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Un amor: Bruno, Lisa y Lalo, 30 años después

Espectáculos

Pasado mañana se estrenará la última película de Paula Hernández, con Diego Peretti, Elena Roger y Luis Ziembrowski

Por   | Para LA NACION

Vacaciones de un verano de los 70. Lalo y Bruno son adolescentes que hacen nada en días llenos de nada. Pero en una tarde húmeda y sin pedir permiso, llega Lisa, arrasando con algo más que la monotonía del pueblo." Así describe Paula Hernández el comienzo de su tercer largo como directora, Un amor , protagonizado por Diego Peretti, Elena Roger -en su primer trabajo para el cine- y Luis Ziembrowski. El film, que se estrena pasado mañana, va desde aquel primer encuentro hasta otro, que reunirá al trío de amigos, treinta años más tarde.

Tres jóvenes surgidos de un casting (ver aparte), que recrean a los protagonistas en sus años de adolescencia, Alan Daicz (Bruno), Agustín Pardella (Lalo), y Denise Groesman (Lisa), completan el elenco de la nueva película de Paula Hernández, cuya filmografía incluye varios cortos y comerciales, un capítulo de la miniserie Vientos de agua , la docuficción Familia Lugones , y los premiados largometrajes Herencia y Lluvia . En diálogo con LA NACION, la cineasta cuenta detalles del film, el primero que realiza partiendo de un texto ajeno (el cuento de Sergio Bizzio Un amor para toda la vida ), que a través de sucesivas adaptaciones, fue cobrando vuelo propio y dio paso al guión de Un amor .

-¿Cómo fue el proceso de adaptación del cuento?

-En principio, uno se va dando cuenta de que no se puede tomar la totalidad de la prosa, porque no todo sirve para construir un lenguaje cinematográfico. Básicamente cambié el punto de vista. Y descarté instancias intermedias de las edades de los personajes. Comencé a trabajar con lo vinculado a lo emocional del cuento, que es lo que se desarrolla en la película. Y a partir de ahí, en cada reescritura el guión se fue despegando más del cuento, fueron apareciendo otras aristas, y agujeros que decidí completar.

-¿Sergio Bizzio tuvo participación?

-Fue muy generoso. Me dio el cuento, y una libertad que, creo, también era necesaria. Hizo unas lecturas de las primeras versiones del guión, opinó. Hubo algunas observaciones suyas que tomé y otras que no. Los primeros meses de reescritura los hice con Leonel D'Agostino. Y luego seguí trabajando sola. Creo que el punto es en qué momento uno se desprende del cuento y empieza a armar su propia historia.

-Tu impronta personal está en la película. La mirada intimista de los vínculos, las huellas que van dejando el amor y el paso del tiempo son tópicos presentes en tu filmografía...

-Es gracioso porque hay quienes dicen que es mi película más personal. Y lo germinal no es personal, porque es a partir de un cuento. Pero sí, creo que hubo un momento en que se produjo el desprendimiento del original. Y la decisión de agarrar de otra manera la película. Olvidarse del cuento y empezar a construir lo que la historia estaba necesitando, o lo que yo quería contar a través de esa historia.

-Y para vos, ¿es tu film más personal?

-Para mí, es una suerte de cierre temático, de preguntas que siempre tuve dando vueltas y que se fueron colando en las películas. Como estilo de película, Herencia y Lluvia son muy diferentes. Una es mucho más contenida emocionalmente. La otra es más abierta. Creo que Un amor es como una síntesis en todo sentido: narrativo, temático, estético. Siento que el trabajo de un director es un proceso. Es difícil hablar de una sola película.

-¿Definirías tu tercera película sólo como una historia de amor?

-Es una historia de amor, de amistad. Pero, para mí, tiene que ver con eso puesto en relación con el tiempo, con la vida. A lo que uno es en un momento tan particular como la adolescencia, cuando empieza a forjar su identidad y estás muy listo para empezar a vivirlo todo, con todo lo complejo y bello que tiene la adolescencia. Es un momento de un despertar enorme. De mucha potencia, y también de mucho dolor y confusión. Y, después, para mí es muy fuerte -obviamente, porque a estas alturas estoy más cerca de estos tres personajes ya adultos- el momento de poder pensar y de pensarse. Qué es lo que uno hizo o no hizo, qué postergó, a dónde puso el foco y qué dejó de lado, qué cosas aún está dispuesto a probar. Otro aspecto que me parece potente de la película es que, justamente, en este momento de apertura de la adolescencia, hay algo que queda trunco, a partir de la inesperada partida del personaje de Elisa. Como dice uno de los personajes en el film: "Queda un tatuaje". Cuando eso se revisa en el reencuentro, ya de adultos, ni siquiera tiene que ver con una cuestión melancólica, sino con lo que a esos adultos les pasa en el presente con sus vidas.

LOS PERSONAJES, SEGÚN LA DIRECTORA PAULA HERNÁNDEZ

La trama de Un amor gira en torno de Bruno, Lisa y Lalo, personajes que ya de adultos componen Diego Peretti, Elena Roger y Luis Ziembrowski, respectivamente. La directora y guionista Paula Hernández dice acerca de ellos:

  • "Elisa es el motor de la historia en el pasado y en el presente. La que de algún modo pone en funcionamiento el encuentro en ambos momentos de la película. El personaje de ella adulta tiene una imposibilidad de arraigar en un lugar. Y como mucha gente que aquí tuvo que irse por cuestiones políticas, Elisa tiene algo que queda añorado, pendiente, un lugar que hay que revisitar. Ella elige una vida itinerante, de viajes, de muchas relaciones, con una libertad enorme. Pero en algún momento esa libertad comienza a hacerse pesada, y aflora una suerte de nostalgia de lo que no hubo."
  • "Lalo es el personaje que quedó anclado en un amor. Durante mucho tiempo cargó como con una doble moral de lo que era la vida. Elisa lo hace entrar en otro territorio, y su partida en la adolescencia -tan abrupta y desgarradora- lo deja añorando qué hubiera sido de la situación si ella no se hubiese ido. A pesar de todo, es el que construyó su mundo dentro del pueblo: tuvo un hijo y tiene un taller que fue ampliando. Y es, tal vez, quien expresa más claramente lo que siente al momento del reencuentro."
  • "Bruno es de esos personajes que están siempre en una situación medio triangular. Generalmente, a lo largo del film está mirando como desde un costado lo que pasa. Pero en el encuentro de los tres ya adultos, cuando dice: «Quiero volver a casa», para Bruno es hasta liberador. Es como poder asumir quién es, dónde está, qué tiene, y dejar de pensar que siempre todo lo maravilloso está afuera, o en lo que no tuvo."
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