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Desde el jardín

Florecen las hortensias

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Por   | Para LA NACION

Con disímiles ritmos apuntan los pimpollos de la hortensias, protagonistas indiscutidas de la primavera. Pertenecen a la familia de las saxifragáceas, desparramadas por todo el mundo, y al género de las hydrangeas, originarias de Japón. Se popularizó en nuestros jardines, desarrollándose con más plenitud en el delta del Paraná; la favorecen los suelos fértiles y húmedos, y los climas templados. Son arbustos que alcanzan diferentes tallas, muy ramificados, de amplias copas redondeadas. Si bien son de fácil difusión, aman la sombra y resuelven los problemas de esos lugares pegados a una pared sombreada. Tienen follaje caduco y en invierno quedan sus ramas peladas. Conviene dejarles los restos de follaje y flores porque forman un abrigo que protege de las heladas sus yemas foliares. A fines de invierno se podan, quitando las ramas más delgadas, que se convierten en estacas que enraizan y brotan con facilidad, obteniéndose nuevas plantas. Brotan vigorosamente y hacia la primavera forman sus inflorescencias en los extremos de sus ramas. Las flores, agrupadas en grandes umbelas, abren en cuatro pétalos que no son tales, sino sépalos modificados. Por eso su tejido es resistente y las flores duran mucho tiempo sin decaer. También por eso las inflorescencias ya secas son decorativas. En algunas se forman flores fértiles color rosado agrupadas en corimbos planos en el centro de la inflorescencia, rodeadas de algunas flores estériles, de cuatro pétalos: suelen ser ejemplares más débiles y poco desarrollados. Las variedades más comunes son aquellas de talla mediana, flores color rosa intenso y que, incluso, extienden sus raíces que brotan como un retoño. Otra variedad alcanza mayor desarrollo y florece en panojas grandes, en tonalidades indefinidas entre rosado y celeste. Esas son las especies más sensibles a la composición del suelo y en las que se pueden lograr flores del preciado color azul. Para obtenerlo se le incorpora al suelo, por medio de riego, compuestos de azufre y hierro, o sea, sulfato de hierro en la proporción de una cucharada por litro de agua y se riega en abundancia entre marzo y septiembre. En los viveros se vende este preparado. Actualmente se exhiben hortensias de talla y flores medianas, ideales para cultivar en macetas.

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