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Un espacio para los que trabajan en forma independiente

Urban Station maneja oficinas en las que se puede trabajar temporariamente con tecnología móvil

Lunes 21 de noviembre de 2011
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En la imagen que cubre una de las paredes hay una jaula vacía: los pájaros están posados sobre ella. En ese simbolismo se encierra el concepto de Urban Station.

En la oficina ubicada en Palermo comenzó a instalarse una idea lejana de la del despacho propio, que propone un ambiente de trabajo flexible y con comodidades, del que los concurrentes pueden adueñarse temporalmente. Los jóvenes y no tanto se acomodan en las mesas o livings y lo convierten en su oficina móvil.

"La forma de trabajar está cambiando; ahora hay trabajadores móviles, equipados con laptops y smartphones, que necesitan un lugar para trabajar." El relato comienza con un fundamento nacido, según cuenta Claudio Bisurgi, socio de Urban Station, en la filosofía de la generación X e Y.

"Ahora hay muchos jóvenes «anticorporación», que no tienen el ideal de antes de entrar en una gran empresa y hacer carrera. Piensan más en ser independientes", continúa, para presentar la ocurrencia que hizo crecer desde hace dos años junto con tres socios.

Urban Station es producto de una nueva necesidad que supieron descifrar, a partir de la experiencia. "En un bar no se puede trabajar cómodamente; hay ruidos, no hay privacidad, el mozo viene a cada rato a preguntar si uno va a consumir algo. Entonces, creamos un lugar donde eso se hiciera más posible", cuenta Claudio.

Quien lo experimentó en carne propia fue Juan Pablo Russo, otro de los socios, dedicado al diseño de arte.

El negocio, por entonces potencial, convocó a un grupo multidisciplinario. Juan Pablo aportó el expertise en el área de publicidad. En su experiencia en importantes agencias había conocido a Florencia Faivich, quien se desempeñaba como directora de Marketing en Coca-Cola, y había tenido como jefe a Marcelo Cora, en el pasado socio de la internacional Accenture.

Con la alcancía propia

Alejado de la firma, Cora había formado una consultora con Bisurgi, retirado de YPF, donde había llegado a ocupar un cargo directivo. Los cuatro formaron Urban Station, montado con 250.000 dólares aportados por las alcancías personales.

Comenzaron en la calle El Salvador, en pleno Palermo. Este año, abrieron una franquicia en el Centro, una en Mendoza y otra en Chile. En pocos días lo harán en Bogotá, pronto firmarán con nuevos socios en la Ciudad de México y ya conversan para abrir un local en Turquía.

La tendencia de la movilidad y la expansión selectiva con socios de gran porte los hace sentir "en la cresta de la ola", según las palabras de Claudio. En cuatro años, esperan abrir unos 50 espacios alrededor del mundo.

El cálculo estimado es que cada lugar, de 300 metros cuadrados, tenga un piso de rendimiento de entre 600.000 y 800.000 dólares anuales. Los espacios tienen entre un mínimo de 200 metros cuadrados y un máximo de no más de 1200, en función de la localización y el target.

Una ventaja del modelo, agrega Cora, es la flexibilidad y la baja dotación de recursos humanos que se requiere para funcionar. Los únicos empleados son los hosts, quienes recepcionan a los clientes y cuidan el uso del lugar. El resto, como la provisión de alimentos, está tercerizado.

Para instalarse, explica el ex hombre de YPF, "fue fundamental la construcción de un valor de marca, cuidando elementos como la funcionalidad y la sensorialidad en el ambiente".

Por ejemplo, en el diseño registrado de las mesas se incluyeron enchufes para los dispositivos, se ofrece Internet de alta velocidad y se creó una atmósfera vanguardista, que acompaña la "calidez y atención no invasiva".

En las palabras de los socios, se trata de asemejar el lugar a la idealización que existe del trabajo en el hogar, "pero sin el perro y sin los chicos". Por eso se incluyó un "coffee break", donde se puede comer y tomar algo a gusto. Además, hay mesas comunes donde se beneficia el networking (relaciones sociales) y salas de conferencias.

Por otra parte, crearon un canal de comunicación: Pepe Urban, una caricatura que habla por los dueños, ya sea en Facebook o en los locales de la empresa.

El precio para acceder es de 19 pesos la primera hora y 17 la siguiente, aunque también hay planes que abaratan la estadía, contenidos en tarjetas prepagas transferibles: 10 horas ($ 170), 20 horas ($ 320) y 40 horas ($ 610). En Mendoza, se puede pagar por un puesto fijo un valor mensual de unos $ 1500. Se paga por el tiempo y no por lo que se consume.

Con la idea consumada, Marcelo y Claudio, los socios mayores en edad, bromean y se enorgullecen de haberse convertido en "emprendosaurios". mscarpinelli@lanacion.com.ar

DIXIT: "Se trata de asemejar el lugar a la idealización que existe del trabajo en el hogar, ?pero sin el perro ?y sin los chicos". Claudio Bisurgi

Una jornada para acumular experiencia

El jueves pasado se realizó la tercera edición del Día del Emprendedor porteño, organizada por el gobierno de la ciudad, la Fundación Endeavor Argentina y la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). La jornada convocó a más de 3500 personas, que se acercaron para participar en los distintos talleres, charlas y seminarios, orientados a fortalecer el emprendedorismo. En el encuentro, abierto al público, los entrepreneurs pudieron hacer contactos con inversores y recibir el consejo de emprendedores exitosos, expertos en marketing y comunicación, entre otros, para impulsar sus proyectos.

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