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Desde el jardín

Una bella y extraña planta

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Por   | Para LA NACION

Esta será una nota con más dudas que certezas, ya que las informaciones a las que accedo son contradictorias, pero como se trata de hablar de una planta bella y extraña me encanta compartir esa curiosidad. Se trata de una planta de la familia de las jacintáceas como los jacintos o los muscaris, que como todas las rarezas y novedades hallé en la quinta de Mercedes, la vieja finca donde había nacido mamá y en la que ahora vive su prima Zulema. Ella, a su vez, cuenta que halló tal planta en una vieja casa abandonada que habían visitado para alquilarla. Llevó bulbos semejantes a grandes cebollas a su quinta y me regaló dos, que ahora prosperan en mi jardín. Actualmente, las plantas deben alcanzar medio metro, son acaules -es decir, no tienen tallo- y las grandes hojas basales son acintadas. Según mi informante, ahora pierde las hojas -las veo amarillas- y después empezará a apuntar un largo tallo floral, recto y vertical. Como el lugar donde crecen, en Mercedes, es un jardín algo abandonado, que no se riega ni se trabaja el suelo, parece que hallan sus condiciones ideales de cultivo, y las inflorescencias llegan a ser muy altas y floridas.

No sé de dónde saqué que era una bulbosa llamada eremurus, pero sucesivas consultas con la gente que sabe, Juan José Valla, director del Jardín Botánico de la Facultad de Agronomía, y el especialista en bulbosas Alberto Castillo, me sacaron del error. El primero dijo que se trata de plantas que prosperan en aquel Jardín Botánico, cuyo nombre común es Cebolla albarrana. Castillo aseveró lo mismo, agregando que los bulbos emergen del suelo y que en veranos secos florece en marzo, que en esta región no hay eremurus y que posiblemente prosperen en la zona de Bariloche.

En mi libro de cabecera, la Enciclopedia Argentina de Jardinería y Agricultura, hay una breve pero completa descripción de la especie: su nombre botánico es Urginea marítima, tiene bulbo grande, de 10 a 15 cm de diámetro; hojas como las que veo en mis plantas, flores blancas con estrías verdes purpúreas dispuestas en largos racimos plurifloros, originaria de Islas Canarias y cuenca del Mediterráneo. Es ornamental, medicinal y raticida, florece antes de que aparezcan las hojas multiplicándose por semillas y bulbos.

Por fin consulté un libro, el tercer tomo de la edición Plantas medicinales -El dioscorides renovado-, del médico e investigador catalán Pío Font Quer, donde hay una amplia descripción de la especie, su cultivo y sus usos. Según la finalidad de esta obra se mezcla lo botánico y científico con la historia y las leyendas que rodean la planta. Así informa que es uno de los simples empleados en medicina: en Egipto figuraba en el Papiro de Ebers, y en Grecia la usaron los hipocráticos cuatro siglos antes de nuestra era. Pero este texto indica que su uso medicinal no puede dejarse en manos indoctas: en medicina familiar es mejor abstenerse de emplearla a causa de su toxicidad.

Espero la floración de mi rareza. Pero recuerdo que hace años, en la plaza Roma, frente a La Nacion, vi una planta en flor altísima, que respondía a esta descripción, y sigo investigando..

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