Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Los superhéroes del nuevo tango

Maestros y nuevas generaciones tangueras, en la segunda edición del encuentro de La Boca

SEGUIR
LA NACION
Lunes 28 de noviembre de 2011
0

Los titanes del nuevo tango: Nelly Omar, Leopoldo Federico y Osvaldo Bayer. Si así como se los ve con sus años de historia encima, estaban apuntalando la movida del tango del futuro en una tarde de verano en el reducto del Malevaje Arte Club. En lo que fue una escuela fundada en 1870 y posterior atellier del pintor Rómulo Maccio, funciona ahora el núcleo de la nueva escena tanguera con el Ciclo Tangos Contaminados y funcionará, a partir de marzo de 2012, la primera Escuela Popular de Tango en el barrio.

El trío de gladiadores mayores acompañó una de las actividades principales del Festival Independiente de Tango en la Boca, que culminó el viernes con una milonga en el Museo Boquense, y que quizá por su permanencia e importancia influenciará en el futuro del género. "Recuerdo que estuvimos cuando se fundó la Orquesta Escuela hace doce años y desde ahí aparecieron un montón de músicos que hoy participan de muchas orquestas. Y ahora mucho tiempo después estamos en el inicio de este proyecto hermoso en La Boca que asegura el futuro del tango", dijo visiblemente emocionado Leopoldo Federico.

El grupo de aficionados mayores al tango y la tribu más joven, que sigue a los nuevos tangueros con devoción ricotera, colmaba el pequeño recinto de Garibaldi al 1600. Pegadito a la vía, el templo tanguero con la arquitectura típica del conventillo, objetos antiguos, un patio con pajaritos y paredes coloridas, oficiaba una postal auténtica y urbana. Metido en el corazón del barrio, la iniciativa de Pablo Bernaba y otros agitadores culturales del barrio es simple y democrática. "Queremos que los chicos, jóvenes y adultos vuelvan a participar en el proceso creativo del tango. No será necesario que sepan de música. La idea es que todos los vecinos participen para formar la primera Orquesta Popular de La Boca", anunció simbólicamente como parte del festival autogestivo, que se realiza desde hace dos años, y atrajo una interesante convocatoria barrial.

Un encuentro con altísima adhesión de los vecinos del barrio
Un encuentro con altísima adhesión de los vecinos del barrio. Foto: Hernán Zenteno

Al joven anfitrión le tembló la voz cuando tuvo que anunciar la presencia de los padrinos del proyecto. "Es un honor para La Boca que estas tres personas apoyen este emprendimiento porque las elegimos por su compromiso estético y popular. Son una verdadera postal de la cultura", dijo Bernaba y aparecieron la cantora Nelly Omar, el escritor Osvaldo Bayer y el músico Leopoldo Federico. Relajados y sin solemnidad, Bayer evocó el sentimiento tanguero de otros tiempos cuando lo único que se escuchaba era tango por la radio; Federico regaló una versión instrumental de "Caminito", con el fueye prestado del bandoneonista del Quinteto Negro La Boca, y Nelly se despachó con el tango "La descamisada" y un pedacito a capella de "Sur". Fue todo y fue demasiado.

En ese sencillo encuentro se estaba consumando una postal simbólica de un traspaso de legado, un puente entre la generación de Nelly Omar, Leopoldo Federico y la nueva camada tanguera como Dema de la Petitera o el guitarrista Moscato Luna que estaban entre el público. Distintas edades y el mismo sentimiento tanguero.

El Festival, que arrancó el jueves en el Galpón de Catalinas Sur y continuó en diferentes sedes movilizó al barrio entero. "Los comerciantes, los vecinos y asociaciones como el Club nos apoyaron", deslizaron los muchachos, que crearon un circuito para descubrir La Boca, fuera del cliché turístico.

El día del debut del evento, el Grupo 303, Karina Beorlegui y los Primos Gabino y Amores Tango, con Jaqueline Sigaut y Osvaldo Peredo, contagiaron ese espíritu intimista de un tango que fusiona, recrea lo criollo y puede ser festivo, pero que todavía es periférico. "Es increíble que el tango fue menospreciado en algún momento. Por suerte se está armando un ambiente lindo de vuelta. Viste el entusiasmo que hay", confesaba el cantor del Boliche de Roberto, mientras veía llegar al público y unos gendarmes pasaban con sus fusiles en estuches, como si fueran guitarristas de un grupo.

El clima barrial del festival, que se repetiría en el Teatro Verdi, en las noches de Malevaje y en la milonga en el Museo de la Pasión Boquense, atrajo incluso algunos turistas más intrépidos como Iván, un italiano, que se había tomado el colectivo 29 junto a un vasco con el que se conocieron en un hostel. No querían perderse nada. Después participarían de la caminata nocturna desde Catalinas hasta Malevaje. "Dicen que La Boca es peligrosa de la noche. Nosotros vamos a salir caminando desde acá para que vean que no es así", decía Martín, uno de los vecinos que hacía las veces de locutor oficial. Una manera de romper con los prejuicios hacia el nuevo tango y hacia el barrio. Ese fue el espíritu que circuló en estas noches a la vera del Riachuelo.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas