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"No siempre la voz de la calle es la del pueblo"

El mandatario dijo que el conflicto estudiantil fue magnificado; se refirió a la crisis y a las relaciones bilaterales con la Argentina

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LA NACION
Domingo 11 de diciembre de 2011
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El presidente chileno, Sebastián Piñera, debió soportar meses duros. El interminable conflicto estudiantil y sus mediáticas protestas lo tuvieron en el piso de su popularidad en un más que complicado año 2011.

El mandatario, sin embargo, cree que el movimiento fue magnificado internacionalmente. "No siempre la voz de la calle es la voz del pueblo", aseveró en una entrevista con LA NACION, concedida ayer, pocos minutos después de haber escuchado el discurso de la presidenta Cristina Kirchner en el Congreso.

En coincidencia, y de acuerdo con el repunte de las últimas encuestas, Piñera parece también haber recuperado nuevos bríos para lo que será el "segundo tiempo" de su gobierno, que se focalizará en el combate a la pobreza y en reformas educativas y políticas.

Sebastián Piñera, ayer, durante la entrevista con LA NACION, en la embajada chilena
Sebastián Piñera, ayer, durante la entrevista con LA NACION, en la embajada chilena. Foto: Diego Spivacow / AFV

En la entrevista, el mandatario se refirió a la relación bilateral, los alcances de la crisis económica mundial en la región y también al alto costo que ha debido pagar haciendo frente a, lo que él estima, es un fenómeno mundial: ciudadanía "severa e impaciente".

"Estoy muy confiado en lo que viene para la Argentina. El primer mandato de Cristina Fernández fue muy fecundo, cuando uno ve las cifras y los hechos. La Argentina ha tenido un largo período de crecimiento fuerte y sistemático, ha logrado enfrentar y resolver muchos de los problemas que arrastraba de décadas anteriores. Creo que parte su segundo mandato con un muy buen pie", dijo.

Entusiasmado, Piñera agregó que llegó el minuto de profundizar la relación bilateral a instancias no sólo comerciales. "Debe ser también una integración física, a través de los corredores bioceánicos, y también energética. Eso es algo que nos compromete a ambos presidentes", señaló.

-El ministro De Vido planteó la posibilidad de que las líneas de la hidroeléctrica chilena HidroAysén pasen por la Argentina. ¿Es eso posible?

-Escuché esas declaraciones. Pero es una decisión que aún no ha sido tomada. Todavía no se ha presentado el estudio de impacto ambiental de esa línea.

-No es ningún misterio que el caso del ex guerrillero Galvarino Apablaza, asilado en la Argentina, produjo tirantez entre ambos gobiernos. ¿Espera destrabarlo antes del fin de su gobierno?

-Nosotros queremos que Apablaza sea juzgado por los tribunales chilenos. Y ésa es una causa que el gobierno chileno seguirá promoviendo dentro del marco de la legislación internacional de los tratados bilaterales.

-¿El caso del juez mendocino Otilio Romano (prófugo en Chile desde hace tres meses) entra en esa misma lógica?

-No. Nosotros no ligamos ambos casos. Cada uno tiene su propio mérito. Hay que siempre buscar que las personas que han cometido delitos, sobre todo delitos de lesa humanidad, sean juzgadas por los tribunales del país donde cometieron esos delitos. Jamás será una moneda de cambio.

-¿Seguirá apoyando internacionalmente la reivindicación de Malvinas?

-La posición del gobierno chileno es clara y firme: respaldamos y apoyamos el derecho de la Argentina, por razones jurídicas e históricas, sobre las islas Malvinas y también sus islas aledañas. Promovemos un diálogo entre la Argentina y Gran Bretaña que permita una solución definitiva a esa situación.

-¿Le plantearon la posibilidad de interrumpir el vuelo de Punta Arenas a Malvinas, con escala en Río Gallegos?

-Ese es un tema que me mencionó la presidenta argentina durante nuestra reunión en Nueva York, con ocasión de la ONU, pero no nos ha planteado ninguna petición específica al respecto.

-Usted siempre ha sido bastante escéptico respecto de las cumbres latinoamericanas. Por ello, sorprendió verlo recibiendo la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac).

-Creo en la utilidad y necesidad de las cumbres. Pero también pienso que hay que reducirlas al mínimo posible. Desde ese punto de vista, Celac no es una cumbre más, sino que unificó el Grupo de Río y la CALC (Cumbre de América latina y el Caribe). Tengo confianza en ella porque es un foro donde se puede debatir, adoptar acuerdos, pero no es una institución con secretarías ni personal, como la OEA. Por lo tanto, no compite con ésta, sino que es un complemento. Ahora, la Celac no es una organización en contra de Estados Unidos y Canadá.

-¿Cómo ve el presente y futuro de los gobiernos socialistas de la región?

-Es evidente que existen distintas visiones de cómo enfrentar la democracia, el desarrollo y las relaciones internacionales. Pero es muy importante respetar las decisiones que cada país adopte. La modernidad ha establecido que la democracia y los derechos humanos deben ser defendidos incluso más allá de las propias fronteras. Pero también es importante el principio de autodeterminación y que cada uno elija su propio camino. Podemos tener diferencias, pero eso no constituye un impedimento para tener buenas relaciones.

-¿Cómo prevé el próximo año?

-El año 2012 será muy difícil a nivel mundial. Todo esto tendrá impacto en los países latinoamericanos, especialmente en aquellos que tienen gran integración con el mundo, como Chile. De hecho, ya nos afecta y nos seguirá afectando por la vía de las expectativas y la confianza, tanto de consumidores como inversionistas.

-¿Chile está preparado?

-Afortunadamente estamos en buen pie. Tenemos una economía sólida, equilibrio fiscal y reservas internacionales. Pero estamos preparando un plan de contingencia, para ir reaccionando según sea la magnitud de la crisis, tomando las medidas internas que nos permitan reducir el impacto de la crisis mundial en nuestro país. Particularmente, en términos de actividad económica y crecimiento, con políticas contracíclicas fiscales y monetarias, para proteger el empleo, a los sectores más vulnerables y a la clase media.

-¿América latina está en buen pie?

-América latina está mejor preparada que nunca para la crisis. Esta nos encuentra en mucho mejor pie que la crisis del petróleo de 1973, la crisis asiática de 1998 o incluso la crisis financiera del año 2008. América latina aprendió la lección y hoy tenemos un continente con equilibrios sólidos, creciendo e iniciando un renacimiento.

-¿Qué hay del costo político de tomar medidas impopulares?

-Un presidente debe tomar las medidas que se necesitan. A veces serán populares y otras veces, no. Pero un buen presidente no se guía por la popularidad de las medidas, sino por la sabiduría y necesidad de ellas. Si uno quisiera darles el gusto a todos, lo podrá hacer, pero por muy poco tiempo, y luego todo el país pagará las consecuencias. Esas son las políticas irresponsables y populistas: pan para hoy y hambre para mañana. Nuestro gobierno no sucumbirá a esos cantos de sirena.

-¿Cómo proyecta la segunda parte de su gobierno?

-Siempre nos hemos planteado objetivos grandes y ambiciosos, pero factibles. Recuperamos la capacidad de crecimiento, la inversión, creamos más de medio millón de empleos y hemos mantenido la inflación bajo control. Adicionalmente, quisimos acotar la pobreza extrema y sentar las bases para derrotarla antes de que termine la década. También avanzamos con los programas de ayuda social. En el terreno político, queremos revitalizar y rejuvenecer nuestra democracia. Por eso impulsamos leyes tales como la de inscripción automática y voto voluntario o de voto en el extranjero. El nuestro es un proyecto integral, que apunta a lo económico, a lo político y a lo social. Adicionalmente, tuvimos que hacernos cargo de la reconstrucción del terremoto. Nada nos ha sido fácil.

-Pese a los números, su popularidad sigue siendo baja. ¿Por qué?

-Es una paradoja. No coincide la temperatura de los termómetros, que es la realidad, con la percepción térmica de las encuestas. Pero sé que, más temprano que tarde, ambas coincidirán.

-¿Cuáles cree que son las razones de ello?

-Hay muchas. Es un fenómeno universal. Hay una ciudadanía en Chile y en el mundo mucho más severa, exigente e impaciente, que pide soluciones inmediatas y totales a problemas que se arrastran por décadas. Desgraciadamente, eso no es posible. Espero que, a medida que estos resultados objetivos vayan permeando las vidas de las familias y las personas, el apoyo vaya aumentando.

-La causa estudiantil tuvo mucha sintonía internacional y fue una prueba durísima. ¿Cómo hizo para sobrellevar esa situación?

-La causa de la educación es una causa noble y hermosa, que nuestro gobierno comparte 100%. De hecho, era uno de los pilares de nuestro programa de gobierno: mejorar la calidad, el acceso, la cobertura y el financiamiento de la educación. Pero no solamente de la superior, ni de ciertos sectores. Por eso es que hemos puesto un énfasis muy grande en mejorar la cobertura y la calidad de la educación preescolar. Si a esos niños no los atendemos a temprana edad, las carencias serán irreversibles. Lo mismo con la educación escolar y superior. Ahora, los que más se han manifestado son los estudiantes universitarios y especialmente de las universidades públicas, que representan sólo un tercio del total de universitarios. Por tanto, no siempre la voz de la calle es la voz del pueblo.

La protesta estudiantil

"La causa de la educación es una causa noble y hermosa, que nuestro gobierno comparte 100 por ciento"

"Los que más se manifestaron son los estudiantes universitarios, especialmente de universidades públicas. Representan sólo un tercio del total. No siempre la voz de la calle es la voz del pueblo"

Los vÍnculos con La Argentina

"[La relación con la Argentina] debe ser una integración física, a través de los corredores bioceánicos, y también energética. Eso es algo que nos compromete a ambos presidentes "

"La posición del gobierno chileno es clara y firme: respaldamos y apoyamos el derecho de la Argentina, por razones jurídicas e históricas, sobre las islas Malvinas "

"Estoy muy confiado en lo que viene para la Argentina. El primer mandato de Cristina Fernández fue muy fecundo, cuando uno ve las cifras y los hechos "

El impacto de la crisis

"El año próximo será muy difícil a nivel mundial. Todo esto tendrá impacto en los países latinoamericanos, especialmente en aquellos que tienen gran integración con el mundo, como Chile"

"América latina está mejor preparada que nunca para la crisis"

Su gobierno

"Recuperamos la capacidad de crecimiento, la inversión, creamos medio millón de empleos y mantuvimos la inflación bajo control "

"Hay una ciudadanía en Chile y en el mundo mucho más severa, exigente e impaciente, que pide soluciones inmediatas a problemas que se arrastran por décadas"

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