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Raskoski Hot Club, el alma del swing

Tras los pasos de Django Reinhardt, el original grupo se presentará hoy y mañana

Viernes 11 de noviembre de 2011
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LA NACION
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Esta nota podría comenzar de muchas formas, pero todos los recursos posibles llevan a un único consejo: no se pierdan la Raskoski Hot Club.

Los que no sigan esta recomendación se perderán a uno de los mejores grupos de jazz, que viene subiendo peldaños aceleradamente a fuerza de talento y de una propuesta distinta: en medio del furor jazzero local, no interpreta temas intrincados, difíciles de digerir, sino que sus miembros eligieron darle una nueva cara al swing gitano que lleva el sello del célebre guitarrista belga Django Reinhardt.

Integrada por Silvina Aspiazu (guitarra), Pablo Cordonet (guitarra y voz), José Pablo Suárez (guitarra, violín y acordeón), Juan Manuel Rodríguez (guitarra), Leandro Zappino (contrabajo) y Juan Sebastián Mazzetti (trompeta), la Raskoski surgió hace unos diez años como una iniciativa de un grupo de jóvenes de la Compañía BTE (Banfield Teatro Ensamble) que quedaron fascinados por la historia y la banda de sonido del film Dulce y melancólico , de Woody Allen, y, casi simultáneamente, descubrieron al guitarrista argentino Oscar Alemán.

Así, primero como quinteto y con un violinista, tuvo su rodaje por distintos escenarios hasta que se frenó por el viaje de uno de sus miembros. En 2009, con una trompeta en reemplazo del violín y ya como sexteto, esta banda volvió con todos los bríos y en estos días editó su primer disco (primero, también, de la Banfield Teatro Ensamble) y multiplicó sus conciertos en el sur del conurbano y también en la Capital. Mañana, a las 21, por ejemplo, se presentará en la BTE, Larrea 350, Lomas de Zamora, y pasado mañana, a las 21, en No Avestruz, Humboldt 1857, en el barrio porteño de Palermo.

A Woody Allen le encantaría escuchar a la Raskoski (cuyo nombre responde a una broma interna y no al célebre psicoanalista argentino), con esa guitarra endiablada de una virtuosa como Aspiazu, las ocurrencias de Cordonet (al que se le nota su formación actoral) y el ajustado ensamble con el resto de sus compañeros, en el que no faltan toques de humor y la recreación de la estética de los años 30 mediante el vestuario de los músicos y la proyección de videos.

En vivo, el sexteto se divierte y hace divertir con clásicos como "Sweet Georgia Brown", "Honeysuckle Rose", "Somewhere Over The Rainbow" y hasta una graciosa versión del bolero "Bésame mucho". Lo difícil es resistirse a seguir el ritmo con las palmas, los pies o lo que uno tenga a mano.

Y más que difícil sería una injusticia que la Raskoski siga siendo el secreto mejor guardado del swing argentino. Por eso hay que verla. Especialmente, antes de que Woody Allen la descubra y se la lleve a Nueva York.

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