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Superniñeras: el desafío de atender una familia numerosa

Se especializan en cuidar mellizos y trillizos; es un oficio creciente desde los partos de varios hijos por inseminación

Miércoles 23 de noviembre de 2011 • 17:25
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LA NACION
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Foto: LA NACION / Martina Matzkin

Eleonora Castel es una especie de encantadora de bebes. Tiene la habilidad para hacer dormir a mellizos o trillizos de pocos meses al mismo tiempo y jura que no se los escucha por las próximas 6 o 7 horas. Hace 15 años que practica este arte que heredó de una tía y que la fascinó al punto de especializarse con cursos para niñeras múltiples.

Ella es una de estas "niñeras especiales" que empezaron a tener más demanda a partir de los tratamientos de inseminación, la mayoría de los cuales termina en el nacimiento de más de un bebe. Según cifras del Indec, hay 10.000 multifamilias, entre las que se cuentan algunas hasta con sextillizos.

Cae la tarde y Eleonora se prepara para cuidar los trillizos que la convocan en este tiempo. Según su técnica de trabajo, durante los primeros meses de vida entra a las 21 y pasa la noche con ellos, les organiza los horarios de comida de la noche y vela por el sueño de los pequeños. "Hay que enseñarles a dormir para que descansen sin molestarse entre los hermanitos. Si los acostumbrás, a los 3 meses duermen toda la noche", dice, y suena segura de sus saberes. Habla de los estadíos del sueño, de por qué no hay que acercarse a los bebes ante el primer ruido o queja que hacen de dormidos, de cómo ellos logran calmarse solos.

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"El sueño es muy importante para que los padres puedan descansar, porque después el día es largo y hay que estar de buen humor para atenderlos, jugar, tenerles paciencia", describe. Y se refiere a la carga emocional extra de mamás que se sometieron durante años a tratamientos de fertilización y hoy se sienten sobrepasadas y con culpa por no poder disfrutarlos a pleno. "Los trillizos que cuido llegaron después de 8 años de búsqueda; sus padres tienen 48 y 50 años y quieren disfrutarlos. Nuestra función es llevarles tranquilidad, hacerles sentir que pueden y ayudarlos para que no haya desbordes", dice.

Cuando alrededor de los tres meses Eleonora logra que los mellizos, trillizos o hasta cuatrillizos que cuida duerman muchas horas de corrido, suele seguir su trabajo de día. La contratan para estar con ellos, cuidarlos y planificar actividades de estimulación. "Las rutinas son clave, porque ellos las necesitan para no enloquecerse. Los ayuda a darse cuenta de qué va a venir: el juego, la comida, el baño, a dormir", ejemplifica.

"Para un niño el día es eterno", dice, y rememora un momento de caos con los trillizos que cuida. "El otro día tenía a uno entre las piernas tipo cunita, a otro le daba la mamadera sosteniéndola con el cuello y con la pierna hamacaba al tercero que estaba en el cochecito". Cuando son algo más grandes, su estrategia durante el día es armar rutinas de juego para la mañana y para la tarde. "Con los trillizos que cuidé hasta hace poco teníamos taller los lunes, el martes pintábamos; luego, jugábamos con telas; al día siguiente, música; otro día, todo encastre", recuerda esta enamorada de los niños que, como segundo trabajo, es titiritera.

Una fundación de los múltiples

Foto: LA NACION / Martina Matzkin

Laura Pérgola, mamá de gemelos de 14 años, decidió crear

Multifamilias ,

una organización que funciona desde 2000 y se ocupa de centralizar información útil para familias con mellizos, trillizos y más. Según estudios que maneja la fundación, se estima que el 2% de la población forma parte del universo de personas múltiples, pero en ciudades como Buenos Aires, donde hay importantes centros de fertilización, la cifra se incrementa al 2,8 por ciento.

"Multifamilias nació de la necesidad de tener información. En aquella época casi no había bibliografía donde buscar y empezamos con algunas mamás a armar una red para todos los temas que nos iban surgiendo, desde la comida hasta actividades o cómo volver a trabajar, a qué guarderías o jardines enviarlos, cuáles niñeras contratar", cuenta. Hoy ya realizan hasta encuentros nacionales en la comunidad de familias múltiples de la Argentina.

"Las bolsas de trabajo para niñeras son un servicio fundamental", apunta Pérgola. Habla de las dificultades de encontrar niñeras experimentadas, sobre todo hace 10 años. "Es un desgaste muy grande atender a varios niños a la vez y se necesita algo más que paciencia, porque en general estos niños nacen prematuros y es muy importante la buena alimentación y la estimulación temprana para que tengan un buen desarrollo", explica, y más que una mamá ya es experta en niños múltiples.

Cuarenta años de experiencia

Irma Argente tiene 70 años y hace 40 que se dedica a cuidar niños. Sus colegas la definen como "la inventora de las niñeras múltiples". Ella recibe el halago y dice que mucho tiene que ver con la experiencia: manda un mail con su currículum en el que aparece un listado de más de 20 familias para las que trabajó últimamente con los respectivos teléfonos para constatar su eficiencia y aprovecha a promocionar su libro sobre prematuros, mellizos y trillizos que saldrá al mercado en breve.

Lo primero que aprendió al especializarse en niños múltiples es que casi nunca nacen en término sino que son prematuros; además, la llegada de ellos es un cambio en toda la familia y, a veces, para la mamá, un shock. "El primer mes es clave porque no tienen buen peso y hay que alimentarlos con leche materna más suplementos; además hay que cuidarlos mucho del contacto con el medio ambiente, que no lo levanten más que los padres así no hay riesgos", explica.

Foto: LA NACION / Martina Matzkin

Otra señal de que este oficio se profesionaliza y expande la aporta la fundadora de Multifamilias. "Hay una agencia de niñeras múltiples", dice. Y agrega: "En nuestra bolsa de trabajo hay gente valiosa, que tiene su book de familias para las que trabajó; además, está el caso de una mamá de gemelas que es niñera también".

Dos veces mellizos

Paula Lenain tiene su carné de miembro de la fundación. Sabe de búsqueda de niñeras. Tuvo dos veces mellizos: los primeros, Franco y Victoria, hoy de 7 años, y Delfina y Olivia, de 4. También está la mayor, Martina, de 9. "¿Qué significa mi niñera? Niki es todo para mí", dice y la mira a "su mano derecha", como también le gusta definirla desde que hace 4 años se incorporó a la familia Marengo cama adentro.

Conversar con ambas se vuelve complicado: los cinco pequeños dan vueltas por la casa, salen a andar en bicicleta, alguien vuelve llorando, se sientan sobre las rodillas de una, empiezan a preguntar por el almuerzo, está el que no encuentra algún cuaderno, y así. Ambas coinciden en la importancia de los horarios. "Acá somos medio sargentos, cada actividad tiene su hora pre-establecida y ellos lo saben bien", dice Paula y da ejemplos de los rangos horarios en los que están habilitados para jugar, para comer, para bañarse y para dormir.

Foto: LA NACION / Martina Matzkin

Niki coincide en lo importante del orden. "Hacen fila y toman distancia para lavarse los dientes", cuenta. Se ríe pero jura que es cierto, que no hay otro modo. "A las 9 están todos en la cama", sentencia, y así termina un día largo para todos. "Al día siguiente a las 7 ya están las primeras arriba y ya no paran".

La contraparte de los líos que se viven en casa, son los mil y un episodios solidarios que protagonizan los pequeños. "Sabemos que si no hay cinco no alcanza para todos entonces no se toca", dice Franco, el único hermano varón de la casa. "Aunque sean chocolates, o caramelos, o manzanas. A eso lo aprendimos", dice. La mira a su mamá y a Niki, que sonríen y asienten.

Eleonora destaca lo increíble del vínculo que se establece entre hermanos. "Los veo en el Jardín de Infantes y es hermoso de ver lo diferentes que son a la hora de compartir", cuenta. "Vienen sabiendo eso desde la casa y no se desesperan por tener todo, saben esperar su turno, entienden cuando se les dice que le toca al compañero, que si no hay para todos, no". Así, las familias múltiples que logran armonía en el hogar generan pequeños grandes solidarios.


Links de interés

- Eleonora, su cara titiritera - Fundación Multifamilias

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