por las señales que ya envió en reserva a algunos embajadores extranjeros, la política exterior que liderará Cristina Kirchner para los próximos cuatro años se sustentará en una profundización de los nexos latinoamericanos, ampliando el cerco del eje bolivariano.

No aparece en la agenda internacional inmediata del Gobierno la búsqueda de una mejora de las ríspidas relaciones que hay con los Estados Unidos. Tampoco se da por seguro que el diálogo entre la Argentina e Irán no excedará los límites de la investigación judicial por el atentado a la AMIA para llevar el intercambio diplomático al plano comercial.

Lo concreto es que la idea de la Presidenta es ampliar los lazos con países latinos que hoy por diferencias ideológicas están fuera del círculo bolivariano liderado por Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador) y Evo Morales (Bolivia). Lejos de romper lazos con estos presidentes, Cristina Kirchner buscará potenciar su vínculo con Brasil y acercarse más a Sebastián Piñera (Chile) y Juan Manuel Santos (Colombia).

Una muestra de este nuevo plan quedó expuesta el domingo por la noche, cuando en los festejos electorales la jefa del Estado mencionó a todos los presidentes que la habían felicitado y cuando llegó el turno del chileno y el colombiano hubo una silbatina de los militantes K. La Presidenta frenó en seco a la platea y ratificó su amistad con Piñera y con Santos.

La otra muestra de mayor acercamiento de la Argentina con Chile se dará en diciembre próximo en una visita que Cristina Kirchner hará a Santiago para reunirse con Piñera. "Hay una sintonía entre Chile y la Argentina que no se daba desde hacía años y Cristina Kirchner buscará profundizar esa línea", explicó ayer a La Nacion un diplomático extranjero.

Las alianzas que la Presidenta buscará tejer con el resto de la región más allá del eje bolivariano persiguen una lógica: la Argentina no tiene conflictos con sus vecinos y América del Sur pasa por un buen momento económico. Pero en lo inmediato el Gobierno cree que será necesario estrechar lazos en la región para afrontar los rebotes de la crisis mundial.

"En los vínculos con América latina todo es beneficio y nada es costo para la Argentina", dijo una fuente calificada de la Cancillería al ser consultada por La Nacion. Esta estrategia busca fortalecer también a la Unasur en función de una eventual posibilidad de que Chávez deje el poder.

Otros viajes que Cristina Kirchner programó hasta fines de año también hablan de su nuevo alineamiento externo. Si bien no iría a la cumbre iberoamericana que se hará en Paraguay este fin de semana, se espera una visita a José Mujica (Uruguay) antes de la cumbre del Mercosur, que será el 20 de diciembre en Montevideo. A la vez, hay pautado para los primeros días de diciembre un viaje a Venezuela para la cumbre de presidentes del Caribe y América del Sur, y allí Cristina Kirchner aprovechará para tener una reunión a solas con Chávez por su enfermedad.

Irán y Estados Unidos

El futuro de la relación de la Argentina con los Estados Unidos es un enigma. En el Palacio San Martín no hay datos de un acercamiento con Washington. Las relaciones están frías luego del entredicho diplomático que hubo en febrero de este año por la incautación de material de un avión militar norteamericano en Ezeiza.

Ayer, la administración de Barack Obama envió un saludo a Cristina Kirchner por las elecciones (ver aparte). Pero en Buenos Aires sólo vieron allí un "gesto formal" y creen que la apertura a un diálogo por ahora no se dará simplemente porque el Gobierno "no tiene nada para ganar" en ese vínculo. La señal más clara de la decisión de Cristina Kirchner de avanzar o no en las relaciones con Washington se dará el 10 de diciembre, cuando la Presidenta ratifique o no al canciller Héctor Timerman, el hombre que para EE.UU. hoy resulta un "estorbo" en el diálogo bilateral.

La reciente visita de la Presidenta a la asamblea anual de la ONU, donde habló de la necesidad de restablecer el diálogo con Irán para esclarecer el atentado a la AMIA, despertó malestar en Washington. Fuentes calificadas de la Cancillería admitieron a La Nacion que ese mensaje de Cristina Kirchner a Irán no fue deliberado y se esperan acercamientos con Teherán.

En el plano de la economía internacional, el Gobierno prevé enfocar su política exterior con China para equilibrar el proteccionismo argentino con el esquema invasivo chino y definirá el pago de la deuda con el Club de París. Algo de esto deslizará Cristina Kirchner en Cannes en la próxima reunión del G-20.

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