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Del otro lado del puente

Conciertos gratuitos y noches de recalada en el circuito barrial

Sábado 05 de noviembre de 2011
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LA NACION
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"El tango vuelve a Alsina, de donde no se debería haber ido, de donde nunca se fue." El juego de palabras del joven presentador emociona al público. Hay brillo en los ojos de esos vecinos que llenan la Biblioteca Sarmiento de bullicio y colorido. El recinto cobra aspecto de extraña kermés con sus banderines de colores, sus libros, sus computadoras y los "trapos" futboleros, donde se pueden ver los colores del club Porvenir y una leyenda que reza: "Valentín Alsina, capital mundial del tango".

La primera edición del Festival de Tango Alsina arrancó con el pie derecho, afianzando un circuito en la zona sur, al que se suma el anuncio del primer festival de tango en Almirante Brown, y la segunda edición del Festival de La Boca. "Antes para escuchar tango teníamos que cruzar el puente. Hacía falta un encuentro que nos vuelva a reunir en el Sur", le decía Don Antonio al cantor Cristian Castelo, antes de abrazarlo. La apuesta del grupo de tango formado por los jóvenes de Quiero 24 tiene su premio: recuperar la ceremonia del tango para Valentín Alsina. El "poeta del tango", personaje de la zona de furioso color azabache en el pelo, se transforma en uno de los héroes barriales de la noche con sus glosas improvisadas. La generación del nuevo tango se cruza con las generaciones que vivieron el tango en los cuarenta. Son dos maneras de vivir el tango: los jóvenes desde la autogestión y los grandes desde el sentir cotidiano.

El encuentro, que arranca temprano con un debate sobre el tango y las políticas culturales que generan algunos cortocircuitos entre panelistas y público, termina a pura fraternidad. Marisa Vázquez convence con sus temas propios, su decir de cantora nacional (a la manera de Nelly Omar) y sus guitarras criollas. El Quinteto Negro La Boca sorprende con su energía sonora, la forma de aporrear sus fueyes, la mugre rocanrolera, la densa oscuridad de sus arreglos y esa sensibilidad popular para colar valsecitos y meter en el fraseo de "Nieblas de Riachuelo" el comienzo de "Bombón asesino". El público con un promedio de sesenta los ovaciona, como si reviviera los años de loca juventud.

Esta noche el circuito del festival continúa en El Porteñito (A. Palacios al 3500), un bar atorrante, que hace más de 60 años era una gasolinería y aún tiene en la puerta el viejo surtidor. Mañana, desde las 14, las jóvenes típicas coparán la plaza del centro. Finalmente, el tango volverá al barrio sin lujos ni chamuyo, sino vivo y auténtico en las historias de sus viejas esquinas, del otro lado del puente.

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