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Messi y Federer, cruzados y homogéneos

¿Por qué Lionel se para dónde se para para jugar al fútbol? ¿Roger pega su derecha con tanta clase simplemente porque es muy talentoso o hay algo más?; 

Foto: Por Sebastián Domenech
Viernes 04 de noviembre de 2011 • 12:21
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¿Por qué Lionel Messi se para dónde se para para jugar al fútbol? ¿Roger Federer pega su derecha con tanta clase simplemente porque es muy talentoso o hay algo más? ¿Por qué algunos futbolistas están más abrumados y otros más lúcidos en el final de los partidos? ¿Greg Norman tenía algún secreto extra cuando golpeaba en el tee de salida? Todos creemos tener respuestas aproximadas, medias verdades que nos proporciona el sentido común para salir al cruce de esos interrogantes. Paul Dorochenko , uno de los más célebres preparadores físicos del tenis profesional, considera que hay razones que vienen desde la gestación de un ser humano para que Messi, Federer o Norman sean como son y jueguen como juegan. Durante dos días estuvo en el Club de Amigos transmitiéndole sus conocimientos a más de cien profesores de tenis, en una iniciativa encabezada por Daria Kopsic con el Departamento de Capacitación de la AAT.

Dorochenko es francés y se desarrolló como fisioterapeuta y osteópata en Valencia, España. Sus teorías y sus trabajos de campo para rehabilitar y potenciar a deportistas de elite son casi revolucionarias. Su carta de presentación es el concepto de lateralidad y los dos grandes universos en los que se dividen los deportistas: cruzados y homogéneos. Su última invención es un sistema que le permite a los atletas modificar gestos técnicos defectuosos y borrarlos para siempre de su memoria para reemplazarlos por otro mejorado. Dicen que funciona y que es una maravilla de la biomecánica.

Dorochenko define la lateralidad como la preferencia que demuestra la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. Es la noción de asimetría funcional que existe al nivel del cuerpo entre la izquierda y la derecha en relación al eje longitudinal. Según estas ideas, sobre las que trabaja Dorochenko, existe un lado preferencial para cada persona y las lateralidades aparecen en la vida fetal, pero también pueden ser adquisiciones socio-culturales que empiezan a fijarse alrededor de los cinco años de edad. Dorochenko considera que la afirmación de la lateralidad es clave para la actividad deportiva.

Pero el asunto no se queda ahí. Según las preferencias de cada deportista, se puede ser homogéneo o cruzado. Esa lateralidad se define por la relación óculo-manual en deportes como el tenis y el básquet y por la relación óculo-podal en el fútbol. Hay una mano dominante, un pie dominante y un ojo dominante. Un tenista es cruzado si su ojo dominante es el derecho y el brazo izquierdo es el que ejecuta el golpe. Rafael Nadal es cruzado. Federer también lo es (brazo derecho, ojo izquierdo). Un deportista es homogéneo si su lateralidad descansa sobre el mismo lado. Lionel Messi es homogéneo: pierna izquierda guiada por ojo izquierdo. A no confundirse: un cruzado y un homogéneo pueden ser zurdos o diestros, lo que cuenta es la relación del brazo con el ojo.

Homogéneos y cruzados tienen diferentes características de personalidad y por eso son más aptos para ciertos deportes o ciertas posiciones en el campo de juego. Dorochenko entiende que los zurdos tienen ventajas por encima de los diestros y que los cruzados la tienen con respecto a los homogéneos. El cruzado es exhibicionista y narcisista. No entiende el trabajo a largo plazo. Es improvisador y acepta los retos imposibles. Es intuitivo y creativo. Su manera de absorber información es a modo de zapping: poco tiempo y poca atención. Vive el momento y no piensa en el futuro. Para Dorochenko, los cruzados son ideales para ser tenistas, velocistas, escoltas en básquet y arqueros, centrodelanteros y extremos en el fútbol.

El homogéneo, en cambio, prefiere ganar por encima de jugar bien y entiende el trabajo a largo plazo. Le desagrada improvisar y es muy ordenado. Sabe controlar las emociones y los sentimientos, pero bajo presión piensa más de la cuenta y eso disminuye su motricidad. Es cerebral y analista, y le gusta jugar sobre seguro. Son ideales para la esgrima, como bases en básquet, mediocampistas y defensores centrales en fútbol y maratonistas. Estas precisiones dadas por Dorochenko, que en una conclusión apresurada parecerían sacadas de un horóscopo leído en una sala de espera, en realidad corresponden a estudios practicados con deportistas de elite en base a tests que determinan lateralidades y personalidades.

" Messi es homogéneo. Se para en la banda derecha porque así tiene una visión amplia del espacio que intenta abarcar. Su ojo y su pierna dominante es la izquierda: si se parara en el otro lado del campo, su tendencia sería la de mirar hacia afuera. Si se fijan Messi va sobre seguro, hace casi siempre la misma jugada y los mismos movimientos. Hace lo que controla. Desde ya que tiene un gran talento y es creativo, eso no se discute. Pero Maradona era cruzado y para mi en la fase de destreza y habilidad era superior a Messi... ", nos cuenta, desafiante, Dorochenko,. Nos dicen que Dorochenko trabajó un tiempo con Juan Román Riquelme y que en la Argentina nunca nadie se enteró. En Australia le llevó sus tests a Greg Norman y descubrió que era cruzado: " Norman se entusiasmó con eso y empezó a sentir que le pegaba más duro porque comprendió que su ojo jamás abandonaba a la pelota. El cruzado está en el ahora todo el tiempo y con menos información se desempeña mejor... ". Por el contrario, para Dorochenko, los homogéneos suelen chocar con lo que denomina la "gestión del stress": " Se abruman y eso afecta su rendimiento. Es muy común que el homogéneo sobre el final de un partido piense demasiado y decida mal. Bajo presión, en una situación complicada, es cuando se derrumban... ".

El tenis es su principal campo de acción. Dorochenko ha trabajado para la federación suiza y tuvo bajo su órbita a Roger Federer cuando era junior. También prestó sus servicios a la federación francesa y a la israelí. Dorochenko hace algunos trabajos a la luz del día y otros con sigilo. Suele firmar acuerdos de confidencialidad con tenistas top para corregir y mejorar determinados golpes y movimientos a corto plazo. Su sistema fue utilizado por más de 20 tenistas entre los top 50 desde que empezó con Sergi Bruguera a mediados de los noventa.

Dorochenko maneja estadísticas que marcan que en el top 100 del tenis mundial, el 70% de los tenistas utiliza el ojo opuesto a la mano que toma la raqueta, lo que marca una diferencia con los datos de las personas de la vida cotidiana que en un 88% de los casos usan la mano derecha y el ojo derecho. Nadal tiene ventaja porque como zurdo utiliza el ojo derecho y cuando pega el drive su visión del tiro es completa. Lo mismo le pasa a Federer, que suelta su derecha como una pincelada y salta como un bailarín porque su ojo izquierdo le da visión completa del golpe. " Si yo tengo un jugador que es zurdo-homogéneo no le dejería que en un 5-5 en un tie break pegue un drive paralelo. Es un riesgo innecesario porque ese es el golpe menos natural que tienen. En una situación límite yo le pido que haga lo que mejor le sale. Y si es zurdo que juegue cruzado a un lado y al otro, que es un esquema que en su carrera utilizará cientos de veces.... ", explica Dorochenko.

El desconocimiento de las preferencias en las lateralidades es la causa de muchas lesiones para Dorochenko. " Hemos visto como jugadores como Kuerten o Magnus Norman han tenido que dejar el tenis por problemas en las caderas. El estilo de juego de open stance es muy común en tenistas que no saben qué costado es el que prefieren y con qué ojo dominan la situación. De saberlo podrían seguir jugando así, pero con un trabajo físico específico y acorde a esos movimientos ". Dorochenko no sabe a que rubro pertenece Juan Martín Del Potro: " No lo estudié detenidamente, pero me da la impresión que es homogéneo... " ¿Y David Nalbandian? " Es homogéneo, sin duda alguna. Y en todo, es lo más homogéneo que vi... ", dice risueño Dorochenko.

Las formas de ser cruzados y homogéneos son también claves a la hora de enseñar y perfeccionar el tenis. " Nosotros notamos que los chicos que son cruzados prestan menos atención y suelen mirar para abajo, caminar y moverse cuando se les da una indicación. Eso no significa que no les interese aprender, sino que hay que darles conceptos más cortos y sencillos porque lo que quieren es ya mismo jugar e improvisar. En cambio los homogéneos necesitan de explicaciones más desarrolladas y dirigidas porque su capacidad de atender es mayor... ", dice Daria Kopsic, gestora principal de la llegada de Dorochenko a la Argentina.

Quizás algunos sospechen de esta manera de analizar el deporte y desconfíen de las ventajas que proporcionan estos datos. La desconfianza requiere de menos indagación que la sabiduría. Cada uno elegirá su propia lateralidad para abordar el tema. Pero de seguro ahora mirarán a Messi de otro modo y quizás consideren que, como futbolista homogéneo, tal vez la solución no esté en dársela en el minuto 85 si la Argentina va perdiendo en Eliminatorias. O si fue acertado lanzarlo a la cancha sin instrucciones concretas en el Mundial de Sudáfrica. El opinionismo dirá. Mientras eso sucede, Paul Dorochenko, quizás esté en silencio modificando el detalle de un tenista top que pueda marcar la diferencia ínfima entre ganar y perder un Grand Slam. Y no romperse en el intento.

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