Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Brecht, adaptado para niños

Héctor Presa hizo una ejemplar versión de El círculo de tiza caucasiano

Viernes 28 de octubre de 2011
SEGUIR
LA NACION
0

Autor: Héctor Presa (basado en El círculo de tiza caucasiano ) / Director: Héctor Presa / Música: Astor Piazzolla / Coreografía: Mecha Fernández / Vestuario: Lali Lastra / Objetos y muñecos: Lelia Bamondi / Intérpretes: Guillermina Calicchio, Héctor Presa, Luciana Lester y Leonardo Spina / Sala: Teatro De La Galera, Humboldt 1591 / Funciones: Sábados, a las 17.30. Nuestra opinión: muy buena

Todo apunta a la escena final. La de las dos aspirantes a madre que supuestamente deben tirar del niño para arrancarlo hacia su lado del círculo de tiza trazado por el juez en el suelo. La versión brechtiana de la leyenda salomónica adscribe al amor maternal verdadero a un estilo de vida planteado como más auténtico, y ello vinculado con la extracción social de los protagonistas. No es la reina, sino la campesina, quien atenderá a lo que es mejor para el niño. La versión que hace Héctor Presa de El círculo de tiza caucasiano extrae la esencia del conflicto y del perfil de los protagonistas, dejando de lado historias y personajes secundarios para mantener, en una puesta sin palabras, la elocuencia del crescendo hacia el dramático final. La búsqueda de la síntesis se vislumbra desde el título de la puesta, Una solución redonda .

¿Cómo no se le ocurrió a nadie antes? La didáctica obra de Brecht se presta para ser transpolada para la platea infantil. Incluso su planteo social, más allá de las ideologías, ofrece un anclaje en más de un aspecto de la vida de los chicos. Por un lado, en el plano del mundo de la fantasía, se presenta como un contrapunto al universo de princesas y demás integrantes de familias reales idealizadas que imperan en cuentos y películas y resalta la posibilidad de encontrar valores en el común de la gente. Por el otro, en el de las experiencias cotidianas y reales, señala que el afecto y la dedicación hacia los hijos no pasa necesariamente por los medios materiales disponibles.

Los clásicos tienen eso: son una fuente de lecturas múltiples y renovadas. Presa acierta al reconocer esto para hacer la propia, en un recorte claramente focalizado hacia el mundo de los chicos y sin por ello tergiversar la propuesta original. Brecht aquí no es excusa, sino fuente para una obra para niños. Y al igual que el dramaturgo alemán, Presa no permite que el drama tape la elocuencia de la historia. El humor es el que marca el ritmo en la puesta protagonizada por cuatro clowns que, más allá de sus variadas caracterizaciones al rotar de personajes, mantienen constante su roja nariz. Puede haber muertes y abandonos, separación e incertidumbre. Pero siempre habrá un gesto clownesco que irrumpe para recordarnos que se trata de una historia contada, representada por esa troupe de payasos, verdadera pero en el sentido en que lo es una parábola. La emotividad no está ausente por ello, tal como rige toda la racionalidad de la infancia, para la que es posible llorar por el dolor de un muñeco de peluche aun en edades en que se sabe perfectamente que es un objeto sin vida propia. Es que el juego de los chicos es representación pura y sobre ello se monta la puesta de Presa.

Impecables los actores, con destaque de Guillermina Calicchio, como la protagonista. Ingenioso el artificio escénico para saltar de una escena a otra, con cuatro valijas que aportan todo lo que haga falta, a la vez que rediseñan constantemente el espacio. Igual de versátil resulta como fuerza motriz de la trama la música de Piazzolla, en su versión coral, pero sin palabras, como los actores. Sólo cabe esperar en el transcurso de las funciones se profundice aún más la contundencia sintética del lenguaje mimo-clownesco, depurando redundancias que extienden algunos pasajes más allá de lo necesario.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas