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De cómo Pacho madrugó a Carta Abierta

Carlos Pagni

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LA NACION
Sábado 03 de diciembre de 2011
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Es difícil entender por qué la Presidenta, que ya financia un Instituto Juan Manuel de Rosas para avivar la llama del nacionalismo historiográfico, decidió fundar un Instituto Manuel Dorrego, con el mismo cometido. Justo cuando está pidiendo a los contribuyentes otro esfuerzo fiscal.

Tal vez busque afianzar su autoestima. Cristina Kirchner se cansó de presentarse como una reencarnación de Dorrego, en su caso fusilada por los medios. En la exaltación del precursor puede haber, entonces, una pizca de obsecuencia.

Igual hay un derroche: de recursos humanos. El kirchnerismo ya cuenta con un grupo de humanistas que se empeña en proveerle una doctrina. Es el Espacio Carta Abierta, que se constituye semana tras semana, con lluvia o con sol, en la Biblioteca Nacional.

¿Hacía falta recurrir al secretario de Cultura de Carlos Menem para redactar la historia oficial? Los intelectuales de Carta Abierta merecen un homenaje por su abnegación, pero no por sus reflejos. Se abrió una ventanilla y en la fila estaba, primero, Pacho O'Donnell. El menemismo, otra vez, los madrugó.

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