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Casarse el 11-11-11, señal de buen augurio

Ayer hubo 40% más de bodas en la Capital; una fecha que sumó meditaciones, traspasos energéticos y hasta banderazos por la paz

Sábado 12 de noviembre de 2011
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LA NACION
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Ayer, 11 del 11 de 2011, a las 11, Osvaldo Dell'Orione y Graciela Rojas se casaron en el Registro Civil de Uruguay 753. La fecha y la hora elegidas no eran casualidad: de hecho, ayer hubo récord de casamientos en la ciudad por considerarlo un día de buenos augurios. A esa misma hora, en el Obelisco, se convocaban cientos de personas que querían aprovechar el comienzo de este nuevo "ciclo cósmico" para un banderazo por la paz.

Mucha de esa gente participó también en la multitudinaria meditación que se realizó anoche frente al Planetario con el fin de "sanar la Tierra y reconectarse con uno mismo". Mientras que en Córdoba, más precisamente en Capilla del Monte, se reunieron miles de personas de todo el país en el cerro Uritorco para compartir la "buena energía" de la fecha en cuestión.

Las visiones apocalípticas y los malos augurios que circularon también respecto de esta fecha fueron dejados de lado por una gran mayoría de personas en numerosos puntos del país y del mundo, que la tomaron como una oportunidad para pedir por la paz mundial y para conectarse consigo mismos.

"Es un día que se eligió a nivel mundial para trabajar por la paz porque se abre un portal energético. Bajo esa frecuencia bajan los valores que perdió el ser humano: energía para restaurar nuestro hemisferio derecho del cerebro y recobrar cualidades cognitivas como la intuición y la percepción", dijo a La Nacion Angeles Ezcurra, quien organizó la meditación que se realizó anoche frente al Planetario.

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Respecto de los presagios negativos, Ezcurra aclaró que existen dos vertientes: "Hay gente que se mueve sembrando miedo y otra que se mueve desde el corazón. Depende de cada uno dónde se conecta. Es bien importante no hacerle caso al ego. Volver a ser niños. Y, sin miedo, porque nos hace esclavos. Conectarse con nuestra esencia porque nos aturdimos con la terrenalidad".

Nahuel Quiroga, de 22 años, eligió conectarse con el otro a través de abrazos. "Abrazos gratis." Cartel en mano, los ofrecía ayer, frente al Obelisco, a cada transeúnte que se le cruzaba. "No importa el lugar, sí el estar receptivo a los cambios", dijo a La Nacion, y siguió con su oferta de abrazos, en muchas ocasiones, muy bien recibidas.

En ese mismo punto de la ciudad, cientos de personas se reunieron para dar vida al banderazo por la paz que habían convocado tres meses atrás vía Facebook y que llegó a reunir 23.436 miembros virtuales.

"Hoy [por ayer] es un día de liberación. Ni psicosis ni fin del mundo. Hay que elegir luz o no luz y recordar que los problemas son creados por nosotros", dijo Karyn Vegas, una de las organizadoras del evento, quien llevaba en sus manos la bandera de la paz creada por el artista ruso Nikolai Roerich. "El círculo externo es la humanidad entera y los de adentro significan cada una de las tres maneras de comunicación del hombre: el arte, la ciencia y el espíritu", explicó Vegas.

Pero el dato curioso de la jornada fue el récord de casamientos en la Capital. Según información suministrada por el director del Registro Civil porteño, Alejandro Lanús, hubo 209 casamientos, es decir, 40% más, de compararse con la cantidad que hubo el viernes anterior o que habrá la próxima semana.

En tanto, el punto de mayor concentración del país en torno a este día fue el cerro Uritorco, en Capilla del Monte, Córdoba. Allí, miles de personas se juntaron para pasar el fin de semana, convocadas por Matías De Stéfano, conocido como el "niño índigo", quien se autoproclama "guía de este comienzo de era", y por la astróloga Ana María Frallicciardi. Una plan para lograr sanación y reconexión.

"La creciente necesidad de las personas de hallar un sentido profundo a su vida cotidiana, vivir plenamente y convivir más armonizado y recurriendo a herramientas y medios que las ayuden a hallarlo e integrarlo es un signo contundente, objetivo y, en mi opinión, positivo de que se está liberando y conectando cada vez más con un equilibrio, tiempo u orden cósmico femenino, atemporal, amoroso y transformador. Siempre presente hasta en las épocas más duras. Y, a la par, entrando en una nueva fase tanto cotidiana como histórica en todo el mundo, a pesar del panorama muchas veces aterrador del entorno mundial", opinó Irene Viscarra, maestra de esotérica y tarot, sanadora con espiritualidad de la diosa y directora de LES, Escuela Esotérica de la Diosa.

"La gente se siente convocada a integrar y defender estos valores y actúa desde donde esté y como pueda -agregó-. Y este evento me conmueve como mujer, me enorgullece como ser humano y me espiritualiza activamente como tarotista y sanadora. Si el 11-11-11 les sirve como puente, ¡adelante ! Pues el propósito nos hace justicia a todos."

Con la colaboración de José Bordón

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