Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Para la economía, no hay novedades

Miércoles 07 de diciembre de 2011
SEGUIR
LA NACION
0

Mirar la composición del gabinete para encontrar previsibilidad es un ejercicio común en cualquier democracia. Importa y mucho quién ejerce la Presidencia, pero también a quién elige como sus principales colaboradores. En el caso de Cristina Kirchner, lo que queda claro es que, como hasta ahora, todos los ministros del área económica harán lo que ella quiera. Y que no hay ninguno que pueda poner alguna clase de límite a los cambios bruscos que se decidan en lo más alto del poder, y que se lanzaron muchas veces no sólo sin que los consulten, sino también sin que se hayan enterado.

Es cierto que, como dice Rosendo Fraga, no es lo mismo el kirchnerismo con Néstor Kirchner que el cristinismo. Pero algunas continuidades en los métodos son evidentes. Y es la adaptación rápida o los golpes de timón para acomodarse a las circunstancias pensando sólo en el corto plazo.

La administración actual es la misma que se deshizo de 10.000 millones de dólares de reservas no sólo para pagar al FMI, sino también para evitar una baja de la moneda norteamericana en el mercado local. Y la que alentó una mayor libertad para comprar y fugar dólares también para evitar una apreciación del peso. Ahora, para atender la escasez de divisas, aplica la veda cambiaria.

El mismo secretario de Comercio que exige que las empresas exporten por el mismo monto que importan aplica prohibiciones a las exportaciones, como las de trigo.

Esa es la política de este gobierno: la de los cambios fuertes cuando haga falta. Y va a continuar. Si con otros presidentes la presencia de una persona como ministro de un área podía significar una cierta orientación y un cierto límite. Pero se trataba de figuras con un prestigio y una trayectoria independiente del mandatario que los designaba.

Es difícil imaginar a la mayoría de los integrantes del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner como figuras independientes, que representan unas ideas o una determinada orientación. Si así fuera, resultaría impensable que se fueran a aplicar en sus áreas medidas totalmente opuestas a esas orientaciones. En todo caso, ver que uno de ellos renuncia podía hacer prever esas modificaciones.

¿Será la segunda presidencia de Cristina Kirchner más activa en los mercados financieros porque eligió a Hernán Lorenzino como ministro? En todo caso, lo será si la Presidenta decide que así será. Pero si así fuera, dará lo mismo que el ministro sea Lorenzino o cualquier otro. Por supuesto que si la Argentina vuelve a participar de manera significativa en los mercados de capitales, será mejor que esté a cargo un técnico muy formado en la materia, como el nuevo ministro. Pero su presencia en el Gabinete no garantiza que así será. También podría haberse pensado lo mismo cuando la Presidenta eligió a Amado Boudou, quien terminó, aparentemente, siendo más apreciado por ella, por lo menos en 2011, por su afición al rock y a tocar la guitarra eléctrica que por su conocimiento de los mercados internacionales.

Significado político

Desde el punto de vista político, es una señal de armonía con el electo vicepresidente el que Cristina Kirchner haya elegido a Lorenzino para sucederlo en Economía. Hay quienes creen ver allí una señal de que habrá un acuerdo con el Club de París. Pero la Presidenta le encomendó públicamente en 2008 esa tarea a Boudou, quien dejará la cartera sin hacerlo.

Según el vocero presidencial, Ricardo Echegaray seguirá al frente de la AFIP, cuando muchas versiones anunciaban un aterrizaje allí de Guillermo Moreno. Si el secretario de Comercio Interior cambiará de cargo, no está aún anunciado. Pero por su presencia protagónica en el último acto público de ayer, en el que la Presidenta hasta le dedicó algunas cariñosas bromas, no parece que vaya a perder influencia en la ejecución de las políticas.

Quizás al ver a Boudou y Moreno, con estilos personales tan diferentes, sea posible entender lo que la Presidenta valora en sus subordinados y es la obediencia absoluta.

El kirchnerismo dio primero a elegir a los actuales aportantes entre quedarse en las AFJP o volver al sistema público. Y dijo que lo importante era que fuera posible optar. Y muy poco después pasó de prepo a todos al sistema público y único. Boudou fue muy importante en las dos medidas contradictorias y, como Moreno, se comportó como un soldado que, como dicen los militares, no piensa, ejecuta.

Quizá sea un exceso calificar así a Boudou, quien jugó un papel clave en la estatización del sistema jubilatorio como ideólogo. Probablemente eso fue determinante, entre otros factores, a la hora de elegirlo como compañero de fórmula y hasta para que sea un posible sucesor para cuidar el lugar a Cristina Kirchner para que retorne en 2019.

Sin más cambios en el área económica, Lorenzino será un ministro limitado en sus funciones, como lo fue su antecesor. El área de Infraestructura, Energía y Transporte la tiene Julio De Vido; la de Industria, Débora Giorgi; la de Turismo, Enrique Meyer, y la de Agricultura la manejará Norberto Yauhar.

Si como hasta ahora toda el área presupuestaria sigue a cargo de Juan Carlos Pezoa, será otra área en la que Lorenzino tendrá poca influencia.

Pezoa ha permanecido en el Gobierno mientras en Economía pasaron varios titulares. E inclusive siguió tras el despido de Alberto Fernández, de quien fue número dos, de la Jefatura de Gabinete.

La sensación que transmite la casi ratificación total del Gabinete, por lo menos en lo económico, es que las grandes líneas e incluso algunos detalles instrumentales de los próximos meses están todos definidos. La Presidenta parece haber aplicado antes de que comenzara lo que consideraba sustancial para el inicio de su segundo mandato. Y parece, también, muy conforme con el modo en que se ha ejecutado. Y parece decidida a tener colaboradores capaces de aplicar con la misma firmeza la profundización de las medidas o su cambio por todo lo contrario.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas